La hostelería sigue siendo uno de los sectores con mayor capacidad para emprender, pero también uno de los más competitivos. Abrir un restaurante ya no es suficiente. Los emprendedores que hoy consiguen hacerse un hueco son aquellos capaces de detectar oportunidades, construir una identidad propia o responder a nuevas necesidades del consumidor.
Precisamente esa capacidad para transformar una idea en un proyecto con futuro es la que reconoce la categoría Emprendedor Revelación de los Premios HORECA Sapiens, que pone el foco en quienes están llamados a convertirse en los referentes del sector en los próximos años.
Detectar una oportunidad antes que el resto
Las tendencias gastronómicas cambian constantemente. Productos que hace unos años apenas tenían presencia en España hoy llenan cafeterías, generan colas y protagonizan las redes sociales. Pero detrás de cada tendencia hay alguien que supo verla antes que el resto.
Ese es el caso de Violeta Mangriñán, fundadora de Maison Matcha. La influencer apostó por convertir una bebida tradicional japonesa en el eje de un concepto de negocio completamente especializado. Lo que comenzó con un único establecimiento ha evolucionado rápidamente con nuevas aperturas en Madrid y Valencia, demostrando que detectar un cambio en los hábitos de consumo puede convertirse en una oportunidad empresarial.
Más que vender matcha, Maison Matcha ha construido una marca y una experiencia alrededor de un único producto, demostrando que la especialización sigue siendo una de las mejores formas de diferenciarse en hostelería.
Apostar por una identidad propia
En un momento en el que muchos restaurantes buscan seguir las mismas tendencias, otros emprendedores apuestan por recorrer el camino contrario: construir un proyecto con identidad propia. Porque diferenciarse no siempre consiste en ofrecer un producto nuevo, sino en desarrollar una forma única de entender la gastronomía ya existente.
Con esa filosofía nacieron Javier Ochoa y Garikoitz Arruabarrena, fundadores de MASTA. Ambos decidieron crear un restaurante que reflejara su propia visión de la cocina, alejándose de fórmulas repetidas para apostar por una propuesta honesta, muy personal y con carácter.
Su trayectoria demuestra que emprender en hostelería también significa tener el valor de defender una idea propia y convertir esa personalidad en el principal elemento diferenciador del negocio.
Emprender para generar impacto.
Cada vez son más los proyectos que demuestran que la rentabilidad y el impacto social no son objetivos incompatibles. Para muchos emprendedores, el éxito ya no se mide únicamente en facturación o número de locales, sino también en la capacidad de generar un cambio positivo.
Hay emprendedores que buscan cubrir una necesidad del mercado y otros que, además, quieren resolver un problema social.
Esa es la filosofía de Berta Argenté y Borja Poal, impulsores de B de Bocata. Su proyecto combina restauración e inclusión laboral, ofreciendo oportunidades de empleo a personas con discapacidad intelectual y demostrando que un negocio puede crecer mientras genera un impacto real en la sociedad.
Lejos de tratarse únicamente de una iniciativa solidaria, B de Bocata ha conseguido consolidar un modelo económicamente viable y preparar nuevas aperturas. Un ejemplo de que el propósito también puede convertirse en una ventaja competitiva y en una nueva forma de emprender dentro de la hostelería.
Su historia demuestra que emprender no consiste únicamente en detectar una oportunidad de negocio, sino también en encontrar una forma diferente de aportar valor a la sociedad.
Esto demuestra que los emprendedores revelación no son quienes más locales tienen, sino quienes son capaces de mirar el sector desde otra perspectiva. Detectar una tendencia, construir una identidad propia o demostrar que rentabilidad e impacto social pueden ir de la mano son algunas de las nuevas formas de emprender que están transformando la hostelería.





