El abismo que separa el delivery de la sostenibilidad

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El crecimiento del delivery es una tendencia perjudicial para el medio ambiente. He llegado a esta alocada conclusión justo esta mañana después de leer un revelador artículo del presidente de la FPI (Foodservice Packaging Industry), la patronal estadounidense del packaging en el medio estadounidense Fast Casual. Lynn Dyer explicaba que el aumento de las peticiones de servicio a domicilio en restauración choca con el intento de toda la sociedad de abandonar el uso de vasos, cubiertos o platos de plástico y, lo que es más difícil, de eliminar los productos de usar y tirar.

Le doy la razón. La industria tiene la obligación (moral, pero cada día también más legal) de abandonar la utilización de productos de packaging destinados a un único uso y a la vez, se encuentra con un crecimiento espectacular del delivery. ¿Cómo casan estas dos tendencias? Pinta mal.

La utilización de plástico en estos productos es uno de los principales caballos de batalla, pero no el único. Según explicaba Lynn Dyer en el artículo de Fast Casual, el papel o el cartón tampoco son inmunes a las críticas y por lo tanto la industria debe analizar qué materiales utilizados para este servicio pueden ser de más de un uso. ¿Cómo se consiguen vasos, pajitas, platos, cubiertos para delivery que no sean de plástico y además tengan más de un uso de vida?

Hacia la sostenibilidad o hacia la destrucción

Llevaba tiempo dándole vueltas a este asunto de las tendencias en los hábitos de consumo que conducen a la sociedad en una u otra dirección (hacia la sostenibilidad o hacia la destrucción). Aunque todos los intentos por reducir el impacto de plásticos y utensilios de un solo uso son positivos, a la industria no le ha interesado debatir sobre los posibles perjuicios que el servicio a domicilio genera. Y no hace falta ser una lumbrera para sospechar que el delivery deja una huella de carbono muy superior a la que ya viene de serie en toda la restauración, que no es poca.

Lectura recomendada: ¿Qué es el delivery?

Sin embargo,  esta tendencia del delivery de la que no hemos dejado de hablar durante los dos últimos años en Barra de ideas: de su éxito en núcleos urbanos, y de su importancia para la restauración organizada, etc.  choca frontalmente contra otra tendencia también en auge y de la que también son testigos nuestros lectores y asistentes a los eventos. Nuestra colaboradora Eva Ballarín, directora de Hospitality 4.0 Congress, ha denominado Holistic Healthy Concept a la nueva tendencia “saludable” relativa a la salud, la economía circular y la utilización de los recursos. Dentro de esta tendencia aparece un aumento de la preocupación por los productos de proximidad, la reducción del consumo de proteína animal, una nueva sensibilidad al desperdicio alimentario o una nueva cultura del reciclado de materiales. Se vislumbra, por lo tanto una creciente concienciación social por la sostenibilidad medioambiental: el consumidor está preocupado por el medio ambiente y demanda platos, productos y negocios más sostenibles.

De hecho, durante la última edición de HIP el pasado mes de febrero escuchamos mucho hablar sobre sostenibilidad. Hasta tal punto es una tendencia que se dedicó el Summit Product Place Planet exclusivamente a la sostenibilidad.

Un debate real sobre los hábitos de consumo

Partiendo de estas premisas, si toda la preocupación del consumidor por el medio ambiente no alcanza para plantearse al menos la sostenibilidad en el servicio a domicilio es que su aura healthy se debe a una moda (de las pasajeras, ya me las veré con mi amiga Charo Val por este tema*, asumo los riesgos).

Una referencia de la restauración sostenible, Isabel Coderch, publicaba hace unos días en su blog que la cadena KFC está trabajando para reducir el uso de plásticos en su nuevo packaging. Algunas de sus franquicias en países como Francia, Rumanía o India tienen sus propios planes sostenibles para el futuro. Una buena noticia cada día más habitual en la industria y que, sin embargo, no nos evade del interrogante al que debe hacer frente el consumidor: ¿Vamos en realidad hacia una sociedad más sostenible?

La industria está trabajando con esfuerzo para minimizar el impacto de plásticos y materiales de un solo uso para el medio ambiente, pero aún falta información y divulgación para abrir un debate público en el que estén llamados a reflexionar tanto los diferentes elementos de la industria como los consumidores finales precisamente sobre sus propios hábitos de consumo.

Los hábitos de consumo caminan en dirección opuesta a la sostenibilidad y, por lo tanto, las políticas de hacer una restauración más sostenible por parte de la industria son poco creíbles. Mi crítica, un poco más aguda que la de Lynn Dyer, invita al debate y a la respuesta a todos aquellos y aquellas que así lo quieran.

 

*Cuando Charo Val y un servidor nos “peleamos” por lo que es y no es moda. Desde entonces somos buenos amigos.

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