Un jardín vertical, tres alturas y ocho espacios diferentes: Así es el restaurante Bálamo 

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Adrián Fernández / Madrid 

Ubicado en Alcorcón, en el sureste de Madrid, se encuentra Bálamo. Un restaurante con más de 4.000 metros cuadrados que abrió sus puertas en 2018 y que cautiva a cualquier persona. Familias, parejas, amigos o compañeros de trabajo acuden a este local por su amplia variedad de platos a un precio asequible para cualquier bolsillo. 

Balamo significa banco de mar. Un nombre que representa precisamente lo que es este local. En palabras de Oscar García, “este nombre es mucho más que una palabra sonora, para nosotros define nuestro espíritu, la posibilidad de ofrecer un espacio gastronómico en el que disfrutar, y que se convierta en punto de encuentro para familias, clientes y amigos”. 

“La pandemia la vivimos con dificultad como todos, pero hemos sido capaces con mucho trabajo y dedicación de acometer todas las medidas necesarias y a su vez conseguir la financiación para poder seguir trabajando”
Oscar García, fundador de Bálamo

Las instalaciones de Bálamo cuentan con tres alturas distintas con hasta ocho espacios independientes y separados. “La carta del local es la misma, pero hemos creado diferentes ambientes para que la gente cuando venga comer, dependiendo de con quien venga, pueda encontrar muy bien tomar un aperitivo, o bien una comida formal con mantel o bien tomar unas copas en altamar” explica Oscar García. 

Una carta amplia y competitiva 

Uno de los secretos de Bálamo es su ajustado ticket medio que ha conquistado a un público muy fiel.  Como bien confiesa su nombre, en su carta puedes encontrar todo tipo de productos de mar. Ostras gallegas, centollos, bogavantes o chipirones a la plancha son algunos de sus productos estrella.

“Actualmente el ticket medio es aproximadamente de unos 40 € en función de lo que coman y beban”
Oscar García, fundador de Bálamo

Pero no sólo el mar forma parte de Bálamo. El comensal puede encontrar arroces, pastas o carnes para poner a prueba todos los sentidos. Aunque, tal y como nos confiesa Oscar García, el producto que más triunfa es el pulpo a la brasa. 

El imponente jardín vertical de Bálamo 

Sin duda, una de las cosas que más impresionan al llegar a este restaurante es su enorme jardín vertical, el más grande de Europa. Con unas dimensiones de 350 metros cuadrados, produce el oxígeno que necesitan 350 personas al año, capta anualmente 45,5 kilogramos de polvo, filtra anualmente 234,5 toneladas de gases nocivos y atrapa y procesa 94,5 kilogramos de metales pesados al año. Fue diseñado por el biólogo Ignacio Solano.

Oscar García recuerda cómo fue la idea de construir este jardín: “El arquitecto Rui Costa y los socios entendimos que teniendo una pared vertical tan grande teníamos que darle una decoración diferente y que no pasara de moda. Solo entendíamos que el jardín y las plantas y naturaleza, además de los beneficios medioambientales, nunca pasarían de moda”. 

“Nuestro jardín vertical triunfa pero también triunfa el servicio, la calidad del producto y la atención porque si no en un año no hubiesen vuelto 240.000 personas”
Oscar García, fundador de Balamo 

Para regar esta megaestrcutura se usa la técnica de la ósmosis. Es decir, cuenta con un sistema de agua de presión con dos depósitos de 3400 litros y con doble filtro de partículas que riega cada una de las plantas. “Además, lleva un mantenimiento mensual, luego una revisión trimestral de cambio de jardín y consume al año entre agua y gastos unos 20.000 €” apunta Oscar García. 

Por otro lado, recientemente instalaron un techo solar y dos molinos de viento en la cubierta de su gran establecimiento con lo que esperan obtener un ahorro del 40% de su consumo total de energía. 

Sistema de reciclado del agua residual 

Además, en Bálamo consideran también que otra labor importante para cuidar el medioambiente es el reciclaje, ya que con esta tarea contribuyen a la disminución de la contaminación, y al ahorro de energía y de recursos naturales. Así, además de reducir el consumo de plástico con envases de papel y cartón 100% reciclables para los pedidos de take away, cuentan con un sofisticado sistema de reciclado para el agua residual. 

Con él, todo el agua que sale de la cocina, y que siempre arrastra sustancias de grasa, es depositada a través de un sistema de recogida en un depósito de 15.000 litros. Cada dos o tres meses, en función de la carga de trabajo, recibe un camión cisterna que se lleva toda la grasa concentrada. Esto, además de favorecer la higiene del establecimiento y a reducir la contaminación medioambiental, contribuye como aporte ecológico, ya que en unos años se podrá aprovechar toda esta grasa, sirviendo de gran utilidad.

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