La cena de empresa ya no tiene por qué salir de la oficina. En Navidad, el catering corporativo se juega la facturación y la fidelidad del cliente. Formato, carta y logística: claves para no fallar.
El catering corporativo representa una línea tremendamente rentable, si se sabe llevar. En Navidad, de hecho, llega uno de los momentos fuertes para este servicio, cuyos restauradores encuentran en las cenas de empresa una oportunidad de negocio, pero también de hacer clientela.
Verónica Castilla, fundadora y directora creativa de Cooklab: “Cuando una empresa contacta con nosotros para lanzar una experiencia gastronómica en eventos de diseño exclusivo y exquisito, partimos de un folio en blanco, sin nada prefabricado ni prediseñado; ésta es una de las claves del éxito. La personalización de cada evento, la atención al detalle, una relación cercana con lo clientes, la escucha activa para entender realmente qué están soñando o visualizando, creatividad, la proactividad para proponer aquello que nos parece podría funcionar por el tipo de evento o espacio, son algunos de los valores principales ”.
Una opción idónea en Navidad
De entre todos los tipos de eventos corporativos que puede organizar un servicio de catering, la cena de empresa de Navidad supone una oportunidad crucial. Sea en formato formal o informal, un buen catering corporativo puede dar la vuelta a un evento corporativo a través de una experiencia memorable.
De hecho, un catering corporativo que diseñe una experiencia memorable tendrá el poder de mejorar la conexión interna no solo de un equipo, sino de varios, al generar una atmósfera de ambiente distendido.
Ventajas de un catering corporativo frente a una fórmula tradicional
Frente a un restaurante tradicional, el catering corporativo ofrece múltiples ventajas:
1. Total adaptación y personalización
¿Un bufé de pie o un servicio sentado? Clarifica con la empresa el tipo de experiencia que desea ofrecer. Esta puede variar en función de sus objetivos, número de asistentes, edad y preferencias de los mismos… Un catering de pie puede ser más conveniente para una cena de empresa a la que acudirá un elevado número de comensales y donde estos, además, pertenecen a perfiles junior en gran medida.
Si el catering se enmarca dentro de un evento experiencial integral, donde entra en juego, por ejemplo, la música en directo, tiene aún más sentido un formato de pie, donde los alimentos sean fáciles de consumir.
Por otro lado, el servicio de catering corporativo garantiza una adaptación total al espacio físico: patio interior, pabellón, oficina, hall, jardín…, y la libertad de movimiento en las instalaciones.
2. Comodidad y privacidad
La celebración de un catering en las instalaciones corporativas evita desplazamientos masivos de la plantilla al punto de encuentro, con los consiguientes retrasos, más aún en Navidad, debido a la congestión del tráfico o del transporte público.
Además, al contar con un ambiente propio, se goza de una mayor privacidad y se estimula la conexión social entre los miembros de una misma plantilla.
Por otra parte, un catering corporativo facilita la flexibilidad horaria, ya que la comida puede tener lugar en el mejor momento para la empresa, así como la incorporación de aquellas personas que permanecen de guardia, pudiendo unirse al evento cuando dispongan de un periodo de descanso.
Genera satisfacción, lealtad y reputación: tips para no fallar
Enfocar un catering para una cena de empresa requiere alinear la gastronomía con los objetivos del evento, el perfil de los asistentes o la logística del lugar, estas son algunas claves que no debes pasar por alto:
- Define el formato de la cena: esta puede ser formal, donde todos los asistentes están sentados, lo cual resulta ideal en el caso de equipos reducidos o donde se busca un ritmo más estructurado para lograr la plena atención de los comensales en momentos clave como discursos, proyección de vídeos, etc. Y también informal, tipo buffet, a fin de fomentar la conversación entre departamentos y libertad de movimiento.
- Adáptate a los requisitos específicos del evento: al aire libre, en la propia oficina…, pues esta es una de las grandes ventajas comparativas del catering corporativo respecto a fórmulas mías tradicionales. Para ello, visita previamente el lugar y planifica la ubicación de las mesas, de la cocina provisional en función de las tomas de corriente, etc.
- Personaliza la carta o la temática de la cena: alinéala con los valores y la cultura corporativa. Por ejemplo, si esta es tremendamente sensible a los problemas medioambientales, apuesta por envases no desechables, o reciclables y biodegradables en mayor medida, así como ingredientes y productos de alimentación ecológicos.
- Ofrece una gran variedad de opciones, tanto en comida como en bebida: vegetariana, vegana, halal, sin gluten, sin lactosa, sin fructosa, etc. Cuida además el equilibrio y la cadencia en sala de las porciones, de tal forma que éstas acompañen el transcurso del evento, evitando así el desperdicio o no llegar si el evento se alarga.
- Apuesta por la calidad: alimentos de temporada, frescos, de kilómetro cero…, y cuida la presentación y la puesta en escena, que un menú o bocado sea atractivo a la vista resulta fundamental en un evento corporativo, también que sea bien servido, rodéate de personas cualificadas y no escatimes en recursos.
- Amóldate a la actividad de la empresa: Coordina el montaje, el servicio de emplatado de los alimentos, etc., con el horario del evento. Anticípate y sé flexible ante cualquier cambio de última hora. Para ello, calcula el ratio adecuado de personal en función de los asistentes y del flujo de servicio previsto. Gestiona además la recogida de residuos y de enseres una vez finalizado el evento.









