Can Pizza ante el reto de crecer sin perder su esencia

by Paula Cordero | Sep 30, 2026

Crecer en restauración no consiste únicamente en abrir más locales. Cuando una marca empieza a multiplicar su tamaño, aparecen nuevos retos: profesionalizar la estructura, controlar los costes, mantener los estándares operativos, gestionar equipos más grandes y, sobre todo, conseguir que el crecimiento no termine diluyendo aquello que hizo reconocible al concepto desde el principio.

Ese es el momento que está viviendo Can Pizza. La compañía, nacida en 2014 en El Prat de Llobregat, afronta una nueva etapa marcada por la entrada de Abordador Capital, la incorporación de Reyes Giménez como consejera delegada y un plan de expansión que contempla alcanzar los 25 restaurantes en 2028.

De proyecto de fundadores a compañía preparada para escalar

La entrada de Abordador Capital en 2025 supuso un punto de inflexión para Can Pizza. La sociedad de inversión adquirió inicialmente el 85% de la compañía y completó posteriormente la adquisición del 100% del capital.

En este contexto se produce la incorporación de Reyes Giménez como CEO en septiembre de 2025. Su llegada no responde únicamente a la necesidad de dirigir nuevas aperturas, sino a un proceso más amplio de transformación empresarial.

Giménez cuenta con más de 25 años de experiencia en áreas de negocio, marketing, operaciones y ventas, con una trayectoria vinculada a compañías como Burger King, Foodbox, Avanzafood y Compañía del Trópico.

Su reto al frente de Can Pizza es convertir una compañía que ya ha demostrado que su concepto funciona en una organización capaz de reproducirlo a mayor escala.

El verdadero reto: crecer sin industrializar el modelo

La pregunta para Can Pizza ya no es únicamente dónde abrir el próximo restaurante, sino cómo conseguir que cada nueva apertura mantenga la misma lógica de negocio.

Actualmente, la compañía cuenta con 13 establecimientos y todos son propios. El plan contempla alcanzar los 25 locales en 2028, con un ritmo de entre tres y cuatro aperturas anuales y una inversión prevista de 7,2 millones de euros.

Esta decisión tiene una implicación importante desde el punto de vista de gestión: mantener el control directo sobre los establecimientos permite a la compañía controlar de manera más estrecha la experiencia, las operaciones y la ejecución del concepto.

Pero también aumenta la responsabilidad de la estructura central. Cada nueva apertura implica más equipos, más operaciones, más compras, más procesos y más necesidad de coordinación. Por eso, una de las prioridades de la nueva etapa es precisamente conseguir que la organización pueda absorber el crecimiento.

Un modelo basado en diferenciarse en un mercado maduro

Can Pizza parte además de una posición particular: competir en una categoría muy conocida y con una oferta amplia. En este contexto, su estrategia pasa por no entrar únicamente en una batalla de precio.

La propia compañía identifica como ejes de diferenciación la calidad del producto, la innovación y la experiencia de cliente.

El modelo también tiene una característica relevante para su escalabilidad: cada restaurante funciona como un obrador independiente. La masa se amasa y fermenta y el producto se prepara en el propio establecimiento, delante del cliente, manteniendo una dimensión artesanal dentro de una estructura que busca crecer.

Madrid como uno de los grandes campos de crecimiento

Dentro de esta estrategia, Madrid se ha convertido en uno de los mercados prioritarios para Can Pizza. La compañía prevé sumar cuatro nuevos establecimientos en la Comunidad en 2026 y continuar creciendo posteriormente en la capital y otras zonas.

El objetivo no parece ser construir una red basada únicamente en volumen. La compañía busca posicionarse como una pizzería de barrio, apostando por ubicaciones que encajen con su modelo y permitan construir recurrencia.

Esta estrategia explica también la decisión de mantener los restaurantes en propiedad: el crecimiento se plantea desde el control directo del negocio y no mediante un modelo de franquicia.

A medio plazo, la hoja de ruta contempla pasar de los 13 establecimientos actuales a 25 en 2028.

Profesionalizar para poder crecer

La nueva etapa de Can Pizza tiene, por tanto, una dimensión que va más allá de la expansión física. La compañía está construyendo la estructura necesaria para pasar de una organización de menor tamaño a una red de restaurantes capaz de operar de manera coordinada.

En 2026, Can Pizza se ha incorporado además a La Cantera de Marcas de Restauración, una iniciativa orientada a compañías emergentes que buscan profesionalizar su desarrollo y compartir conocimiento con otras empresas del sector. La propia Giménez ha señalado que compartir experiencias y apoyarse en buenas prácticas forma parte de la estrategia para afrontar el crecimiento con mayor solidez.

El objetivo final puede resumirse en una cuestión de equilibrio: crecer, pero no crecer a cualquier precio.

Para Can Pizza, la siguiente etapa no consiste simplemente en pasar de 13 a 25 restaurantes. Consiste en demostrar que su modelo puede reproducirse, que la estructura puede absorber el crecimiento y que la identidad de la marca puede mantenerse cuando la compañía deja atrás su dimensión inicial.

Y ahí es donde adquiere sentido la incorporación de Reyes Giménez. Su papel no es únicamente liderar las nuevas aperturas, sino acompañar la transformación de Can Pizza hacia una compañía más estructurada, eficiente y escalable.

Porque el verdadero desafío de una marca de restauración no empieza cuando abre su segundo restaurante. Empieza cuando necesita demostrar que aquello que funcionó en sus primeros locales puede funcionar también cuando son 25.

Paula Cordero
Paula Cordero