Mi fórmula de 3 pasos para cambiar el chip y trabajar mejor

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Hola amantes de la sala, hoy vamos a aprender un truquillo para esos momentos en que se nos baja la moral y el trabajo se nos vuelve especialmente pesado. Como en cualquier puesto de atención al público, nuestro día a día nos somete a un sinnúmero de presiones, aprietos y, ciertamente, buenas dosis de estrés. Como hemos visto en artículos anteriores, muchas veces nos llegan ‘clientes difíciles’, a parte están nuestros superiores metiéndonos caña, los proveedores, los compañeros y mil cosas más. Es perfectamente normal que algún día sientas la tentación de verlo todo negro y pensar que el trabajo es como un castigo divino. Permítete estar “chof” alguna vez, que somos humanos. Aún así debes tener mucho cuidado de no dejar que tu EGO te machaque cayendo en ciertas actitudes destructivas del tipo: “Pensar que ahora mismo podría estar derrochando mi talento sobre un escenario, y tengo que estar aguantando a este energúmeno con que si el vino tiene dos grados más o dos grados menos, como si me importara…”. Como muy posiblemente nuestra realidad nos coloque en la misma escena de la bandeja al dia siguiente, más nos vale ir dando con una actitud que nos aligere la faena. Y he aquí el quid de la cuestión: si no nos gusta qué aspecto tiene el presente, una de las primeras cosas que hemos de trabajar es nuestra ACTITUD.

[pullquote]”Recién llegado a Inglaterra con 18 añitos tuve que hacer un gran esfuerzo para adaptarme a una cultura muy diferente”.[/pullquote]

Déjame que te cuente por qué no es casual que a mí me vaya bien en este mundo, por qué no tiene nada que ver con la suerte, y cómo consigo vivir en una versión más alegre y satisfactoria del mismo trabajo. No siempre fue así, mis comienzos fueron duros y mi actitud también era diferente. Yo también estaba en esa rueda de percibirlo todo como un fastidio de tedio y negatividad. Recién llegado a Inglaterra con 18 añitos tuve que hacer un gran esfuerzo para adaptarme a una cultura muy diferente, tenía que conseguir entender por qué esa gente cerraba las tiendas a las 16hs, por qué desayunaban todos los santos días lo mismo, esa manía con las cervezas… y muchas otras cosas que me crispaban de la actitud inglesa. Hacerme eso a mí, con lo fresquito que tenía entonces todo lo aprendido sobre vinos y maridajes en la escuela St Narcís de Girona, y nada menos que con el Sommelier Josep Roca. ¡¿¡¿Tenía que aguantar que esos “gentlemen” me pidieran un té con la comida?!?! Imagínense, con esa actitud y los niveles hormonales propios de los 18 años, ¡me hervía la sangre! “Después de todo lo que he estudiado, resulta que ¿¡con esto tengo que trabajar?!”.

[pullquote]”EGO + indignación = enfado + frustración”[/pullquote]

¿Ves la ecuación?: EGO + indignación = enfado + frustración. Como veremos ahora el problema no estaba en el cliente, sino en mi ACTITUD. Más adelante aprendería que una bebida caliente no diluye los jugos gástricos durante una comida, permitiendo una buena digestión. Pero volvamos a la historia: no sólo los habitantes del pueblo me crispaban, tampoco me llevaba bien con los compañeros del trabajo, me enfadaba con los mâitres, con los proveedores, con los jefes, en fin, que me estaba transformando en un amargado y lo único que podía resultar de aquel estado era una buena úlcera de estómago. Y lo que era peor, no estaba DISFRUTANDO de nada. Observé a mi alrededor y ví como entre todos estábamos generando un muy mal ambiente: la pareja de mâitres -que eran catalanes y también eran pareja en la vida- discutían tanto, que no sólo acabaron separándose, sino que además tuvieron que dejar el trabajo.

