Alimentaria FoodTech 2026: así se fabricarán los alimentos que comeremos mañana

by Flor Medeot | Oct 1, 2026

La IA, los datos y la automatización están redefiniendo la producción del sector. Del 6 al 8 de octubre se revelará hacia dónde avanza esta transformación.

La industria alimentaria tiene por delante una ecuación cada vez más compleja. Necesita producir de manera eficiente y competitiva, reducir el impacto sobre los recursos y mantener los estándares de calidad y seguridad, pero también responder a un consumidor que ya no se conforma con una oferta homogénea. Hay quienes buscan determinados perfiles nutricionales, quienes necesitan evitar ciertos ingredientes y quienes eligen sus alimentos en función de preferencias, estilos de vida o convicciones.

Esta diversidad obliga a replantear lo que sucede mucho antes de que un producto llegue al supermercado, al restaurante o al plato. Las plantas necesitan ganar capacidad de adaptación para asumir cambios en la demanda sin que cada nueva referencia, formato o necesidad implique perder eficiencia.

“En Alimentaria FoodTech veremos cómo se producirán los alimentos del futuro”, señala Ricardo Márquez, director del salón Alimentaria FoodTech, que reunirá del 6 al 8 de octubre en Fira de Barcelona a las compañías que están desarrollando buena parte de las soluciones que marcarán ese camino.

El reto de producir más opciones sin perder eficiencia

Durante años, buena parte de la eficiencia industrial se apoyó en la estandarización y en la capacidad de fabricar grandes volúmenes de un mismo producto. El mercado actual está introduciendo nuevas reglas. La demanda se fragmenta, aparecen categorías y necesidades más específicas y las tendencias de consumo cambian con mayor velocidad.

Para las empresas, esto se traduce en la necesidad de contar con líneas más flexibles, capaces de modificar procesos y adaptarse a diferentes escenarios sin comprometer la calidad ni la seguridad alimentaria.

“La industria necesita líneas de producción más ágiles y flexibles, capaces de adaptarse rápidamente a los cambios del mercado”, explica Márquez.

La automatización juega aquí un papel relevante, especialmente en aquellas tareas en las que la repetición, la precisión o la velocidad son determinantes. Pero el siguiente paso va más allá de mecanizar operaciones. La incorporación de sensores, sistemas conectados y herramientas de análisis permite obtener una fotografía mucho más precisa de lo que ocurre en cada fase.

Esto abre nuevas posibilidades para detectar ineficiencias, reducir tiempos de espera, aprovechar mejor las materias primas y anticipar determinadas incidencias. En un contexto de presión sobre los costes, disponer de información que permita ajustar un proceso antes de que genere pérdidas puede convertirse en una ventaja significativa.

La digitalización también mejora la trazabilidad y facilita la conexión entre diferentes etapas de una cadena que, por naturaleza, es extensa y compleja. Desde la llegada de las materias primas hasta el producto terminado, cada vez hay más información disponible y más posibilidades de utilizarla para tomar decisiones.

La inteligencia artificial entra en la fábrica

El gran salto está llegando con la capacidad de procesar ese volumen de información. La inteligencia artificial permite analizar datos procedentes de diferentes puntos de una planta y encontrar patrones que pueden resultar difíciles de detectar mediante una supervisión convencional.

“Puede ayudar a optimizar procesos, anticipar incidencias y mejorar la toma de decisiones”, apunta Márquez.

El interés no reside únicamente en automatizar una decisión, sino en disponer de herramientas que ayuden a interpretarla. Una compañía puede conocer cuánto produce una determinada línea, cuánto tiempo necesita o cuándo se produjo una incidencia; con sistemas capaces de cruzar esa información, puede empezar a identificar relaciones y anticipar comportamientos.

Es una evolución que también alcanza a los llamados gemelos digitales y a otras herramientas destinadas a simular o analizar procesos antes de introducir cambios en una planta. La posibilidad de trabajar sobre modelos virtuales puede facilitar la evaluación de diferentes escenarios y ayudar a reducir el margen de error a la hora de tomar determinadas decisiones.

La tecnología, en este contexto, deja de ser una capa añadida a la actividad industrial para integrarse progresivamente en la gestión cotidiana. La cuestión ya no es únicamente incorporar nuevas herramientas, sino conseguir que maquinaria, información y personas trabajen de manera cada vez más coordinada. Y esa integración tiene una consecuencia directa sobre uno de los grandes desafíos del sector: la competitividad.

Optimizar el uso de materias primas, reducir desperdicios, minimizar cuellos de botella o mejorar el rendimiento de una línea permite actuar sobre costes y recursos al mismo tiempo. Para una industria sometida a una fuerte presión por mantener márgenes y responder a un mercado cambiante, estas mejoras tienen un valor que va mucho más allá de la innovación tecnológica.

Barcelona concentra las soluciones que ya están llegando al mercado

Alimentaria FoodTech 2026 reunirá del 6 al 8 de octubre, en el recinto Gran Via de Fira de Barcelona, a más de 350 empresas expositoras procedentes de más de 20 países. Maquinaria, soluciones tecnológicas e ingredientes compartirán espacio en un encuentro que permitirá conocer de primera mano hacia dónde están avanzando los procesos de fabricación alimentaria.

Entre los grandes ejes de la feria estarán la inteligencia artificial, la analítica de datos y la automatización, junto con ámbitos como la seguridad alimentaria, la sostenibilidad, las nuevas tecnologías de conservación y los materiales destinados al packaging.

La variedad de soluciones refleja también la amplitud del cambio. La innovación no se concentra en un único punto de la cadena, sino que alcanza desde la forma en la que se procesan los alimentos hasta su conservación, envasado y seguimiento.

El ecosistema emprendedor tendrá además un espacio propio, con una treintena de startups que presentarán propuestas orientadas a resolver algunos de los retos que tiene por delante el sector. A ellas se sumarán más de 80 expertos, que abordarán cuestiones vinculadas a la digitalización, la inteligencia artificial, la seguridad alimentaria, la sostenibilidad y los nuevos ingredientes.

El denominador común es una necesidad que atraviesa toda la cadena: ganar capacidad de respuesta. El consumidor seguirá incorporando nuevas demandas, los costes continuarán condicionando las decisiones empresariales y la presión para utilizar mejor los recursos no desaparecerá.

Por eso, la fábrica del futuro no dependerá únicamente de cuántas máquinas consiga automatizar. Su verdadera capacidad estará en combinar información, procesos y conocimiento para responder con mayor precisión a un escenario que cambia constantemente.

Alimentaria FoodTech llega a Barcelona para mostrar precisamente ese movimiento: las tecnologías que hasta hace poco se presentaban como una promesa empiezan a formar parte de la realidad de las plantas alimentarias. Y, con ellas, también cambia la forma en la que se decide qué alimentos llegarán mañana a nuestra mesa.

Flor Medeot
Flor Medeot