Con un turismo extranjero y una cifra de gasto que continúan en línea ascendente, las grandes cadenas hoteleras y hoteles independientes se esfuerzan por destacar ante una oferta que crece al ritmo del flujo de visitantes.
Nuevas apuestas para atraer y fidelizar al cliente internacional
Los datos revelan un empuje difícil de obviar. De enero a junio de este año, han visitado nuestro país 46,6 millones de personas, un 4,6 % más que en el mismo periodo del año anterior, según datos del Ministerio de Industria y Turismo. Respecto al mes de julio, del que se disponen ya datos provisionales del INE, el gasto total de los turistas internacionales habría aumentado un 10,9 %. alcanzando la cifra de 18.218 millones de euros. El 62,5 % del gasto total de ese mes lo realizaron turistas que pernoctaron en alojamientos hoteleros.
Ante una tendencia que parece consolidarse, la del crecimiento exponencial de las cifras relacionadas con el turismo internacional, la mayor parte del sector hostelero emprende el camino hacia la modernización; es decir: hacia la optimización, la eficiencia y la mejora del servicio.
De hecho, estos tres factores sirven de pilares para construir toda una estrategia cuya intención no es otra que diferenciar una apuesta hotelera del resto, logrando así atraer y fidelizar a una clientela dispuesta a gastar más en España. Y en esa estrategia de diferenciación, son dos, de entre todos los elementos disponibles, aquellas que estan sirviendo de apoyo a los empresarios y empresarias hoteleras con especial relevancia: la IA y la gastronomía.
Inteligencia artificial para no quedarse a la cola
Si en una primera etapa de revolución tecnológica hablábamos de sistemas capaces de digitalizar buena parte del servicio de gestión de reservas, ahora llega una segunda etapa en la que un asistente de IA puede actualizar constantemente los precios de las habitaciones en función de la predicción del tiempo, el comportamiento de los usuarios en la web corporativa o la afluencia de visitantes esperada. Es decir, se trata de analizar todos los parámetros que influyen a la hora de realizar una reserva de hotel para modelar los precios en consecuencia.
La introducción de herramientas inteligentes también se consolida en la fase de atención al cliente. Los asistentes conversacionales son capaces de guiar a la persona interesada, a través de una conversación natural, por el proceso de reserva online, de tal forma que este acabe culminando de manera satisfactoria.
En definitiva, la IA logra hacer aquellos que los y las trabajadoras del sector eran incapaces: analizar miles de datos disponibles en tiempo real e interpretarlos en cuestión de segundos para tomar decisiones apropiadas. Y es que, la IA es capaz de tener en cuenta múltiples variables ajenas a la actividad del hotel así como de la vasta información recopilada sobre las costumbres, necesidades y demandas de los huéspedes.
IA, hoteles y precios dinámicos: Gracias a la IA, los hoteles pueden adaptar el precio a la situación del mercado gracias al análisis de múltiples variables en cuestión de segundos. Esto permite a las empresas sacar mayor partido a las épocas altas y mejorar el volumen de reservas y ocupación en época baja.
La alta gastronomía como reclamo
La propuesta gastronómica gana peso en el sector hostelero como reclamo. De hecho, se ha convertido en un gran elemento de diferenciación. ¿Por qué? No solo porque propone al visitante un menú exclusivo y, normalmente, de alta cocina; sino porque este logra encarnar la singularidad del entorno. En otras palabras: la propuesta gastronómica apuntala la experiencia inmersiva que busca el turista en el territorio que visita.
La alta gastronomía estrecha lazos con la cultura del lugar. Lo hace a través de productos autóctonos y de temporada, de formas de hacer singulares y de un largo etcétera que mejoran enormemente la conexión con la cultura y las tradiciones del lugar. Por eso, la oferta gastronómica de un hotel se convierte como un gran elemento diferenciador, porque, como dicen algunos de los y las chefs del momento, es expresión del territorio en el que nos adentramos u cultura de destino.
Es más, muchos hoteles, como Barceló Hotel Group, ligan a sus proyectos restaurantes con estrella Michelin y Soles Repsol. Otros, apuestan por la incorporación a sus cocinas de perfiles que destacan en el panorama gastronómico juvenil, dando así la oportunidad a jóvenes promesas de hacerse un hueco en el sector y un nombre en el palmarés gastronómico.
La alta gastronomía es tal reclamo en ciertos nichos de mercado que esta se expande a través de diversas experiencias de lo más variopintas. Por ejemplo, el popular Four Seasons de Madrid oferta cocina estrella Michelín mediterránea en su azotea de la mano del chef Dani Garcia, pero también una experiencia gastronómica en un espacio imponente y exquisito de uso privado, cocina callejera asiática y coctelería de autor en el bar del hotel y platos locales tradicionales en el espacio dedicado al patio.
Sin duda, el final de año vendrá marcado por una intensa apuesta del sector en dos herramientas capaces de apuntalar no solo la oferta, sino la reputación del mismo. En un mercado donde los actores necesitan diferenciación para cautivar al público extranjero, la IA y la alta cocina parecen aliarse en favor de la atracción y la fidelización.





