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Supermercados contra Restaurantes: ¿Competencia desleal?

por | Feb 27, 2026

El avance de los platos preparados en supermercados está reconfigurando el mapa del consumo alimentario en España. El crecimiento del “listo para comer” en cadenas como Mercadona, Carrefour o Lidl abre un debate incómodo en el sector Horeca: ¿estamos ante una evolución natural del mercado o frente a una competencia desleal que coloca a bares y restaurantes en desigualdad de condiciones? Entre diferencias normativas, estructuras de costes y modelos de negocio radicalmente distintos, la frontera entre retail y restauración empieza a tensarse.

El auge del consumo de platos preparados en supermercados ha dejado de ser una percepción subjetiva de quienes acuden a estas superficies a comprar cada semana. Y es que, hace unos días, un dato se colaba en nuestras pantallas: Mercadona vende ya el 19,7 % de los platos que se consumen en España. Esta cifra, facilitada por un informe de Worldpanel by Numerator, ha puesto al sector de la hostelería en guardia.

¿Está el menú del día en peligro real?

La cifra ha levantado tales ampollas que hay quienes vaticinan el fin del menú del día en bares y restaurantes. Sin embargo, expertos del sector reclaman prudencia ante los datos y desgranan argumentos que apuntalan esta última opción frente al Listo para Comer de Mercadona, Carrefour o Lidl:

La tendencia al alza de los platos preparados se convertirá en una forma más de consumir alimentos en España, pero lo hará, especialmente, en grandes urbes (tanto para llevar a la oficina como para comer rápidamente en casa), de manera puntual, y no será la única alternativa. 

El consumo de platos Listos para Comer está lejos de rivalizar con una experiencia en sala que ofrece un plus diferencial basado en la oportunidad de compartir, de celebrar, de socializar y de descubrir. Sin mencionar el valor del menú recién hecho.

Elegir un menú del día es elegir alimentos frescos y de proximidad, o al menos, así debería serlo para quienes deseen competir realmente con otro tipo de opciones. La calidad y el cocinado han de ser el lugar de batalla. Este esfuerzo será apreciado por quienes cuidan su alimentación, un asunto en torno al cual existe una sensibilidad creciente. 

A pesar de dichos argumentos, el temor se ha instalado en el sector de la hostelería, que ve con preocupación un verdadero cambio de hábitos en el consumo de alimentos. 

Lo que sí está claro es que Mercadona ha alcanzado esa cifra récord gracias a una fuerte estrategia de fidelización y precios, y al amparo de una nueva forma de vivir en la que lo que más falta es el tiempo (y las ganas). Toda solución que suponga un ahorro de este último (productos preconizados o las populares pollerías o puntos de venta de arroces para llevar), parece tener el triunfo asegurado, aunque, para muchos hosteleros, no con el impulso suficiente como para acabar con el menú del día en un país de fuerte cultura gastronómica como es España.

¿Competencia desleal?

El menú del día ha pasado por baches realmente profundos, como fueron los de la pandemia sanitaria o la escalada en los precios de la energía. Hoy, quienes los sirven a diario temen tener que rivalizar, además, con el sector retail, y hacerlo en desigualdad de condiciones.

Esta última percepción arranca del marco normativo que se cierne sobre el sector de la hostelería, por ejemplo, para garantizar sus responsabilidad para con el medioambiente (véase la denominada Ley de Desperdicio Alimentario), y a la que todo hostelero debe responder a través de requisitos que no son exigidos a los supermercados. 

Además, son muchos los profesionales que han alzado la voz en contra de un modelo que aumenta el uso de envases alimentarios, en vez de minimizarlos, como se pide a bares, restaurantes o cafeterías. Y que no genera empleo cualificado ligado a la restauración (ni asume dichos costes laborales).

Un modelo “forzado” que puede generar desconfianza

Sea como sea, los supermercados con zona dedicada al consumo de platos listos para comer crecen. Aseguran sus precursores que como una evolución inevitable en respuesta a un consumo cambiante. Y sus detractores, como una moda que pretende imponerse de manera estructural y meditada, al amparo de precios más competitivos que los de un restaurante (por razones obvias) y a pesar de las implicaciones medioambientales, sociales y relacionadas con la salud de la ciudadanía.

Este último punto, el de la salud, se enraíza en la desconfianza que generan los platos listos para comer en un espectro importante de las personas consumidoras y de los hosteleros y hosteleras, que temen la puesta en valor de platos ultraprocesados, cuya venta desproporcionada preocupa, y mucho, a instituciones y organismos como UNICEF o la OMS, por estar ligada a una mayor prevalencia de obesidad y enfermedades metabólicas, incluso relacionadas con la salud mental. La ingesta de ultraprocesados en España se ha triplicado en dos décadas, alcanzando el 32 % en la actualidad.

Raquel Santos
Raquel Santos

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