Comer antes de comer: el aperitivo

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Uno de los momentos que más me gusta del día es cuando se aproxima la hora de comer, cuando entra el gusanillo de querer tomar algo, pero aún no se tiene hambre. Donde puedes tomar un pedacito de cada rincón de nuestra tierra.

Ese momento cuando estás trabajando o recién terminas una reunión que se necesita un descanso con alguna bebida y algo de picar. La necesidad de un momento de relax tras el estrés para poder continuar con lo que se estaba haciendo. 

Ese momento del fin de semana que, tras hacer deporte, quedar con los amigos o la familia que se une en una conversación distendida justo antes de comer.

Ese momento de las vacaciones cuando subes de la playa o has hecho tu paseo por la montaña que te incita a un momento de gula mientras llega la comida.

Todos y cada uno de esos momentos placenteros ¿cómo los vamos a perder?

Un momento del día que la dinámica actual de las ciudades hace desaparecer y que tan buenos recuerdos nos ha dado. 

Tu latita de berberechos o atún en escabeche con unas buenas aceitunas o patatas fritas junto a tu aliño preferido deben recuperarse tomando un vermut o un fino bien fresquito.

De hecho, ya muchos cocineros como Albert Adria o Andreu Genestra están trabajando nuevamente con empeño en recuperar este momento, creando una oferta gastronómica ya sea para tomar en casa o en nuestro bareto de la esquina al igual que nuestros abuelos y padres hacían toda la vida. 

Una tradición y costumbre de nuestra idiosincrasia de vida que los turistas poco tardan en aprender. 

Mostremos lo beneficios de tan buena costumbre.

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