La futura ley antitabaco, que ampliará los espacios libres de humo, ha abierto un debate con opiniones divididas entre bares y restaurantes.
El Consejo de Ministros aprobó la pasada semana el proyecto de ley del tabaco con el objetivo de aumentar los espacios libre de humo y reforzar la protección de la infancia y la juventud.
Está actualización de la norma la hace mucho más restrictiva y deberá tramitarse, debatirse y aprobarse en las Cortes para que pueda entrar en vigor.
Novedades de la ley antitabaco
Se añaden nuevos espacios libres de humo como playas, piscinas, instalaciones deportivas, parques nacionales y terrazas de hostelería. Además de vehículos de trabajo y recintos de espectáculos públicos, aun siendo al aire libre.
No solo se prohíbe el tabaco sino que la nueva normativa equipara la regulación de los cigarrillos electrónicos y nuevos productos a la del tabaco tradicional. Además se suma la prohibición de consumo a menores de 18 años, con multas a partir de 200€, a las que deberán hacer frente los progenitores.
En este sentido, y según fuentes ministeriales, esta actualización, que se enmarca en el 'Plan Integral de Prevención y Control del Tabaquismo 2024-2027', responde a los cambios producidos en los patrones de consumo, especialmente entre la población joven. Pues actualmente se ha producido un auge en otros productos que se asocian al acto de fumar como ‘shishas’ o vapers con o sin nicotina.
Es la mayor reforma de la normativa frente al tabaquismo, desde la ley de 2005 que prohibió fumar en interiores de bares y restaurantes. “Nadie querría volver a una época en la que se podía fumar en bares, restaurantes y universidades”, ha afirmado la ministra de Sanidad, Mónica García.
La hostelería afectada
Desde la aprobación de la primera ley antitabaco en 2005, el sector hostelero ha mostrado su rechazo a las sucesivas restricciones al considerar que pueden afectar a la actividad de bares y restaurantes.
Entre los argumentos más usados encontramos el punto económico, ya que la patronal hostelera entiende que si no se puede fumar ni dentro y ahora tampoco fuera, esto tiene consecuencias negativas en el negocio.
Esto, según el sector, podría traducirse en una reducción de la afluencia de clientes y, en consecuencia, de la facturación. No solo porque algunos consumidores opten por otros espacios donde sí puedan fumar, sino también porque disminuya el tiempo de permanencia en los establecimientos. Una estancia más corta suele implicar un menor consumo y, por tanto, un impacto directo en los ingresos de bares y restaurantes.
Además, la patronal hostelera recuerda que las terrazas adquirieron un papel protagonista tras la prohibición de fumar en el interior de los locales. Para muchos negocios, especialmente aquellos que cuentan con una importante actividad en el exterior, una nueva restricción podría suponer un cambio en los hábitos de consumo de parte de su clientela, con el consiguiente impacto económico.
A este posible impacto económico se suma otra preocupación del sector. Algunos hosteleros advierten de que la prohibición podría favorecer un aumento de los llamados simpas, es decir, que algunos clientes abandonen temporalmente el establecimiento con la excusa de salir a fumar y no regresen para abonar la cuenta. Aunque no existen datos que respalden que este fenómeno vaya a incrementarse, la patronal considera que podría convertirse en una consecuencia indeseada de la medida.
El reto de adaptarse
A la espera de que la normativa se concrete, el sector coincide en que, de salir adelante, será necesario adaptar la operativa de muchos establecimientos.
La experiencia demuestra que la hostelería ha sabido ajustarse a los cambios legislativos en otras ocasiones, aunque insiste en que cualquier nueva restricción debe ir acompañada de un periodo de adaptación suficiente y de medidas que permitan reducir su impacto sobre los negocios.