Y cambió el chip…

Recuerdo el momento exacto en que conseguí cambiar de chip, paseando solo por el puerto de Whitby, mirando al mar y observando a las gaviotas criar sus pichones cerca de la orilla… Entendí que necesitaba tomarme el trabajo de otra manera. Me senté a analizar la situación: “A ver, ¿por qué he venido a trabajar a Inglaterra; no era que quería hacer experiencia en un país extranjero, aprender bien inglés, y vivir una cultura diferente? Entonces ¿por qué no lo estoy disfrutando? ¿Cómo es posible que yo también me esté volviendo un cascarrabias, criticón y quejica cuando sé que esa actitud es la que más me molesta de los demás?”. Y también me dí cuenta de que el hecho de que no entendiera las costumbres inglesas no iba a hacer que desaparecieran o cambiaran, entonces me dije: “Las costumbres son las que son, o las aceptas Xavi o no podrás seguir viviendo y trabajando aquí. No pienso perder la salud y el puesto de trabajo por no saber adaptarme. Yo tengo un objetivo claro”. Y PAF, se rompió el hechizo. Curiosamente a partir de entonces empecé a ver una belleza en el pueblo que antes no había sido capaz de apreciar; comprendí que había algo muy positivo en cerrar las tiendas a las 16hs: la gente tenía toda la tarde para disfrutar de sus pasatiempos. Lo que antes me indignaba, luego lo agradecí. Por ejemplo, una tarde que me encontré jugando al billar con los mismos clientes que antes me crispaban. Empecé a disfrutar de un verdadero acercamiento con los ingleses; me tenían paciencia; me ayudaban con mi aprendizaje de la lengua; hasta me compraron una libreta para que fuera apuntando vocabulario. Casi sin darme cuenta fui evolucionando muy rápido en el idioma. Conseguí ACEPTAR su manera de ser. Me adapté a ellos a partir de permitirme conocerles, descubriendo su cultura y aprendiendo por qué necesitan un servicio distinto, así pude atenderles mejor.

[pullquote]”Hagamos ejercicios para ganarnos al cliente, no para pelearnos con él. Vivamos la vida desde la parte positiva, nunca haremos un buen equipo si nos centramos en las cosas negativas de los compañeros”[/pullquote]

A ver brigada: mente abierta, grabaros esta actitud:“Yo no pierdo energía enganchándome a la crítica porque uso ese tiempo para mejorarme”. Donde hay una crítica también puedes encontrar una virtud. Todo está dentro nuestro. Si quieres, todo puede ser negativo, y si quieres, todo puede ser positivo. Hagamos ejercicios para ganarnos al cliente, no para pelearnos con él. Vivamos la vida desde la parte positiva, nunca haremos un buen equipo si nos centramos en las cosas negativas de los compañeros, lo mismo para los jefes que tengan que formar una plantilla. Te puede gustar más o menos ser camarer@, pero puedes aprovechar que en ese momento (EL PRESENTE) estás siendo parte de una experiencia, y está en TI que sea positiva o negativa. Recuerda que nuestro cliente llega con la intención de auto-regalarse algo. ¿Quieres estar eternamente enfadad@, o quieres ser parte de un regalo? No hay trabajo que te enseñe más sobre las personas, a gestionar los diferentes perfiles y a darle la vuelta a las situaciones más variopintas. APROVÉCHALO.

Si no te gusta cómo te tratan las personas que te rodean, reconoce que lo que te molesta también LO LLEVAS EN TI, y haz algo para cambiarlo. Si de momento no te es posible cambiar algo de tu realidad, ACÉPTALO. Si te desesperas en un ambiente que no te agrada, recuerda cuál era tu OBJETIVO. A continuación tu realidad cambiará.

Ésta es mi fórmula de 3 pasos que quiero regalarte hoy: 1:RECONOCE/2:ACEPTAR/3:OBJETIVOS. La ecuación que te dará el éxito con compañeros, clientes, incluso familiares. Regálate tú una buena actitud y trabaja con alegría.

Cambia el chip, cambia tu vida. A mí me encanta mi vida, mientras parece que trabajo sirviendo mesas, estoy trabajando en mi actitud, y me lo paso genial creando el tipo de realidad que deseo vivir. Pásatelo bien tú también. Saludos señores, y hasta la próxima. Xavi, un enamorado de la sala.

Xavi Iglesias

LinkedIn: Xavi Iglesias García

E-mail:info@xaviiglesias.com

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1 comentario

  1. Miriam Aman 2 marzo, 2016 at 15:13 Reply

    Muy bien resumido las sensaciones que alguna o algunas veces hemos tenido en algún momento en estos trabajos estresantes. …..muy bien narrado!

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