Esto es lo único que quieren todos los propietarios de restaurantes

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Donald Burns | The Restaurant Coach

Día a día te dedicas a tu rutina, respiras estrés y exhalas hospitalidad. Un día te derriban y al siguiente te levantas. Bienvenido al mundo de los bares y restaurantes. Puede ser un estilo de vida horrible si dejas que te controle.

Probablemente tengas un buen recuerdo de tu primer día de trabajo en el sector. Echando la vista atrás y viendo todo lo que has hecho y lo que ha pasado en tu vida, si volvieras a ser joven, ¿emprenderías el mismo camino o estudiarías medicina como te sugirieron tus padres?

Bueno, no puedes retroceder en el tiempo, así que deja de quejarte y busca una solución para avanzar, es la hora de despedirnos de Toto y ponernos manos a la obra.

En primer lugar, si eres propietario de restaurante, responsable de operaciones o chef, probablemente sólo quieres una cosa: más tiempo.

Es comprensible. Cuando comenzaste con tu restaurante, tenías el sueño de ser el jefe. Te alejaste de la carrera de ratas y ahora eres dueño de un negocio. Ibas a tomar las decisiones, ibas a tener la vida que querías. Entonces tu restaurante tomó el control por ti.

Entonces, una cosa preciosa llamada tiempo comenzó a evaporarse a medida que tu restaurante se convirtió en una creación rebelde. El tiempo ahora es una criatura esquiva que acecha en las sombras como Bigfoot. No puedes capturarlo y parece estar fuera de tu alcance.

Aquí están las malas noticias…

No tendrás el tiempo que deseas. Cada nivel de crecimiento requiere una nueva versión de ti mismo. Es la ley natural y créeme que no querrás cambiarla.

La mayoría de profesionales corre como pollo sin cabeza y dicen que lo están “solucionando”. No, simplemente están corriendo como pollo sin cabeza. Finalmente, se desploman y mueren. A eso lo llamamos estrés y agotamiento. ¡Hagamos que no ocurra!

Para conseguir el tiempo y la libertad que anhelas, necesitarás construir un equipo que eleve tu marca a un nivel superior de competencia y mantenga los estándares que has establecido.

Nota al margen: por favor, confirma que tienes estándares claros, concisos y escritos.

Paso 1: Aumenta el impacto de tu liderazgo en tu restaurante

Para que la gente te siga, debes convertirte en el líder. Lo más probable es que hayas estado retrasando la toma de algunas decisiones en tu restaurante. De acuerdo, probablemente comenzaste preparado para enfrentarte al mundo y cuando el equipo se negó, de nuevo hiciste lo que hace la mayoría, conformarte.

Es hora de vestirse el mono de liderazgo de niño (o niña) y ponerse manos a la obra.  Si no quieres ser el líder, da un paso a un lado y dale el trabajo a alguien que sí quiera. ¿No puedes delegarlo porque eres el propietario? ¡Mierda!

En serio, puedes ser el jefe de operaciones y el propietario a la vez como algunos.

Si el liderazgo está fuera de tus habilidades, mejor renuncia. Sí, es muy noble que el capitán se hunda con el barco, pero es mejor que el capitán admita que no está preparado para ser el capitán.

Si decides ser el líder, ¡deja de quejarte y haz algunos cambios! Eso significa volver a lo fundamental. Josh Wooden, entrenador de baloncesto de UCLA, se hizo conocido por mostrarle a su equipo cómo hacer las cosas más básicas. Comenzó ensañando al equipo a ponerse los calcetines correctamente.

Para ti, como líder, lo fundamental son los valores. Tendrás que encontrarlos, saber quién eres y qué representas. Tus valores serán la brújula con la que mostrarte al mundo. Si el respeto no es un valor fundamental para ti, ¿crees que tu equipo respetará a sus propios compañeros y a los invitados? Buena suerte si crees que lo harán. Tu restaurante es un reflejo de tu cultura. Tu cultura es un reflejo de tus valores.

Escribe tus valores o mejor haz un gran poster con ellos y cuélgalo en la oficina del restaurante. Que te conozcan como un líder que habla y vive sus valores. Para conseguir un equipo responsable con el nivel que necesitas debes ser un líder al que quieran seguir. Lidera con tu ejemplo y no des lecciones como una persona de mierda.

Paso 2: Contrata a las personas adecuadas

En un mercado laboral tan ajustado como el que tenemos hoy es muy seductor elegir a la primera persona que se planta en la entrevista de trabajo. Tienes que resistir el impulso de contratar tan rápidamente.

