¿Eres el gerente o el líder de tu restaurante?

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¿Gerente o líder de tu restaurante? En realidad, son dos palabras que, en el sector de la restauración, se utilizan como si fueran equivalentes. Sin embargo, nada más lejos de la realidad.

Es cierto que en muchas ocasiones hay que ejercer cierta presión sobre las personas para que hagan su trabajo correctamente. La típica tarea de un gerente, sin duda. Sin embargo, si quieres salir de la mediocridad y aspirar al éxito con tu restaurante, no tienes otra opción que convertirte en un verdadero líder.

Pero, ¿qué significa liderar un proyecto? El auténtico líder es siempre, con sus aciertos y hasta con sus errores, el perfecto ejemplo positivo para su equipo. Está siempre al frente  y jamás se limita a impartir órdenes desde un púlpito. La diferencia entre un gerente y un líder radica en que estos últimos lideran la visión, mientras que los gerentes se centran en administrar los cambios. Resumiendo, el gerente empuja mientras el líder tira del carro. ¿Cómo se consigue transformarse en líder? Se me ocurren unas cuantas cosas que pueden guiarte en la dirección adecuada.

Contagia tu estado de ánimo.

En el fondo, un restaurante es siempre reflejo de su líder. Cómo te sientas y cómo actúes influirán decisivamente en todos los miembros de tu equipo.
Probablemente sepas que el liderazgo implica responsabilidad, pero deberías saber también que además tienes que administrar tu energía y tus emociones. Si estás irritado, ansioso, deprimido o eufórico… tu equipo también lo estará, sencillamente porque eres el espejo en el que se miran todos.

Los seres humanos somos, en esencia, sociales, lo que significa que imitamos el comportamiento del líder. Recuerda: no te quejes de la falta de puntualidad de un miembro de tu equipo si tienes por costumbre llegar tarde. No puedes esperar de tu equipo más de lo que ofreces tú. Así de sencillo.

Lectura recomendada: Acaba de una vez por todas con las discusiones entre los miembros de tu equipo.

Cuídate.

Come mejor y haz ejercicio, el auténtico líder sabe que cuanto más fuerte sea su cuerpo y su mente, más energía y resistencia tendrá. Porque, lo cierto es que liderar un restaurante es una tarea agotadora tanto física como mentalmente.

Incluso aunque seas joven y creas que puedes soportarlo todo, pronto descubrirás que el cuerpo tiene limitaciones y alcanzarás tus límites. Se profesional: ve al gimnasio, corre, anda… lo que sea, pero cuida tu cuerpo.

 

Come equilibradamente y hazlo siempre sentado y en el ambiente adecuado. El hecho de que te comas un bocadillo sentado sobre una caja de cervezas para no perder tiempo no va a ayudarte en absoluto. Siéntate a la mesa y disfruta de tu comida.
Entrena tu cerebro también. No basta con un cuerpo fuerte, una mente en forma es igualmente imprescindible. Comienza, si quieres, por leer blogs, libros o revistas del sector, pero no te limites a eso. Ábrete a otras cosas de la vida, al arte, a las ciencias sociales, la filosofía, la poesía y la literatura clásica. ¿No te gusta leer? Devora audiolibros o vídeos de YouTube. No hay excusa para no aprender algo nuevo cada día cuando tienes todo un mundo de información disponible en internet y en tu smartphone.

Lectura recomendada: Delegar en tu restaurante, una tarea difícil, pero no imposible.

Pon el foco en lo positivo.

Como especie, el ser humano está programado para adaptarse y sobrevivir. Es un instinto de conservación que nos hace estar alerta ante el peligro. Si te paras a pensarlo, todos tenemos tendencia a reparar en lo que se hace mal en nuestro restaurante antes que en lo que se hace bien. Ese sesgo de negatividad es profundamente perjudicial porque cuanto más nos centramos en lo malo más cosas malas vemos. Si es cierto que obtenemos aquello en lo que enfocamos nuestro interés, ¿por qué no pruebas durante una semana a centrarte en todo que se hace bien en tu restaurante?

