Está claro que la situación actual es excepcional y nunca jamás vivida por ninguno de nosotros, pero os voy a decir algo: la pasaremos y todo aquel que resista afrontará la nueva etapa con energías renovadas. Pero probablemente encontremos ante nosotros un nuevo paradigma empresarial, con otras necesidades y otro tipo de relación entre colaboradores, empleados y clientes.Mi proposición es que uses este período para cambiar tu mentalidad y llevar la empresa al siguiente nivel. ¿Estás preparado?Lectura recomendada: "Siete tips en época de coronavirus"
El escenario actual
En enero tuve el placer de escribir un artículo sobre lo que nos deparaba 2020 que tuvo bastante impacto en muchos de mis colegas de profesión. Estos me escribieron y me comentaron sus dudas, aportaciones, discrepancias ó coincidencias con mi posición. Sólo tres meses después, todo lo que se recogía en ese artículo, ahora no sirve de nada.Olvidémonos del crecimiento, de la expansión, de determinados segmentos que emergían... Básicamente el nuevo escenario se ha cargado todo eso.Por el contrario estamos ante una situación de paralización total de la economía que requerirá nuevas estrategias y nuevos desempeños. Por un lado, vamos a pasar por un período de inactividad completa (1 mes, 2 meses, quién sabe cuanto). Este período va a determinar en gran medida la capacidad de supervivencia de muchas empresas. No hay liquidez y las compañías pequeñas suelen trabajar con un flujo de dinero corto, lo que nos lleva a un escenario de endeudamiento si se quiere resistir.No voy a dar aquí una lista de consejos porque creo que muchos de mis colegas ya lo han hecho, pero está claro que hay que minimizarse al máximo para que la deuda ó la perdida de patrimonio que se acumule en este período sea la menor posible.Por otro lado, tras este período de inactividad absoluta nos manejaremos en otro período: aproximadamente 6 meses donde la actividad no será recuperada al 100%. Podemos establecer los patrones que queramos pero entendamos que tendremos que realizar otro rump up prolongado, y seamos prudentes porque probablemente a corto plazo no recuperemos el nivel pre crisis.Variables que no conocemos
Podemos determinar por tanto que tenemos una variable importantísima que sería fundamental para nuestras ecuaciones de resistencia, pero que es imposible determinar hoy mismo. Ésta variable es el “período de inactividad completa”. Cuanto más largo sea más difícil será resistir, pero también dejará más lastre para el desarrollo futuro.Pero existen otras como son el grado de afectación que habrá en todas las economías mundiales y la repercusión que eso pueda tener en la nuestra. No podemos olvidar que una buena parte de nuestro sector vive también del turismo y esta temporada va a ser muy complicada.Lectura recomendada: "Cómo comunicar en momentos de crisis"
La lucha por la rentabilidad
Una frase que me gusta recordar siempre a mis cliente es esa que dice “un 1% de recorte de un gasto es un 1% de mejora del beneficio, pero un 1% de incremento de la venta nunca sabes a donde te va a llevar”. ¿Hay que incrementar las ventas? Desde luego, pero más importante en el nuevo paradigma de negocio será la lucha por el coste ajustado. Para esto lo mejor es realizar un plan de operaciones concreto y efectivo que nos permita controlar los procesos y depurar las acciones que no se estaban haciendo correctamente. Es momento de ponerse a trabajar en esto ahora para llegar al retorno de la actividad habiendo pulido nuestros procesos.Además este trabajo servirá para mejorar en las diferentes áreas que nos llevan a conseguir la excelencia. Si perseguimos un cambio de mentalidad empresarial debemos buscar la mejora de todos nuestros niveles como empresa. Obviamente esto será un factor importante en la retención y captación de clientes de cara a la reactivación.El delivery
En estos días se ha hablado muchísimo sobre que estrategia seguir de cara al período de inactividad. Por un lado el delivery podría ser una herramienta que nos permita facturar, pero por otro existe una cierta concienciación social en contra del mismo, debido al riesgo de contagio que pueden sufrir repartidores e incluso clientes. Sin entrar a valorar el posible daño reputacional hay que tener en cuanta varios factores:- Muchas empresas han renunciado a realizar delivery por miedo a que sus ERTEs sean denegados.
- Existe una caída clara de las ventas de delivery, que no está al nivel necesario para que los restaurantes puedan tener una significativa entrada de facturación, exceptuando algunos casos concretos.
- El cierre total de la actividad por parte de restauradores, incluso de aquellos que pueden hacer delivery pero lo han desestimado viene dado por la confianza en que la actividad se reanudará en un plazo breve.
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