¿Crecer o morir en el intento? En Expo HIP 2026, tSpoonLab reunió a la consultoría, la tecnología y la realidad del restaurante para analizar por qué el control de gestión es hoy el único salvavidas frente al “cementerio de datos” y la falta de rentabilidad en el sector Horeca.
En el sector Horeca, crecer sin control es la forma más rápida de morir de éxito. Durante una mesa redonda en Expo HIP 2026, moderada por Jordi Ferrer (tSpoonLab), se sentaron las bases de lo que hoy es una supervivencia obligatoria: la cultura del dato. En un ecosistema donde confluyen la solución tecnológica, la consultoría estratégica y la realidad del grupo de restauración, la conclusión fue unánime: el restaurante que en cinco años no sea una estructura organizada, simplemente, lo tendrá muy crudo.
Digitalización sin fricciones: el reto del crecimiento
Para Manel Morillo (ConGusto Consulting), la línea que separa a un grupo consolidado de uno en expansión es la robustez de su soporte. No se trata de acumular software porque sí, sino de construir una estructura que haga rentable el proyecto. “Estamos viviendo un auge tremendo en el uso de tecnologías digitales en busca de la eficiencia”, señalaba Morillo, pero lanzaba una advertencia: la tecnología debe generar la menor fricción posible con el usuario. La complejidad hoy no es la falta de herramientas, sino gestionar la “capa de gestión” para que diferentes programas hablen entre sí.
¿Estamos digitalizando procesos o solo complicando la vida al personal de sala y cocina? La clave del crecimiento sostenible reside en que la herramienta sea un aliado y no un estorbo burocrático. Cuando un grupo escala, la gestión se vuelve una tela de araña donde cada céntimo cuenta. Si la tecnología no ayuda a que el margen sea real y visible, solo estamos comprando juguetes caros que no solucionan el drama del escandallo.

Del crecimiento orgánico al “cementerio de datos”
Julio Ramírez, socio fundador de Grupo Abrasador, aporta la visión de quien conoce el barro de la expansión. Su apuesta es clara: crecer de forma orgánica y poner “mucha cabeza” en el desarrollo de los restaurantes. Para él, poder gestionar el dato de forma organizada ha marcado un antes y un después en el sector. “El restaurante que, de aquí a 5 años, no esté bien organizado y estructurado, lo tendrá difícil para seguir”, sentenció con la claridad de quien ha entendido que la única forma de proteger un proyecto familiar es blindar su organización.
Aquí es donde la consultoría y la tecnología de tSpoonLab deben dar la mano al hostelero. El objetivo es evitar lo que Jon Fernández (Director de barras y consultor) definió como el “cementerio de datos”: esa acumulación masiva de información que nadie sabe interpretar y que acaba cogiendo polvo digital en una nube. El acompañamiento estratégico es fundamental para que los números griten la verdad antes de que sea demasiado tarde para corregir el rumbo del negocio.
El talento como pilar de la estructura
La gestión no son solo hojas de cálculo; son personas que deben entenderlas. Jon Fernández puso el foco en un momento crítico: la dificultad extrema para atraer talento. En este contexto de cambio, la estructura de grupo debe estar diseñada para cuidar al personal. Si la organización interna falla, el talento se marcha. Por eso, implementar un sistema sólido no es solo una cuestión de administración, sino una base firme sobre la cual poder crecer sin que el equipo humano se rompa por el camino.
¿Es posible crecer hoy sin una base tecnológica que soporte el peso del equipo? La respuesta corta es no. La organización, que antes era una asignatura pendiente en muchos grupos, se ha convertido hoy en un pilar fundamental. El reto es aprovechar este momento de cambio para asentar procesos que permitan escalar de forma sana. Al final, el control de gestión no es una labor de oficina, es la cultura que permite que un restaurante sea un negocio y no solo un lugar donde se sirve comida.






