¿Qué calidad tienen tus patatas fritas?

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Como habitual acompañamiento en muchos platos, las patatas fritas dicen mucho de la calidad de un restaurante. Para poder servir las mejores patatas fritas y sorprender a tus clientes es necesario contar con una buena materia prima y utilizar un buen aceite, para que el resultado final sea un producto con un buen sabor, un inmejorable aspecto y que resulte saludable. Ofrecer una fritura de la más alta calidad nutricional es una decisión imprescindible si quieres distinguirte por una oferta sana y sabrosa en tu restaurante.

Para lograrlo, lo aconsejable es emplear en tu cocina una mezcla de distintos tipos de aceite, en lugar de un aceite específico. Recuerda que un aceite nutricionalmente equilibrado es aquel que contiene un nivel bajo de ácidos grasos saturados; por tanto evita el uso de aceites vegetales hidrogenados o parcialmente hidrogenados y de grasas animales. Una vez elegido el aceite adecuado es importante llevar a cabo una correcta fritura, y ¿Cómo conseguirlo? Sigue estos consejos:

→ Precalienta el aceite a 175°C y mantenlo en este nivel.

→ Cambia el aceite regularmente, filtra el aceite todos los días, limpiando los restos.

→ Si es necesario, rellena el aceite hasta el nivel adecuado.

→ Apaga la freidora cuando no esté en uso. Durante las pausas baja la temperatura a 120°

Buenas patatas + buen aceite = buenas patatas fritas

La firma McCain ofrece al sector de la restauración una completa oferta de patatas cuidadas desde el campo a la mesa desde hace más de 30 años. Un cuidadoso proceso que empieza en el campo y continúa durante la elaboración de las patatas que son lavadas, peladas y cortadas sin conservantes añadidos, ofreciendo una óptima seguridad alimentaria.

Uno de los ejemplos de su liderazgo es que McCain, desde 2011, elabora sus patatas empleando una mezcla de aceite 100% girasol (alto oleico/clásico). La mezcla de aceite de girasol empleada por McCain ayuda a mejorar el equilibrio de ácidos grasos en la dieta, registra unos bajos niveles de ácidos grasos saturados a la par que incrementa el nivel de ácidos grasos insaturados esenciales para la salud. Además el aceite se mantiene estable a altas temperaturas, lo que aporta más seguridad al proceso de fritura en el restaurante. A todo ello se une también la sostenibilidad del producto al erradicar el aceite de palma, contribuyendo así a evitar la deforestación. En definitiva, una elección responsable y acertada que aportará más calidad a tu restaurante y mayor seguridad a tus clientes.

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