La negatividad es una oscura nube de tormenta suspendida pesadamente sobre el ambiente de tu negocio que contamina su cultura. De hecho, si tienes una cultura tóxica es, muy posiblemente, porque te orientas hacia lo negativo. Eso no significa obviar lo que no funciona, sino que debes aceptarlo así y encontrar formas positivas de cambiarlo.

Sé auténtico.

No pretendas ser quien no eres simplemente porque se supone que así te irá mejor. Mejorar tus habilidades de comunicación es mejor que comunicarte a voces. Para alcanzar el verdadero liderazgo es imprescindible que seas tú mismo.

Sé auténtico. Si nunca has tenido un amigo (ni siquiera uno imaginario), entonces es posible que tengas un problema de personalidad. Pero como con seguridad tienes amigos que te aprecian, seguro que el ser tú mismo te afianza como líder.

Actúa con sensibilidad, muéstrate abierto para hablar de las cosas con simpatía. Tú ya has pasado por los problemas que pueda tener tu equipo, así que nadie mejor que tú para entenderlos y darles soluciones.

Lectura recomendada: La experiencia que ofrecemos a nuestros clientes comienza mucho antes de que entren al restaurante.

Pregunta, no ordenes.

Los verdaderos líderes saben que una de las habilidades claves para alcanzar el éxito es la capacidad de influencia, mucho antes que la impartición continua de órdenes. Pero, ¿cómo se consigue ser influyente en nuestro propio equipo sin necesidad de dar órdenes? Básicamente con respeto, confianza y pidiendo las cosas:

El respeto no se exige, se gana. En el mundo de los restaurantes, aún más. Hace tres o cuatro décadas muchos líderes entendían que el equipo debía temerlos. Hoy, esa actitud, es garantía de fracaso porque todo el mundo pensará que es imposible trabajar a tu lado. El liderazgo no es un título, es un conjunto de acciones que haces todos los días por y para tu equipo y tus clientes. Observa el orden… tu equipo, antes que los clientes. Demuestra respeto a tu equipo y te lo devolverán multiplicado por tres en forma de productividad.

La confianza es la clave que consolida o destruye un equipo. Los líderes lo saben y trabajan mucho para merecer el respeto de los suyos. Debes confiar en que tu equipo hará lo que esperas de él. Mantén conversaciones sinceras sobre las expectativas que tienes con respecto a su trabajo y luego permitirles hacerlo. Si tienes que estar continuamente pendiente de lo que hacen es porque algo no va bien. Confía en ellos, entrénalos, da instrucciones claras y luego déjales trabajar.

Pedir es siempre mejor que ordenar. Una de las claves para influir en el equipo es, sin duda, saber pedir las cosas. Pide el cumplimiento de una tarea con instrucciones claras, deja claro cuáles con tus expectativas y la razón por la que esperas ese resultado. Las personas que cumplen órdenes reforzadas con amenazas solo cumplirán por miedo. Las que entienden las razones de una petición se comprometerán con su cumplimiento.

En definitiva, si te limitas a dirigir tu restaurante te estarás negando la posibilidad de liderarlo de verdad y, por tanto, te alejarás del éxito que tanto deseas.

Por Baldomero Gas.
Creador y CEO del Método Gas

Baldomero es el fundador y CEO del grupo de restaurantes cordobés Bodegas Mezquita y del restaurante online miplato.es. Es Experto en Restauración por la Universidad de Córdoba. Máster en Coaching, MBA de la Cámara de Comercio y profesor de la Escuela de Organización Industrial, en las áreas de Turismo, Emprendimiento, Gestión de Empresas, Coaching y Marketing. Impulsor y Director de #RestaurantesFelices, el Primer Congreso online sobre Restaurantes en español.

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