Caso de éxito: Julieta Lemón optimiza su gestión de pedidos con Deliverect

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Cuando en 2020 Miguel Gómez volvió de Estados Unidos, echó en falta un concepto de restauración que encajara con su estilo de vida “eco healthy”. “Cogí a dos amigos y les dije que aquí había una necesidad de mercado: comida mexicana diferente y sana, que englobara a toda esa gente que se preocupa por su salud o tiene ciertas restricciones alimentarias”, cuenta Miguel. Y así nació Julieta Lemon, un concepto fast casual Mexicano, que combina la tradición del país azteca con la frescura propia de la dieta mediterránea y es, a la vez, un estilo de vida al más puro estilo “Venice Beach”.

Miguel está convencido de que la manera en la que nos alimentamos tiene un gran impacto en la salud, pero también en el entorno y en la manera en la que nos relacionamos con otras personas. “Queremos contribuir con nuestro granito de arena a promover hábitos de vida más saludables y sostenibles”, apunta. Por eso, en Julieta Lemon sólo se utilizan proteínas animales 100% ecológicas certificadas, “asegurándonos de que los animales han crecido en las mejores condiciones de vida. Además, evitamos productos ultraprocesados y en todas nuestras recetas sustituimos el azúcar por dátiles”, aclara.

Fundado en Madrid, Julieta Lemon arrancó  en un colorido local en el barrio de Chamberí enfocado únicamente al delivery y el take away. “Era el menor coste que podía suponer, y nuestro centro de operaciones siempre ha sido Deliverect”, lo que les ha permitido no sólo mantenerse, sino también expandirse. “Si me hubiera puesto a teclear pedidos a mano, cocinarlos y entregarlos a los riders, tendría que haber costeado uno o dos empleados. Pero gracias a Deliverect hemos podido crecer de manera escalonada desde un principio”, reconoce.

Miguel Gómez comenzó este negocio de restauración en plena pandemia de Covid. Con los restaurantes cerrados y el crecimiento exponencial del delivery durante el confinamiento (de cerca de un 60%, según la consultora Kantar), supo aprovechar la oportunidad. En el caso de Julieta Lemon, el servicio a domicilio no fue una tabla de salvación, a diferencia de centenares de restaurantes, sino lo que le permitió crecer. Desde su apertura y con una sola ubicación, tuvieron claro que operarían con Deliverect para poder mostrar su mejor versión y centrarse en lo importante: la calidad del servicio y la satisfacción del cliente.

Simplificar la gestión

Julieta Lemon nació ya bajo el concepto delivery. Pero con tal cantidad de plataformas de reparto operando, necesitaban simplificar la gestión. “Sin Deliverect hubiese sido un caos, nos ha ayudado a organizar y optimizar al máximo la gestión de nuestros pedidos”, aplaude Miguel. “Nosotros, gracias a Deliverect podemos cambiar las plataformas a cualquier hora del día. Cada una tiene su propio modo de proceder, las hay que son inmediatas, otras que requieren más antelación, unas lo hacen por mail, otras por teléfono…. para nosotros, centralizar todo eso de manera eficaz ha sido una ventaja competitiva tremenda”, afirma.

Servicio impecable

La precisión en los pedidos online, sin necesidad de copiarlos a mano en el TPV, ha evitado muchos errores y eso se ha notado en la satisfacción del consumidor, reconoce el fundador de Julieta Lemon: “No podemos poner una sonrisa y decirle al cliente ‘lo siento, se nos ha olvidado el guacamole’. La única manera de evitar eso, es automatizando los pedidos de manera efectiva”, asegura Miguel.

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