Ser familia de un hostelero…

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*A continuación reproducimos el artículo que escribe el hijo de Gonzalo Mateos sobre su visión del mundo de la hostelería.

Ser familia de un hostelero es algo muy especial, a veces cansado por lo intenso del horario, pero sin duda divertido y muy gratificante.

Como todo en la vida tiene sus ventajas y desventajas.

Empecemos por lo bueno. Lo más importante para mí es el aprendizaje no sólo de la comida (si es de buena calidad o mala calidad, el trabajo que lleva preparar cada plato, etc.) , sino de las reglas no escritas que hay en el mundo de la hostelería y que siempre hay que cumplir; los valores y el conocimiento de la gastronomía y el producto. Pero también es muy importante tener presente que la hostelería es un negocio, y por lo tanto la gestión es clave para conseguir el objetivo. Sin una buena gestión, ningún negocio progresa. Pero la palabra negocio no significa sólo alquilar un local, hacer la obra, contratar a los empleados y ponerlo en marcha; un negocio implica mucho más que eso; como por ejemplo conocer la relación calidad precio según los productos que utilices, fijar el precio de los platos para que sea razonable de cara al cliente pero te haga ganar dinero, construir una buena relación con tus empleados, etc. Sin embargo, este trabajo no se realiza en un día, sino que debe ser constantemente, y por eso a veces pienso que el trabajo de mi padre no tiene fin. Y luego si pensamos únicamente en el ocio para nosotros como familia tiene grandes ventajas como la oportunidad de conocer a cocineros increíbles, ir a catas, y poder visitar restaurantes especiales y únicos, aunque a veces nos acaba doliendo la tripa, pero no me quejo porque me lo paso muy bien y soy consciente de que es una suerte.

Ahora vienen las desventajas. Lo que no me gusta es que el hostelero esta casi siempre de llamadas o reuniones y no hay un horario concreto de trabajo. Eso es agotador, pero aun así en nuestro caso tengo que decir que mi padre siempre se esfuerza por encontrar tiempo para nosotros. También pasa mucho tiempo de viaje y lógicamente no a todos los viajes nos puede llevar y esto es lo que más tiempo nos quita de estar con papá.

Viendo el tamaño del párrafo de las ventajas parece que a casa solo llega la parte buena pero eso no es así, sobre todo en las épocas en que mi padre tiene que soportar mucha presión y esos nervios acaban llegando a casa.

Viendo todo lo que supone el trabajo en su conjunto y teniendo en cuenta todo lo bueno y lo malo que he dicho viendo a mi padre tengo claro que cuando sea mayor me gustaría trabajar con mi padre en el mundo de la Hostelería, ¡ojalá que pueda ser así!

**Gonzalo Mateos es consultor en expansión y estrategia para hostelería, uno de los creadores del Food Hall de Canalejas y propietario de negocios de restauración.

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