El CEO de Grupo Tándem, Kike Júlvez, analiza el papel del bienestar laboral en la hostelería y explica las claves del nuevo plan de beneficios que sitúa a su grupo como referente en la gestión humana y sostenible del talento Horeca.
En un momento en que la hostelería española debate cómo atraer y retener talento, Grupo Tándem ha decidido pasar de las palabras a los hechos. Con doce años de trayectoria y seis restaurantes en activo en Zaragoza, la compañía aragonesa ha marcado un antes y un después al implantar un seguro médico colectivo que cubre íntegramente a sus empleados y a sus familias. Una medida pionera que refuerza la idea de que el bienestar laboral puede —y debe— formar parte del modelo de negocio hostelero. “En un sector donde las condiciones laborales han sido históricamente un desafío, hemos decidido dar un paso al frente”, destacan desde la dirección del grupo.
Fundado por Enrique “Kike” Júlvez y Carlos Vallejo, Grupo Tándem ha construido una identidad propia basada en la coherencia y la gestión responsable: crecer sin franquiciar, profesionalizar sin perder alma y ofrecer a sus equipos estabilidad real. En un sector donde la inmediatez y la rotación son moneda común, Tándem ha apostado por crear un entorno de desarrollo sostenible, apoyado en la tecnología, la formación interna y una política clara de conciliación. “El que sueñe con un trabajo de lunes a viernes de ocho a tres, en hostelería difícilmente lo encontrará, pero este sector ofrece muchas cosas que otros no pueden”, afirma Júlvez, con la serenidad de quien ha aprendido a leer el pulso del cliente y del equipo a partes iguales.
El seguro de salud que ahora cubre a los 120 empleados del grupo no es un gesto aislado, sino la consecuencia de una estrategia integral que combina gestión tecnológica de horarios, incrementos salariales, participación en beneficios y formación In House. En palabras del propio CEO, “la salud de nuestros equipos es una inversión, no un gasto”. Con esta visión, Grupo Tándem demuestra que la rentabilidad y el bienestar no solo pueden convivir, sino que se potencian mutuamente. Su modelo, que ya ha despertado el interés de otros operadores del sector, reivindica que el futuro de la hostelería pasa por una gestión más humana, más eficiente y más valiente.
Y precisamente sobre esa mirada —humana y realista— hacia el sector, conversamos con Kike Júlvez, CEO de Grupo Tándem, en esta entrevista.

Barra de Ideas: ¿Es hora de cerrar la brecha de bienestar existente entre el sector de la hostelería y el resto de sectores productivos?
Kike Júlvez: Depende de cómo se quiera enfocar este tema y con qué sector te quieras comparar: la brecha nunca se va a cerrar. En el sector privado, y más aún si está sometido a un entorno competitivo, las condiciones no las ponemos nosotros como empresarios, las pone el cliente. En la hostelería, en particular, a la gente le gusta salir, por ejemplo, con más intensidad el fin de semana. Quien sueñe con un trabajo de lunes a viernes, de ocho a tres, y con dos o tres días de teletrabajo, en este sector lo tendrá difícil. Por contra, la hostelería ofrece muchas otras cosas que otros sectores no pueden ofrecer; de lo contrario, no habría cerca de dos millones de personas trabajando en ella.
Barra de Ideas: ¿Por qué decidís dar este paso?
Kike Júlvez: Dicho lo anterior, en Grupo Tándem siempre hemos sido conscientes de que pertenecemos a un sector intensivo en mano de obra y que, por tanto, la buena marcha de la empresa tiene mucho que ver con el trabajo que desarrollen sus empleados. En ese sentido, siempre hemos querido contar con los mejores y, para ello, como es lógico, hay que intentar ofrecer las mejores condiciones posibles y crear el mejor entorno dentro de las posibilidades que ofrece el sector, la empresa y su contexto
Barra de Ideas: ¿Qué acogida ha tenido la medida entre el equipo?
Kike Júlvez: La medida concreta de ofrecer a los empleados un seguro de salud viene acompañada de un conjunto de acciones pensadas para mejorar sus condiciones laborales, con el objetivo de reducir la rotación y el absentismo, y ser en conjunto más productivos. Aún es pronto para valorar la acogida porque llevamos pocos meses, pero pensamos que las personas con más años o con familia lo valoran más que los más jóvenes o quienes están de paso en el sector. De alguna manera, sí hemos visto que el conjunto de los empleados aprecia el esfuerzo que estamos haciendo y siente que existe una preocupación real de la empresa por su bienestar.
Barra de Ideas: ¿Cuál es el rasgo más diferencial del paquete de medidas que componen este completo programa, que incluso incluye a allegados?
Kike Júlvez: Este paquete de medidas no es sino la continuidad de una política de recursos humanos en la que hemos creído desde el principio. Nos sorprendía la informalidad que existía en este sector: nosotros no veníamos de la hostelería y apostamos desde el primer día por ofrecer contratos ajustados al convenio y trabajar solo con dinero legal. Hace tan solo unos años esto no era lo habitual. A corto plazo nos causó más inconvenientes que beneficios, pero ha valido la pena. También destacaría el esfuerzo que hemos hecho para organizar las horas trabajadas, los días de fiesta y las vacaciones, algo nada fácil en un entorno tan competitivo, donde los precios los pone el cliente. En cuanto al paquete actual, el contexto ha cambiado: el mercado laboral ha evolucionado y ahora hay que ser más imaginativos y dedicar mucho esfuerzo a la gestión del personal.
Barra de Ideas: ¿Qué le dirías a los que aún no han dado el paso?
Kike Júlvez: Ahí no te puedo ayudar porque no tengo sangre de consultor, jeje. Cada sector y cada empresa es un mundo. Me centro en gestionar mi proyecto y me gusta observar lo que hacen los demás para intentar visualizar o adivinar lo que hacen bien o pueden estar haciendo mal —no es oro todo lo que reluce—. Pero, al final, por muchas decisiones que tomemos, quien nos pone en nuestro sitio es el cliente. Es lo bonito de trabajar en un sector donde hay tanta competencia y que, por suerte, aún no está demasiado intervenido.






