Si alguna vez te has preguntado cómo suena la hostelería cuando se pone guapa para una gala… la respuesta es: a The Greatest Showman a todo volumen. Sí, así empezó todo. Una sala llena con 140 profesionales del sector mientras en El Gran Escenario se revelaba el Top 100 Horeca Sapiens 2025.
Pero aquí no vamos a hablar solo de lo que se vio.
Vamos a hablar de lo que pasó entre bambalinas, donde siempre ocurre lo mejor. Aunque algunas cosas no las guardamos para el próximo año!
El infiltrado, las lágrimas y un piano que nadie se atrevió a tocar
La primera anécdota llega fuerte: teníamos un invitado infiltrado.
Sí, infiltrado.
Roberto Ruiz Rúa, nuestro “médico de los restaurantes”, se paseó entre las mesas retransmitiendo en directo la gala como si fuera un corresponsal en un conflicto… emocional. Su play-by-play del backstage merece capítulo aparte.
Y luego vino uno de esos momentos que demuestran que la hostelería no es de acero:
Lara Roguez, chef de Abarike, rompió a llorar cuando Barra de Ideas anunció su premio sorpresa: Idea del Año.
Lágrimas auténticas, de esas que te recuerdan por qué este sector funciona a base de personas que sienten, sueñan y sudan cada servicio.

A todo esto, había un piano enorme custodiando el escenario.
Nadie lo tocó. Nadie.
Y lo irónico es que dos de los protagonistas de la noche —Lara y Pere Taberner, presidente del jurado Horeca Sapiens— son pianistas. Pero claro, una gala no está para improvisar conciertos… ¿o sí? Quizá en la próxima edición.
Una gala con cava canalla, himno propio e inspiración femenina
El brindis se hizo con Misstinguet, un cava con historia y actitud. Inspirado en en Jeanne Bourgeois, la legendaria Mistinguett que conquistó París desde los escenarios del Moulin Rouge y el Folies Bergère y desafió las normas de su época. Una mujer magnética, valiente y adelantada a su tiempo, que convirtió su voz, su carácter y sus célebres piernas aseguradas en 500.000 francos en un símbolo de libertad y reinvención. Su capacidad para atraer al público —“Digo ‘Venid’ y vienen hacia mí”, confesó a Time— sigue latiendo hoy en cada botella que lleva su nombre… Esperamos que algo se nos pegara en el escenario!
Y en mitad del tercer acto (porque sí, esto fue una obra de teatro), Jon Fernández apareció con sorpresa incluida: el himno Horeca Sapiens. Compuesto con ayuda de la IA y que puedes escuchar aquí…

Entre eso y los focos, por momentos parecía que íbamos a empezar a bailar como en un musical de Broadway versión hostelera.
Sin darnos cuenta, la gala se convirtió también en un homenaje a la mujer en hostelería.
Allí estaban:
Mapi Hernández, Carmen González, Leticia Palomo, Itziar Ortega, Ale Mérit, Lara Roguez, Noemí Boza, Alejandra Ansón, Ana Mallada, Leticia Poveda, Adriana Bonezzi…
El talento femenino sentado en el escenario como quien no quiere la cosa, pero queriendo —y pudiendo— mucho.

Los premios… y el alma
Hubo reconocimientos para Veneno, Vicio, Bagá, Yurest, tSpoon Lab, Foodtopía, Dragon Experience Factory, UDON, y muchos más.
Pero más allá de los títulos, lo que se vio fue algo más difícil de conseguir:
respeto, admiración y ganas de construir juntos.
La hostelería española —esa que madruga, que improvisa, que crea y que aguanta— se celebró a sí misma en una noche que mezcló emoción, humor y un punto de locura muy necesario.
Al final, entre abrazos, fotos y el último trago de Miss Tinguet, quedó una sensación clara: la hostelería no solo está viva… está en ebullición.
Y Horeca Sapiens no ha hecho más que encender el fuego.

































