La plant-based meat o, lo que es lo mismo, la carne de origen vegetal experimenta en los últimos meses una especie de reajuste.
Lo hace tras el boom de su consumo, y ante la necesidad de alinearse a las actuales expectativas y demanda real, a un nuevo marco jurídico y al margen de precios necesario para competir en el mercado.
La demanda actual de la carne vegetal
La plant-based meat se produce directamente a partir de las plantas, convirtiendo los ingredientes vegetales directamente en “carne”. Esta carne de origen vegetal está compuesta de proteínas, grasas, vitaminas, minerales y agua. Y el objetivo es que se vea, se cocine y sepa cómo la carne convencional.
De hecho, la plant-base meat revolucionó el mercado para quienes rehúsan comer carne hace diez años, y especialmente durante la pandemia. Sin embargo, en los dos últimos parece experimentar un estancamiento, e incluso una caída en el consumo general, debido a dos razones: precios elevados ante una espiral inflacionista (que ha sacudido el mercado español durante los últimos dos años) y su equiparación a un alimento ultra-procesado.
El informe de Good Food Institute Europe (2025) El mercado minorista de alimentos de origen vegetal en España 2022–2024 (basado en datos de Circana y NielsenIQ Homescan) señala que la demanda de carne vegetal se ha estancado principalmente por su precio, cayendo un 11 % en volumen de ventas por ser, de media, un 114 % más cara que su equivalente de origen animal. También señala que 3,4 % de los hogares compraron carne vegetal de forma habitual, muy por debajo de las cifras que presenta, por ejemplo, la leche vegetal (17,1 %).
Estas caídas también se han experimentado en otros mercados, como en el Reino Unido o en EEUU. En este último, el grupo de mayor éxito en la comercialización de hamburguesas vegetales, Beyond Meat, ha experimentado una notable crisis.
Frente a estos datos, ya hay quien habla del estallido de una gran burbuja; otros, solamente de una tendencia que suele ser habitual en alimentos innovadores: la de situarse en velocidad de crucero tras un boom inicial. E incluso los hay que hablan de previsiones malagueñas para el sector foodtech en general y el de los productos de proteína vegetal alternativos a la carne animal, en particular, de aquí a diez años.
El debate en torno a la carne vegetal como ultra-procesado
De acuerdo al sistema de clasificación de alimentos NOVA, la carne de origen vegetal sería un ultra-procesado, aunque The Good Food Institute Europe -gran impulsor de los alimentos vegetales- señale que esta catalogación obvie el valor nutricional de estos alimentos y que no todos los ultraprocesados son iguales.
La UE, de hecho, ha prohibido llamar hamburguesa, filete o salchicha a estos productos vegetarianos, tal y como ocurrió hace unos años con las bebidas vegetales, a las que se les prohibió autodenominarse “leche”. Europa establece que la carne debe hacer referencia a “las partes comestibles de animales" y que nombres como los de “bistec, escalope, salchicha o hamburguesa deben reservarse exclusivamente para productos que contengan carne y deben excluir productos cultivados con células”.
Todos estos elementos han hecho que la ciudadanía se posicione de manera muy cautelosa frente a la carne de origen vegetal, ahora que crece la sensibilidad en torno a una alimentación más saludable.
Y es que, en la UE, conviven regulaciones, como el Reglamento (UE) 2015/2283, que amplían las categorías de alimentos (por ejemplo, los resultantes de procesos y prácticas de producción y tecnologías de vanguardia) con el fin de allanarles el camino hacia el mercado de la UE sin menoscabar el nivel de seguridad alimentaria, con aquellas otras que ponen el foco en alimentos ultra-procesados o ricos en sal y aditivos…, por ejemplo, mediante nuevas normas de etiquetado.
El futuro de la plant-based meat
Puesto que la oferta de los productos plant-based ha experimentado una tendencia al alza en los últimos diez años, todo hace indicar que la carne vegetal se repondrá de las últimas caídas y conquistará un equilibrio proporcionado en el mercado. A pesar de las desinversiones y la caída en valor de ciertas empresas dedicadas a este tipo de carne en los últimos meses, el desarrollo de nuevas alternativas con una mejora de los atributos clave, como el sabor o las propiedades nutricionales, podrían resituar al sector ante quienes buscan una alternativa a la carne de origen animal.





