El método de pago por suscripción, ¿tendría cabida en el sector de la hostelería? Lo que a muchos les parecía descabellado hace apenas un año, ahora se convierte en una idea, cuanto menos, posible.
Y es que, el modelo por suscripción, ese que le ha valido a las plataformas audiovisuales el triunfo de la estabilidad financiera, podría extenderse a otros escenarios económicos.
¿Disrupción financiera o quimera?
En mitad de los 2000, pagar por consumir contenido online era cosa de locos (o de un puñado de usuarios con gran sentido de la responsabilidad). Hoy, quien más y quien menos acude a una plataforma (como mínimo) a diario para disfrutar de contenidos a la carta. Y lo hace a cambio de una cuota mensual o anual. Si lo pensamos bien, nada es imposible, solo tarda más o menos en ser digerido por el colectivo social.
Así pues, pagar una cuota mensual por el café diario, el menú semanal o la cena de los sábados podría no ser tan inviable.
El modelo por suscripción rebajaría la incertidumbre de la caja diaria para los locales y para los comensales, la de futuros gastos impredecibles.
Sin duda, el modelo de suscripciones beneficiaría a la hostelería, que ganaría así un feed de ingresos recurrentes. Pero, ¿qué hay de los comensales?, ¿ganarían ellos también? Si lo miramos con la lógica de otro tipo de servicios, la respuesta es que sí.
Como quien está suscrito a una publicación, estos usuarios sumarían extras destinados solo a suscriptores. Y gracias al pago de una tarifa plana mensual, por ejemplo, podrían disminuir la incertidumbre respecto a los costes futuros en este tipo de servicio y equilibrar así su balanza de gastos/ingresos.
Un modelo financiero que fideliza al 100%
Por otra parte, el modelo de las suscripciones, a parte de generar un cash flow predecible, permite incrementar el engagement hasta cotas insospechadas. Porque es mucho más fácil trabajar la lealtad del consumidor recurrente cuando se sabe qué va a consumir y cuándo.
En definitiva, las empresas del sector de la hostelería tendrían más opciones para mejorar la experiencia del cliente en sala. Y no solo porque los locales contarían con ingresos fijos a principios de mes, sino porque sus equipos podrían diseñar una oferta más personalizada para todos y cada uno de sus suscriptores en función de sus hábitos de consumo, necesidades y expectativas.
Un buen ejemplo es el de la cadena Pret A Manger, que está aterrizando con fuerza en España de la mano del Grupo Ibersol. Esta cuenta con un servicio solo para personas suscriptoras en EEUU: el Club Pret, donde a cambio de una cuota fija mensual (de 50 dólares), el cliente tiene derecho a consumir hasta 5 bebidas (cafés, tés, limonadas) elaboradas por baristas al día. Y quien se lleva un café gratis aprovecha, sin duda, para consumir otro tipo de alimentos en dicho local. Además, el cliente fiel acumula puntos, por así decirlo, que puede canjear por ventajas exclusivas, y disfrutar de promociones especiales y descuentos durante todo el año. Las suscripciones pueden gestionarse de forma sencilla a través de una app en el móvil.
Las cafeterías de especialidad, que protagonizan en estos momentos un auténtico boom en nuestro país, están de hecho pivotando a nivel internacional hacia suscripciones B2B corporativas o planes de fidelización en tienda. El modelo de tarifa plana de café comienza a ser una realidad.
Los que ya se han atrevido en España
Sin duda, el modelo de pago por suscripción supone una vuelta de tuerca a las estrategias de fidelización más innovadoras, como la que desarrolla, por ejemplo, Goiko a través de sus goikoins, dentro del programa de fidelización de la cadena FRIENDS WITH BENEFITS o FWB, o el Club by de VIPs.
Por el momento, en nuestro país, el modelo de suscripción mensual en restauración es una tendencia que podría comenzar a calar en el sector delivery y del café, aunque en los restaurantes físicos todavía es un formato que no se ha planteado de manera contundente.
Un ejemplo de esa prospección que está llevado a cabo el sector delivery es el de Wetaca, donde puedes suscribirte y recibir semanalmente un pack de tapers de comida casera. A cambio de una cuota recurrente (mensual/semanal), basada en el número de platos que consumes, puedes olvidarte de cocinar y pagar siempre lo mismo por lo que comes.
Otros restaurantes podrían sopesar esta nueva forma de acercarse al consumidor. Chef du Jour, que se consideró en 2021 el primer restaurante de alta cocina por suscripción (un club gastronómico donde se pagaba una cuota a cambio de probar cada mes un menú degustación diseñado por un chef de prestigio diferente) es un ejemplo de las tentativas experimentadas en el pasado.





