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Una hostelería diferente para una sociedad diferente

por | May 3, 2026

El sector hostelero vive un proceso de transformación marcado por la constante evolución de la sociedad. El auge del turismo, aumento de costes y falta de personal llevan a este sector a adaptarse a una nueva realidad.

La hostelería está cambiando, pero no necesariamente para bien o para mal, sino como consecuencia de la constante evolución de la sociedad. Los hábitos de los consumidores, las dinámicas laborales, el turismo y el propio concepto de ocio han cambiado, dando lugar a una nueva realidad para el sector. “No estamos ni mejor ni peor, es diferente”, resume el hostelero Antonio Hoyos.

Esta transformación responde a los cambios propios de la ciudad. Al final, si la sociedad evoluciona los negocios deben hacerlo también. “Lo que ha cambiado ha sido la ciudad, lógicamente esta crece y cambian los negocios y las costumbres”, afirma Manuel Otero, propietario del Hotel Inglaterra.

Esta transformación hostelera fue abordada en el último Sapiens On Road en Sevilla, un encuentro donde voces del sector hablaron de los nuevos retos y oportunidades a los que se enfrenta la hostelería.

EL AUGE DEL TURISMO

El turismo, a pesar de siempre estar en debate, se ha consolidado como uno de los pilares fundamentales de la hostelería. En ciudades como Sevilla, su impacto es innegable, no solo para la actividad económica sino también para el urbanismo. ““Hemos evolucionado a mejor, ahora vivimos mejor. Casas que estaban en ruinas se han restaurado, ahora Sevilla está preciosa”, afirma Alfonso Maceda, presidente de los hosteleros de Sevilla.

El turismo se ha popularizado y eso hace que muchas ciudades españolas sean el destino preferido de turistas encantados con conocer la ciudad y su cultura. También vienen atraídos por una oferta hostelera más asequible que en sus lugares de origen. En el caso de Sevilla esta diferencia resulta evidente: frente a los 8 euros que puede costar una cerveza en países como Irlanda, en muchos barrios sevillanos el precio ronda 1,60 euros, lo que refuerza su atractivo.

Por otra parte, también se encuentra la oferta hotelera, amenazada cada vez más por las viviendas de uso turístico. “Hoy en día en cualquier ciudad española hay más plaza de vivienda de uso turístico que plazas de hoteles y muchas sin regularizar” afirma Otero. Este fenómeno refleja cómo están cambiando las formas de consumo y de abarcar el turismo.

MÁS COSTES, MENOS BENEFICIOS

Uno de los grandes desafíos del sector es el aumento de los costes, siendo este un problema general y no solo sectorial. Aunque la hostelería este un momento de alta actividad, en gran parte gracias al aumento del turismo, la rentabilidad no acompaña. “La hostelería está vendiendo más que nunca, ganando menos que nunca y con menos personal que nunca”, asegura Alfonso Maceda.

A eso se suma, la creciente carga normativa y requisitos administrativos que llevan a que pequeños emprendedores que tengan interés en abrir un negocio necesiten un equipo para poder cumplirlas todas, pues se “necesita unos conocimientos que es imposible tener sin una formación” afirma Maceda.  Esto se traduce en un aumento de costes.

En este contexto, surge un debate clave: la necesidad de subir los precios para mantener la viabilidad del negocio. “O sube el precio o lo que se pierde es el bar”, advierte Maceda.

FALTA DE PERSONAL

Uno de los mayores problemas al que tiene que hacer frente la hostelería es la escasez de personal. Cada vez es más difícil encontrar trabajadores dispuestos a trabajar en el sector, especialmente camareros. Esto se debe también a las condiciones laborales que este trabajo ofrece: jornadas partidas, trabajar en fines de semana y salarios mínimos.

En este sentido, algunas voces del sector destacan la falta de atractivo económico del puesto. Como señala Borja Fal-Conde, General Manager de AUA Pure Water España, “si el salario mínimo está en 1.200€, un camarero dice que no va a estar partiendo la jornada y trabajando los fines de semana”. Esto demuestra el desajuste que hay entre las exigencias del trabajo y la poca remuneración ofrecida.

Mientras que el cocinero ha ido ganando prestigio con el paso de los años, el camarero sigue arrastrando una percepción poco atractiva. Como consecuencia muchos negocios se ven en la obligación de trabajar con plantillas reducidas, lo que afecta directamente a la carga de trabajo de los empleados.

En este contexto, la hostelería se enfrenta a un presente marcado por constantes cambios y un entorno cada vez más exigente. Se trata de un sector en continua evolución, cuyo futuro depende de su capacidad de adaptación sin perder su esencia.

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