Por Raquel Santos | En España, la hostelería femenina lidera en número de trabajadoras, pero desaparece al subir al podio del reconocimiento mediático. Descubre la radiografía actual de la mujer en la gastronomía española y los desafíos para alcanzar la igualdad plena.
El sector de la hostelería resulta paradójico, aunque pensándolo bien, quizás tan solo es un ejemplo muy representativo de lo que ocurre en muchos otros sectores económicos: existe una paridad creciente respecto al número de hombres y mujeres empleadas, pero no en los puestos de liderazgo.
De hecho, el empleo femenino ha crecido en la restauración por encima del masculino. Y en 2024, las mujeres representaban el 54,7 % de los trabajadores y trabajadoras en Hostelería, según datos del Ministerio de Trabajo y Economía Social.
Sin embargo, son pocas las chefs. Nombres como los de María Gómez (Magoga) o la chef y divulgadora gastronómica Carme Ruscalleda son una excepción en un entorno donde los hombres ganan en presencia. Es más, el número de mujeres chefs galardonadas con Estrellas MICHELIN es tan solo del 10 %.
plena.

Lo sacrificado del sector (con una larga trayectoria a sus espaldas de jornadas maratonianas), la falta de referentes o los roles de género heredados no han servido de acicate a quienes han tenido que asumir, de manera histórica, el papel de cuidadoras en el hogar. Ni tampoco sirve de acicate para aquellas nuevas generaciones que buscan, actualmente, mayor bienestar emocional, posibilidades de conciliación y salud física y mental.
Por eso, son muchas las personas que ven en esa reinvención de la restauración de la que venimos hablando desde hace cinco años un revulsivo. Una oportunidad de generar un nuevo sector que mire hacia el bienestar y la rentabilidad como palancas de cambio, no solo hacia una menor rotación (uno de los grandes lastres del sector), también hacia la igualdad
El sustento del sector, desde la base
La radiografía parece clara: ellas sustentan el sector, pero desde la base. Es decir, cuentan con una amplia presencia, pero poca visibilidad. Porque las mujeres sostienen la base del negocio, pero desaparecen conforme subimos peldaños hacia el reconocimiento mediático y las estrellas. Al hablar de innovación, carisma y creatividad, son ellos quienes dominan el panorama, aún hoy.
Los datos confirman lo que percibimos de manera general: que mientras ellas gestionan los establecimientos, trabajan en sala y dentro de las cocinas, ellos acaparan la alta cocina y los salarios más elevados. Porque las mujeres suelen ocupar puestos de menor cualificación, temporalidad más alta o jornadas parciales para poder conciliar.
Como decíamos, de los más de 300 restaurantes con estrella Michelin en España, menos del 10% tienen a una mujer al frente. En la categoría máxima (3 estrellas), la representación es casi testimonial, con figuras icónicas pero pocas nuevas incorporaciones en lo más alto del ranking.
La cocina profesional sigue estando muy jerarquizada y, a menudo, resulta poco flexible para quienes reivindican otra forma de entender la cocina, de hacer las cosas y de vivir del sector.
La igualdad de género: España a la cabeza del ranking por la igualdad
La igualdad de género sigue su proceso de avance, aunque lento, en nuestro país. A nivel internacional, la cosa no está mejor. El último informe de Equileap, organización que trabaja para la reducción de la brecha de género en las empresas, señala que “se observan avances significativos en algunos mercados, un estancamiento preocupante en otros y, lo más sorprendente, una regresión en la mayor economía del mundo”.
El equilibrio de género en el liderazgo corporativo sigue siendo un objetivo lejano, especialmente en países como Estados Unidos, donde se percibe un retroceso, y menos en Europa, donde España lidera el ranking en igualdad de género, seguido de Francia, Italia y Noruega, según el citado estudio.
En España, el marco regulatorio, que por ejemplo obliga a las empresas a mantener registros salariales y planes de igualdad de género, así como a confeccionar informes sobre la brecha salarial de género y auditorías salariales para ciertas organizaciones, han reforzado la equidad. También las medias contra el acoso sexual, que destacan en España.





