Hace días que quería escribir este artículo. En realidad semanas. Estamos viviendo unos tiempos complejos para el sector de la restauración de este país. Bueno, en todas partes las están pasando canutas para sobrevivir. Desde Bruselas hasta en New York. El estado de alarma es un toque de queda interminable y el dichoso virus no coge prisioneros.Pero yo, que soy un iluso y un optimista empedernido, estoy seguro de algo: la marca va a prevalecer. Como el amor en tiempos del cólera. Lo estuvimos comentando hace unos días con Rodrigo en una de sus entrevistas en directo por Instagram. Y lo estoy viendo en mis clientes. Que ahora, mientras sus negocios siguen en stand by, citan su restaurante por su nombre, se acuerdan de revisar su propuesta gastronómica y se preocupan por volver a conectar con esos clientes. Esos clientes que nunca debieron marcharse pero que actualmente viven en la incertidumbre de la era post-confinamiento. Señoras y señores, aquí lo tenemos, se llama Branding.Branding no sólo se practica a través de nuestro logotipo, la rotulación o el carisma del personal sino también por esos nuevos canales de venta que nos hemos visto obligados a adoptar para poder sobrevivir: el delivery y el take away. La comida a domicilio y el “para llevar” de toda la vida.Activación en delivery/take away: qué y cómo implementar para generar marca
Más allá de las penurias que pueda estar sufriendo el sector a día de hoy, hay una cosa clara, nos está obligando a salir de la zona de confort a marchas forzadas. Como ya he comentado anteriormente en alguno de mis artículos, un restaurante, bar o cafetería puede dar mucho de sí como marca y ahora es el momento de demostrarlo. Porque el consumidor va a cambiar, está cambiando. Nos debemos enfocar en sus demandas, necesidades y estilo de vida para activar nuestras marcas.Veamos los 3 aspectos a tener en cuenta para que nuestra marca se adapte y empiece a ser relevante para el cliente. Más allá de nuestro local o terraza:1) Oferta gastronómica- Una carta corta, cortísimaYa no valen las cartas eroticofestivas de 150 referencias. Nos tenemos que centrar en los productos estrella. Tanto por rentabilidad y eficiencia operativa como por popularidad entre los clientes. Estas referencias tienen que configurar una carta compacta y fácil de memorizar. Sí, siendo la síntesis de nuestra identidad gastronómica de manera que el cliente debe poder relacionar fácilmente estos platos con nuestro restaurante.Y si quieres ir dando mayor rotación a la carta puedes ir lanzando sugerencias semanales con buen producto de temporada y proximidad.- EspecializaciónSoy osado y me atrevo a jugar a la futurología vaticinando que una de las herencias que nos dejará esta pandemia es la especialización. Vivimos en el país del “de todo un poco” o “me sale todo de la carta” pero este es el momento de pararse, respirar hondo y limpiar la carta de todo aquello que no esté sujeto a un concepto claro, directo y entendible. No mezcles, por el amor de dios, pizzas con quinoa ni ramen con burgers.- Meal Kits o Packs ExperienciaUno de los fenómenos sociales que hemos vivido durante el confinamiento ha sido la explosión de la comida casera. Bueno, en realidad no nos está quedando otra que deleitarnos con recetas propias o influenciadas por las millones de videorecetas que corren últimamente por redes sociales. Está siendo el despertar de uno de los hijos del Covid19: el cocinitas. Este tipo de consumidor, más que un plato listo para comer, preferirá que le enviemos una caja o bolsa con todo lo necesario para prepararse en su propia cocina, el best-seller del restaurante. Para nosotros es pan comido porque dejamos envasado en formato individual una mise en place de los diferentes ingredientes/elaboraciones que componen el plato/s y vamos sacando en conjunto según pedidos de Meal Kits. Y para el cliente es un deleite poder “replicar” en sus comedores la experiencia que tanto echan de menos del restaurante en poco más de 10 minutos. Y esto funciona para prácticamente cualquier tipo de propuesta, sean burgers, currys o pizzas. En Barcelona ya lo están haciendo Hawker 45 o la pizzería Comolocomo.- Lotes de productos gourmetHay que reinventarse, está claro y ¿por qué no ampliar nuestra oferta comercial con un pequeño surtido productos gourmet? Convirtámonos en ese templo de la gastronomía que siempre hemos querido ser y de paso ayudemos a pequeños productores y artesanos a dar salida a sus especialidades. Vino, queso, patés, aceites, etc. Es el momento de llamar a ese comercial de la distribuidora de alimentación selecta de confianza. O acercarse a la tienda gourmet del barrio y buscar una sinergia. Como ejemplo la gente de Funky Bakers, que complementan su original pastelería y bollería con artículos de otros comercios locales.2) Packaging- Identidad visualEste es uno de los puntos sensibles del branding de un restaurante. Y que sigue siendo uno de sus talones de Aquiles. Como ya he comentado en alguno de mis anteriores artículos, no estamos hablando de hacer grandes inversiones ni dispendios en envases personalizados sino simplemente encargar unas pegatinas y/o unos sellos de goma con nuestro logotipo. Marketing de guerrilla. Para ponernos en marcha en pocos días con cara y ojos. - SostenibilidadDe por sí el delivery y el take away no son formatos demasiado sostenibles. Pero este es un tema complejo y hoy estamos escribiendo sobre cómo impulsar nuestra marca en tiempos de crisis. No suframos de parálisis por análisis. Lo que sí te puedo sugerir son tres fórmulas, con sus pros y contras:- Envases biodegradables: es la opción más práctica a nivel comercial porque hoy en día la oferta es bastante amplia. Pero también tenemos que ser conscientes que no estamos dejando de generar residuos.
- Servicios de envases reutilizables: según mi punto de vista, son opciones que aún están un poco verdes y a nivel operativo de delivery tienen que testearse . Pero es un sistema que ha tenido mucho éxito en países como USA y, si se consigue generar una buena masa crítica de locales que lo adopten, le vaticino un futuro prometedor.
- El tupper del cliente: esta es la opción más sostenible a día de hoy. Es el cliente quien trae su propio envase para que lo llenemos de nuestra comida. Podemos potenciar de buena manera el consumo de proximidad y el trato familiar. Eso sí, por contra, es un modelo exclusivo del take away.




