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Julio Ramírez (Abrasador): “El dinero y el tiempo no son lo más importante, lo que importa es cómo haces sentir a las personas”

por | Feb 5, 2026

Abrasador no es solo una marca de carne a la brasa, es una forma de entender la hostelería desde el origen, el propósito y las personas.

Hablar con Julio Ramírez, socio fundador de Grupo Abrasador, es hablar de campo, de restaurantes con apellido propio y de una hostelería que huye del modelo franquicia tradicional. Abrasador nació hace más de tres décadas y hoy integra producción ganadera propia y una red de restaurantes asociados que conservan su identidad.

En el ciclo Conversando con Mapal, organizado por Barra de Ideas y conducido por Gema Ruiz, Demand Generation Manager de Mapal OS, Ramírez reflexionó sobre tecnología, liderazgo, equipos y el alma de los restaurantes en un sector que está aprendiendo —por fin— a mirarse hacia dentro.

“No somos una franquicia al uso. Nos unimos a restaurantes que ya existen y trabajamos con ellos desde el saber hacer, no desde la imposición”.

Tecnología para ordenar, no para deshumanizar

La digitalización en Abrasador no se queda en la sala o en la cocina. Abarca desde la gestión de horarios hasta el control de inventarios, pasando por reservas, compras y análisis de datos. Todo ello con un objetivo claro: ordenar el caos sin perder cercanía.

“Hoy podemos revisar objetivos, cuentas de resultados y cuadros de mando con un clic. Eso nos ha cambiado la forma de gestionar”, reconoció. El salto definitivo llegó tras la pandemia, cuando muchos restaurantes asociados entendieron que profesionalizarse era una cuestión de supervivencia.

“Cuando un camarero comanda en digital, cuando la información fluye y todo queda registrado, el equipo trabaja mejor y el cliente lo nota”.

Ese mismo enfoque se traslada al uso de la inteligencia artificial. Prudencia, utilidad y criterio. “La IA es una gran secretaria: te ayuda a ordenar ideas, a hacer informes, a ganar tiempo. Pero la estrategia y el alma siguen siendo humanas”, afirmó. Para Abrasador, la IA es apoyo, no sustitución; un complemento que necesita supervisión, contexto y sensibilidad.

Equipos que sienten la marca como propia

Si hay un eje que atraviesa toda la conversación es el de las personas. Para Ramírez, el gran reto de la hostelería no es el producto, sino los equipos.

“Sin equipo no hay proyecto. Y sin propósito, no hay compromiso”.

En Abrasador, la pertenencia se construye con experiencias compartidas. Dos o tres veces al año, la marca organiza encuentros donde los equipos visitan el campo, conocen el origen del producto y conviven más allá del restaurante. “Cuando alguien ha visto el ganado, cuando ha pisado el campo, habla del producto como si fuera suyo”, expresó.

La formación es otro pilar irrenunciable. A través de un sistema de proveedores homologados, parte de los beneficios se destinan directamente a formación de los equipos. “Ha sido la manera de garantizar que la formación no dependa solo de la buena voluntad del empresario”, señaló. Además, Abrasador impulsa programas de desarrollo para gerentes, con formación online continua y acompañamiento real.

El reconocimiento también se mide. Checklists operativos, objetivos claros e incentivos vinculados al cumplimiento permiten avanzar hacia una hostelería más justa y profesional.

“Hay que huir del modelo antiguo donde el que menos hace cobra más. La tecnología nos ayuda a equilibrar”.

Al final, la reflexión de Julio va más allá de la gestión. Habla de liderazgo consciente, de control emocional y de sentido.

“El dinero es un medidor de lo que aportas. Y el tiempo pasa muy rápido. Si no haces algo con cariño y propósito, no merece la pena”.

Quizá por eso Abrasador sigue creciendo sin perder identidad. Porque, como recordó Ramírez durante la charla, “la gente puede venir por la comida, pero vuelve por cómo se sintió”. Y ahí, ni la tecnología ni la inteligencia artificial pueden sustituir lo verdaderamente importante.

Flor Medeot
Flor Medeot

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