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El tabú de los precios dinámicos en hostelería

por | Mar 24, 2026

¿Están los comensales dispuestos a pagar más por una mesa cuando la demanda aprieta? ¿Lo están los hosteleros para dar el salto a los precios dinámicos en su sector?

La tendencia de los precios dinámicos se va imponiendo, poco a poco, casi sin darnos cuenta, pero de manera real, y seguramente irreversible. La que es ya una práctica habitual por parte de las aerolíneas o los hoteles, va copando otros sectores. Por ejemplo, este invierno veíamos como ciertas estaciones de esquí presentaban tarifas diferentes para los forfaits según el día. Y ya son varios los locales de restauración que replican esta modalidad.

Sin embargo, ¿están los comensales dispuestos a pagar más por una mesa un sábado a las 21.30 horas que un martes a mediodía? Porque no hablamos ya de recursos como el menú del día, sino de una oferta cuyos precios varían en función, por ejemplo, de la demanda. Y esta, a su vez, de situaciones coyunturales como la meteorología de ese fin de semana.

Lo cierto es que este modelo de precios dinámicos ya ha sido adoptado por ciertos locales en Europa. Eso sí, estos suelen ser de carácter  exclusivo y baja disponibilidad.  

En España, aquellos locales que deseen probar dicha estrategia pueden contar con el respaldo de tecnológicas como DynamEat, que aplica estrategias de Dynamic Pricing y Smart Menu para restaurantes. ¿Cómo? Mediante una plataforma de IA que modifica el menú y lo adapta en función de diversas variables.

Por el momento, algunas marcas españolas han probado en momentos puntuales, por ejemplo, en Navidad. Y aunque el melón de los precios dinámicos se ha abierto en el sector de la hostelería (varios chefs han mencionado públicamente la intención de ahondar en esta posibilidad), son pocos los que se aventuran a este modalidad. O la menos, pocos lo que se atreven a implementarlo.

La razón de los precios dinámicos

Una de las razones de adoptar esta política de precios dinámicos estriba en la necesidad de repartir la demanda. Es decir, incitar al consumo de ciertos servicios en temporadas donde el reclamo es menor. 

De esta forma, las empresas logran, por un lado, mayor estabilidad económica al cabo del mes, y por otro, evitar la sobresaturación en picos puntuales. Y es que, esto último puede llevar a una merma de la calidad del servicio e incluso a la pérdida de clientela por la incapacidad de atenderla.

El apoyo de la IA

Los precios dinámicos como estrategia atraviesan además una época dorada, gracias al uso de tecnología disruptiva. 

Y es que, herramientas de IA ayudan a predecir las tendencias en el comportamiento de los usuarios y usuarias, facilitando esa fluctuación en tiempo real según la demanda, competencia, necesidades de inventarios… Es decir, en función de múltiples variables a tomar en cuenta. Los algoritmos se encargan así de maximizar los ingresos ajustando tarifas al alza o a la baja, como ocurre en el comercio electrónico.

Precauciones frente al desencanto de la clientela y de la futura normativa

Aunque son varios los chefs y CEO de la restauración que sopesan abiertamente esta posibilidad, el sector debe extremar las precauciones. Es decir, si se opta por una política de precios dinámicos, debe explicarse convenientemente la razón de dar este paso y cómo se va a aplicar. En definitiva: debe ejercer un alarde de transparencia y honestidad.

Decimos esto porque existe un movimiento contrario a esta dinámica por su opacidad. ¿Cómo es posible que en cuestión de minutos cambien los precios de los abonos a festivales de música? ¿Es cierto que se agotan las entradas a bajo coste, las anticipadas, en tiempo récord? He ahí la suspicacia de un consumidor que se muestra receloso ante las campañas de marketing desatadas. 

Es más, la OCU pide la regulación de esta práctica en los espectáculos y eventos en vivo, de tal forma que exista mayor transparencia en la razón del cambio de precios. De hecho, la futura Ley de Consumo Sostenible regulará cuestiones como los sistemas de precios dinámicos ante una escalada en las quejas respecto a la venta de entradas en línea. Tanto es así que la UE tomará medidas al respecto con el fin de proteger a los consumidores frente a lo que se podría considerar como una práctica abusiva.

En 2025 la Comisión Europea dio lugar a la Directiva Ómnibus, que obliga a informar al consumidor, de manera clara, de la variación del precio en función de algoritmos o perfiles personales, para garantizar la transparencia del mecanismo.

Así pues, cabe esperar prudencia por parte del sector ante un futuro escenario legislativo de mayor calado para los precios dinámicos o variables. Y, ante todo, un análisis de las oportunidades y los riesgos de adoptar este tipo de medidas, especialmente cuando los comensales no están preparados para ellas.

Raquel
Raquel

Raquel Santos es redactora en Más Cuota y licenciada en Ciencias de la Información por la UCM. Actualmente escribe sobre tendencias en el sector de la restauración para convertir la estrategia empresarial en gestión con impacto.

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