Durante años, la oferta gastronómica de los hoteles estuvo pensada casi exclusivamente para sus huéspedes. El restaurante era un servicio complementario dentro de la estancia. Sin embargo, esa realidad ha cambiado.
Hoy, la gastronomía se ha convertido en un elemento estratégico capaz de atraer tanto a viajeros como a clientes locales, transformando al hotel en un destino gastronómico por sí mismo.
Precisamente esa integración entre restauración y modelo hotelero es la que reconoce la categoría Hoteles F&B Excellence de los Premios HORECA Sapiens.
El restaurante también vende habitaciones
Durante años, los restaurantes de hotel estuvieron pensados principalmente para sus huéspedes. Eran un servicio más dentro de la estancia, una opción cómoda para desayunar, comer o cenar sin salir del establecimiento. Sin embargo, esa realidad ha cambiado.
Hoy, la gastronomía se ha convertido en uno de los grandes elementos diferenciadores del sector hotelero. Cada vez son más los hoteles que apuestan por propuestas gastronómicas capaces de atraer también al público local, convirtiendo sus restaurantes en destinos por derecho propio.
La transformación responde también a un cambio en el consumidor. Hoy ya no se visita un hotel únicamente para alojarse. La restauración de los hoteles se ha convertido así en una vía para atraer nuevos públicos y generar ingresos propios
Además aportan diferenciación al hotel y mejoran la imagen de marca de este. Así es como el restaurante ha dejado de ser un servicio para convertirse en una puerta de entrada al hotel.
Deessa: cuando un restaurante convierte al hotel en un destino
El Mandarin Oriental Ritz Madrid ha conseguido que muchos clientes crucen sus puertas únicamente para disfrutar de Deessa, el restaurante dirigido por el chef Quique Dacosta, reconocido con dos estrellas Michelin, convirtiéndose así en un destino gastronómico por sí mismo.
Muchos de sus clientes no se alojan en el hotel. Acuden exclusivamente para vivir la experiencia culinaria, demostrando que una propuesta gastronómica de alto nivel también puede convertirse en uno de los principales activos de un establecimiento hotelero.
Esto demuestra como la experiencia gastronómica trasciende la estancia hotelera y convierte al establecimiento en un referente culinario de la ciudad.
Dani Brasserie: atraer también al público local
Con Dani Brasserie, el Four Seasons Madrid demuestra cómo la colaboración con un chef de prestigio puede ampliar el público del hotel. La propuesta gastronómica atrae tanto a viajeros como a madrileños que buscan disfrutar de una experiencia culinaria sin necesidad de reservar una habitación.
Su propuesta gastronómica y su ubicación en la azotea han conseguido atraer tanto a huéspedes como a madrileños y visitantes que buscan disfrutar de una experiencia diferente sin necesidad de reservar una habitación.
Casos como este reflejan cómo la colaboración entre hoteles y grandes chefs permite ampliar el público objetivo y reforzar la identidad del establecimiento más allá del alojamiento.
Mucho más que un restaurante
Pero más allá de los restaurantes que podemos encontrar en distintos hoteles, también destacan otros servicios que ofertan pues el concepto F&B (Food & Beverage) ya no se limita al desayuno del hotel.
Hoy engloba restaurantes de autor, rooftops, terrazas acondicionadas para el ocio que combinan restaurantes o bares con vistas panorámicas de la ciudad; coctelerías; brunches, comida que combina el desayuno (breakfast) y el almuerzo (lunch); cafeterías de especialidad o experiencias gastronómicas diseñadas para atraer a un cliente cada vez más exigente.
La excelencia ya no reside únicamente en ofrecer una buena cocina, sino en conseguir que la gastronomía forme parte de la identidad del hotel y se convierta en un motivo más para elegirlo.
Esto demuestra el cambio actual en los hoteles, donde el hotel ya no solo vende alojamiento, sino que ahora también vende experiencias. Porque, en muchos casos, la primera reserva ya no es una habitación, sino una mesa.
La excelencia en F&B ya no se mide únicamente por la calidad de la cocina, sino por la capacidad de integrar la gastronomía dentro de la identidad del hotel. Cuando un restaurante consigue atraer clientes por sí mismo, deja de ser un servicio complementario para convertirse en uno de los grandes motores del negocio.






