Faltan camareros, ¿qué puede hacer la hostelería para mejorar esta situación?

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Julia Menéndez | Madrid

A pesar de las múltiples ofertas de trabajo, los hosteleros se enfrentan a un problema: la falta de camareros. El agotamiento del sector por retener y mejorar sus equipos sigue aumentando. Los empresarios denuncian que falta personal mientras que los trabajadores siguen reivindicando mejoras en sus condiciones laborales y el buen cumplimiento de los convenios. ¿Cómo podemos mirar hacia el futuro y buscar soluciones para ambas partes? ¿Qué errores cometemos habitualmente los hosteleros? ¿Qué podemos hacer para mejorar todos?

La semana pasada, Manel Morillo escribía sobre ello en esta casa. En su opinión, la principal causa de esta situación han sido los grandes cambios sociales de las últimas dos décadas que han modificado el 100% los valores personales en los que se mueven los candidatos a empleo. Pero, para aquellas personas que buscan empleo, ¿les es atractivo el sector hostelero? Basta con mirar a nuestro alrededor y observar el hastío de muchos trabajadores que se enfrentan a horarios desmesurados con una gran carga de trabajo. “Por esta razón, proporcionar a los empleados estabilidad con un contrato y un seguro completos es esencial para darles tranquilidad en tanto su vida profesional como personal. También es fundamental que reciban una compensación justa y adecuada en caso de horas extras”, comentaba Morillo.

¿A qué se debe esta situación? ¿Por qué faltan camareros y camareras?

“Es una situación que llevo años observando y si miramos la foto en perspectiva para mí una de las principales causas de ese hastío es el cambio generacional y de mentalidad en el que está inmerso el sector”, dice Víctor Pacheco, consultor y formador en Inteligencia Emocional especializado en el sector y gerente de Felicidad con el Grupo Tabita’s. En la misma línea de pensamiento que Manel Morillo, la hostelería tradicional, sus propietarios y empresarios que creen que echar hora como “se ha hecho siempre”, dice, se quejan al no poder encontrar personal que aguante esta situación.

Pero entonces los salarios deberían compensar estas horas y horas extras. “Con la cantidad de competencia que hay en el mercado, los salarios han bajado drásticamente”, comenta el experto. “Como dicen los mayores, antes se trabajaban muchas horas y muy duro pero uno se ganaba bien la vida, el salario compensaba. Hoy en día la mayor parte del sector paga salarios precarios y como reza la cita: si pagas con cacahuetes tendrás monos”. En otros sectores como el energético es el que mejores sueldos paga, seguido por la banca y finanzas, las telecomunicaciones, en el que se incluyen las profesiones digitales, y, cerrando la zona alta, los funcionarios.

Si nos centramos en la muestra de trabajadores jóvenes que se dedican a la hostelería, el experto observa que quieren salir a su hora, quieren más tiempo de descanso, tienen poca tolerancia al estrés y no llevan bien el estilo de dirección basado en el ordeno y mando. “Está pasando. Cada vez quedan menos personas que se adapten a la vieja usanza“.

Pero, ¿qué debemos hacer para cuidar a nuestro personal y generar un espacio de bienestar laboral?

Las empresas que no atienden a las necesidades de los empleados de manera completa, más allá de su capacidad para desempeñar su trabajo, corren el riesgo de perjudicar la productividad, las relaciones profesionales y los resultados finales del negocio. Sabemos que el trabajo en la hostelería puede ser muy sacrificado y a menudo no se cumple con las condiciones laborales básicas. Por esta razón, tal y como dice este documento de Mapal Group, “proporcionar a los empleados estabilidad con un contrato y un seguro completos es esencial para darles tranquilidad en tanto su vida profesional como personal. También es fundamental que reciban una compensación justa y adecuada en caso de horas extras”.

Entre los fallos habituales a la hora de tratar con el personal y cuidar sus equipos, según Pacheco, está la falta de liderazgo y una carencia de autoliderazgo porque para influir positivamente en otras personas uno debe primero saber gestionarse a sí mismo.

A parte, la educación y la empatía que nos aportan nuestros valores dice mucho de nosotros y más cuando tratamos con equipos. Por ello es básica una buena comunicación asertiva y de calidad. Sabemos que nuestro estado anímico puede variar dependiendo del día pero debemos saber ganarnos la confianza y la credibilidad de los demás.

“En este sentido, el primer gran fallo es la falta de escucha. Realmente no se dedica tiempo a escuchar a los equipos porque tampoco se saben gestionar reuniones”, Víctor Pacheco.

¿Conocéis aquellas situaciones donde sentimos que a veces nuestro equipo habla de nosotros y del trabajo a nuestras espaldas? Pacheco insiste. “Cuando se hacen reuniones en muchas ocasiones son discursos del empresario y solo se tienen para tratar problemas. Ahí la mayoría de la plantilla no se atreve a hablar en público y tras la reunión se dispara el chismorreo, el gran cáncer de las empresas“.

¿Cambiará esta situación pronto?

La COVID-19 ha hecho que el consumidor sea más exigente. La hostelería ha tenido que ceñirse a una situación mucho más extrema de lo que era antes y el trabajo, las horas y el estrés ha aumentado. Sabemos que la mentalidad del empresario no podrá cambiarse de la noche a la mañana. “Lo veo más como un cambio progresivo. Lo que sí es cierto es que al igual que la pandemia ha acelerado la transformación digital del sector, las nuevas demandas del personal también van a acelerar la transformación humana”.

En un artículo de Onda Cero, María del Mar Valera, presidenta de APEHA, opinaba que muchos camareros exigían sueldos altos con poca formación y concluía al final del todo: “Gratifiquemos al que realmente tiene una formación y el que no la tiene, tendrá que conformarse con el sueldo base”, concluye.

Sin embargo, esta es una cuestión que suscita diversas opiniones. La falta de personal puede deberse también a la falta de formación y, por tanto, la huída de muchos de ellos a otros trabajos y sectores. Igualmente, “las empresas que no sean capaces de ofrecer unas condiciones laborales dignas cada vez lo tendrán más difícil para retener a sus equipos“, remata Víctor Pacheco.

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