La gente es bastante amable en las entrevistas de trabajo. Todo el mundo conoce las palabras adecuadas para poder entrar en la empresa y una vez que están dentro, se convierten en okupas. Tatar después de desalojarlos puede convertirse en una pesadilla. Acuérdate de la película Pacific Heights, de Michael Keaton y Matthew Modine de 1990.

Entonces, cómo puedes protegerte de una mala contratación. Con evaluación del comportamiento. La gente puede engañarte, pero es mucho más difícil engañar a una encuesta que a ti.

Para profesionales de bares y restaurantes suelo recomendar las encuestas DiSC®️, Predictive Index®️ o ProScan®️. Cualquiera de las tres puede descubrirte el principal comportamiento de una persona.

Hay cuatro rasgos de comportamiento fundamentales y aunque todas las personas tenemos rasgos de todos ellos, los poseemos en diferentes cantidades, lo que crea una especie de receta de personalidad.

  • El dominio es un rasgo de personas enfocadas a resultados. Puede que no tengan muy buenas dotes comunicativas.
  • La extroversión es otro rasgo de la gente. Las personas extrovertidas suelen iniciar conversaciones rápidamente y les encanta el aspecto social de su trabajo.
  • El ritmo es un rasgo que mide nuestra velocidad. A las personas con un ritmo alto les gustan las rutinas y la coherencia y no tanto los cambios. También evitan las confrontaciones.
  • La obediencia es un rasgo de sistemas y reglas. Las personas con mucha obediencia ven el mundo en blanco o negro y creen que las reglas están hechas para ser seguidas.

Como puedes ver, algunos trabajos dentro de tu negocio exigen ciertos rasgos de comportamiento. Jim Collins, el autor Good to great, es famoso por sus palabras: “Los líderes de las compañías que van de lo bueno a lo mejor no comienzan con un ‘dónde’, pero sí con un ‘quién’. Ellos empiezan llevando a las personas adecuadas en su autobús, sacando a las personas equivocadas fuera del autobús y sentando a las personas adecuadas en los asientos correctos”.

Tener una encuesta de comportamiento (y a un consultor capacitado para interpretarla en bares y restaurantes) es fundamental para formar el equipo adecuado a tu alrededor. Sin las personas adecuadas en las funciones correctas estarás siempre en modo batalla y tener el restaurante bajo control será un sueño lejano.

Paso 3: Protege tu cultura

El último paso es asegurarse de que tienes la cultura adecuada para obtener tus resultados deseados. No muchas personas piensan en cultivar su cultura de marca y como resultado obtienen una cultura por defecto que podría no estar alineada con sus objetivos a largo plazo. Ése es el talón de Aquilés que puede tumbar un concepto hostelero prometedor.

La cultura es el ingrediente secreto de las marcas legendarias. Piensa en Chick-fil-A, Shake Shack y Commander’s Place en Nueva Orleans, todas conocidas por crear una cultura que supera las expectativas y eleva la experiencia de cliente.

Una vez que te conviertas en el líder que quieres y comiences a contratar a las personas adecuadas para tu equipo, será cuando tengas la cultura de marca bajo control. Permanece atento a las señales de advertencia si tu cultura se convierte en un monstruo al que hay que matar antes de que se coma a tu marca.

Éstas son las señales de advertencia más comunes:

  • Derecho: “lo merezco”
  • Quejarse: “mis compañeros de trabajo apestan”
  • Complacencia: “no voy a hacer más”
  • Falta de esfuerzo: “es suficientemente bueno”
  • Personal desmotivado: “no tengo ganas de trabajar”
  • Personal que no sigue las reglas: “no necesito hacer eso”
  • Falta de empatía: “no me importa”
  • Baja productividad: “voy a perder el tiempo”
  • Ausencia de responsabilidad: “no es mi trabajo”

Cualquiera de estas advertencias que aparecen en tu bar o restaurante son señal de una cultura tóxica. Elimina a los responsables de esta cultura tóxica lo antes posible. El alma de tu cultura depende de que la protejas.

Ése es el secreto del éxito. La cultura es la cura. Con una cultura adecuada tendrás una marca respetada y admirada tanto por el equipo como por los clientes, una marca a la que las personas son leales.

Cuando llegues hasta aquí, recuperarás tu restaurante y tu vida.

 

Donald Burns, The Restaurant Coach

Publicado originalmente en su blog bajo el título: The one thing all restaurant owners want

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