A la cabeza de los sectores de la UE más afectados por los aranceles de Trump se sitúan la automoción y la agricultura. De hecho, el sector vitivinícola o el olivarero, grandes exportadores a EEUU, podrían verse seriamente condicionados. Las voces expertas vaticinan una subida de precios. Es decir, que la política arancelaria de la actual Administración estadounidense afectará al bolsillo del consumidor.
Y ¿qué ocurre con el sector de la restauración? ¿En qué medida se puede resentir de dicha política proteccionista? La temida subida de precios también podría ser manifiesta en la barra del bar y en la mesa del restaurante. Esta se sumaría a la experimentada ya de por sí tras la pandemia, a raíz de la espiral inflacionista. Según datos del INE, los precios en la restauración aumentarán un 4,1 % en 2025.
El alcance de los nuevos aranceles
Es cierto que, en principio, los nuevos aranceles que propone la Administración estadounidense no tienen un impacto directo e inmediato en los precios de los restaurantes y bares en España, ya que afectan principalmente a las exportaciones a dicho país. Pero sí existen efectos indirectos que podrían repercutir en el sector, bien por la postura que adopten los Estados miembros de la UE en su conjunto, bien porque ciertas empresas traten de compensar la pérdida de beneficios en el extranjero a largo plazo.
España ya ha anunciado que aplicará aranceles del 20% a todos los productos exportados desde Estados Unidos, sin distinción de marca o producto, entre ellos, por ejemplo el Whisky Bourbon, el pollo o refrescos como Coca-Cola o Pepsi.
Pero, ¿qué subiría exactamente?
Los precios de productos importados, por ejemplo, debido a las contramedidas adoptadas por la UE para determinados bienes o alimentos estadounidenses como los electrodomésticos, utensilios domésticos, plásticos y productos de madera, aves de corral, la carne de vacuno, determinados alimentos marinos, los frutos de cáscara, los huevos, los productos lácteos, el azúcar o las hortalizas.
Incluso podrían sucederse desabastecimientos ante la decisión de ciertas marcas de EEUU de dejar de operar en el mercado europeo y un contexto de gran volatilidad en los precios de productos gourmet, bebidas internacionales, maquinaria de hostelería, etc.
¿Qué impacto tendrá en el turismo?
En cuanto a una posible reducción del turismo estadounidense, esta no parece alarmante, ya que el porcentaje sobre el total de visitantes es pequeño (el pasado año, España recibió aproximadamente 4,4 millones de turistas procedentes de Estados Unidos, lo que representó un incremento significativo respecto a años anteriores, pero que supone el 4,7 % del total de turistas internacionales durante el pasado año). Además, algunas voces expertas apuntan a que el efecto Trump podría trasladar una masa crítica de turistas procedentes de países como México o Canadá a destinos como la UE.
Ante las posibles subidas y desajustes, algunos locales han comenzado a poner en práctica estrategias para la optimización y transformación. Algunas de ellas son:
- Ajustes de precios en consumos recurrentes; menú del día, desayunos, etc.
- Innovación en servicios: delivery, afterwork, etc.
- Búsqueda de alternativas locales o de km 0.
- Uso de herramientas tecnológicas para una mejor control del stock y de los costes en materias primas.
- La renegociación de contratos ligados a importantes costes fijos: luz, alquiler, proveedores…
Es decir, fórmulas para atenuar el impacto de una posible subida de los precios, de tal forma que esta no repercuta de forma decisiva en el bolsillo de los comensales ni en las cuentas de resultados de los negocios.
Aún está por ver, sin embargo, la duración de las medidas y su envergadura, los productos realmente afectados y la sensibilidad del sector para contrarrestar la política arancelaria de forma conjunta y efectiva.





