En el ciclo Conversando con Mapal, Valverde, CEO de Desde 1911, abre las puertas de su restaurante y de su manera de entender la hostelería.
Entre reservas, comandas y equipos en movimiento, Barra de Ideas se hizo presente en la sala donde todo pasa. De la mano de Gema Ruíz, Demand Generation Manager de Mapal OS, Abel Valverde habló de cómo la tecnología, la gestión de personas y la pasión por el oficio pueden convivir sin perder la esencia de un restaurante de excelencia.
Tecnología que potencia la experiencia
Para Valverde, la tecnología no reemplaza al equipo, lo complementa. Es que lo dijo firme y claro: la digitalización está al servicio de la experiencia, no al revés. En ese sentido, su enfoque, orientado a agilizar la gestión, reducir errores y liberar tiempo, busca que los profesionales puedan centrarse en lo que realmente importa, el cliente; y usar las herramientas digitales para mantener la calidad en un entorno de alta presión donde los detalles marcan la diferencia.
Así, en la sala y en la cocina de Desde 1911, cada gesto está respaldado. “Tenemos todo nuestro sistema de gestión vinculado a la plataforma de reservas, con lo cual está conectado”, explicó Valverde. Cada visita se transforma en una experiencia más personalizada, recordando vinos favoritos, celebraciones especiales o ubicaciones preferidas.
“Profesionalizar es digitalizar; es acortar procesos y mejorarlos”.
En ese sentido, Valverde insiste en que cada dato registrado tiene que tener un propósito claro. No se trata de acumular información por acumular, sino de entender al cliente, mejorar la atención y anticiparse a sus necesidades. “Todo esto es información vital, hay que marcar un para qué sirve, qué cosas que nos van a ayudar”, apuntó.

Equipos sólidos y pasión controlada
El compromiso del equipo es otra pieza clave. Valverde reveló su propia fórmula, que combina pilares fijos, que sostienen la estructura, con rotaciones dinámicas para garantizar funcione en armonía. Cada incorporación sigue un periodo de formación donde aprende lo permitido, lo prohibido y cómo integrarse con el resto del equipo. “Se realiza a través del control no solo mío, sino de todo el equipo base, los que llevan tiempo y transmiten conocimiento y correcciones”, añadió.
“Ni son buenos los equipos que cambian todo el día, porque no generan seguridad, ni los inamovibles, que acaban en rutina y falta de ilusión”.
Más allá de la estructura, Valverde apuesta por la pasión y la ambición bien gestionada: “Casi todo se ha inventado… entonces, ¿qué es lo que funciona y qué busca el cliente? Lo que realmente le emociona”. Esa ambición sana es el motor que impulsa la innovación y mantiene la motivación de los equipos.
“La ambición controlada, dosificada y sana es muy buena y a mí me gusta generar ambición en los equipos”.
Por último, reivindicó la dignidad del oficio: cumplir la legalidad, romper estereotipos negativos y, al mismo tiempo, disfrutar de cada servicio. Es que en un sector donde las emociones se cruzan constantemente, la pasión y la felicidad con el trabajo son tan importantes como la técnica. Y en Desde 1911 se nota.





