Mercaurantes: ¿zonas de descanso o restaurantes ‘low-cost’?

by Paula Cordero | Ago 6, 2026

Cada vez son más los supermercados que incorporan esto espacios dentro de los supermercados, donde los clientes pueden comprar comida preparada y consumirla allí mismo.

Un modelo que gana popularidad entre los consumidores, pero que ha abierto un nuevo frente con el sector hostelero, que denuncia una posible competencia desleal y cuestiona si estos espacios deberían estar sujetos a la misma normativa que los restaurantes.

¿Qué son los mercaurantes?

Los mercaurantes son el resultado de la fusión de un supermercado con un restaurante, de modo que los clientes pueden comer en el mismo establecimiento donde realizan sus compras. 

Es una imagen cada vez más común, especialmente en grandes ciudades. Las zonas exteriores de supermercados como Mercadona u otras marcas como IKEA se llenan de gente que utiliza sus mesas y sillas para comer, desayunar o tomar algo con los productos comprados en el mismo establecimiento.

Una nueva costumbre que difumina la frontera entre la distribución alimentaria comercial al uso y la restauración y que, según algunos, supone una competencia desleal que puede llegar a hundir la hostelería.

Los mercaurantes ofrecen diferentes servicios para sus clientes como platos preparados, un espacio específico donde poder sentarse y consumirlos y diferentes tipos de bebidas como refrescos, infusiones o cafés.

Competencia desleal

El Gremio de Restauración de Barcelona ha presentado una denuncia administrativa por "intrusismo e incumplimiento normativo" contra 30 mercaurantes, todos ellos pertenecientes a Mercadona.

La asociación considera que los espacios de la superficie comercial dedicados al consumo de platos precocinados incumplen la ordenanza municipal

La organización considera que esta situación genera una competencia desigual en un momento delicado para la hostelería, que sigue afrontando incrementos de costes laborales, energéticos y de alquiler.

El conflicto no gira en torno a la venta de comida preparada, sino al uso de espacios habilitados para consumirla dentro de los supermercados. El sector hostelero entiende que, cuando estos establecimientos incorporan mesas, sillas y otros servicios propios de un restaurante, deberían estar sujetos a las mismas obligaciones que el resto de los negocios de restauración.

"Son espacios de restauración, concebidos y acondicionados como tales, y prueba de ello es que disponen del surtido necesario: servilletas, vasos, cubiertos, cubos para separar los residuos e incluso microondas. Algunos llegan a disponer de hasta 30 plazas", indica el gremio.

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La respuesta de Mercadona

Por su parte, Mercadona justifica que sus servicios han evolucionado al ritmo que el cliente ha marcado. En 2008 lanzaron una primera campaña de preparados y ante la alta demanda de mayor surtido, en 2018 inauguraron la sección “Listo para comer”.

Además, defiende que estos espacios "no son zonas de restauración, sino de descanso", donde cualquier cliente puede calentar un plato preparado o simplemente sentarse a descansar o leer el periódico.

La compañía sostiene, además, que estos espacios presentan diferencias respecto a un restaurante convencional. Entre ellas, señala que "la altura de las mesas y las sillas es distinta" y subraya que "Mercadona no dispone de personal de servicio de restauración", según declaraciones recogidas por El Mundo.

Asimismo, el supermercado insiste en que no obtiene ingresos por el uso de estas zonas. "Desde la línea de caja no estamos cobrando por ningún servicio; la actividad comercial está localizada antes de llegar a la zona de pago", defienden fuentes de la compañía. A su juicio, estos espacios forman parte de la experiencia de compra y están concebidos como un servicio adicional para los clientes, no como una actividad de restauración.

Un debate que va más allá de Mercadona

La denuncia del Gremio de Restauración de Barcelona trasciende el caso concreto de Mercadona y pone sobre la mesa un debate más amplio: dónde termina la distribución alimentaria y dónde comienza la restauración.

A medida que supermercados, grandes superficies y otros establecimientos amplían su oferta de comida preparada y habilitan espacios para consumirla, el sector reclama una regulación clara que garantice las mismas condiciones para todos los operadores.

Mientras la hostelería insiste en que estos espacios deberían cumplir las mismas obligaciones que un restaurante, las cadenas de distribución defienden que se trata de un servicio complementario vinculado a la experiencia de compra. Será la interpretación de la normativa y, en su caso, las administraciones competentes quienes determinen dónde se sitúa ese límite.

Paula Cordero
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