Mi carro (me lo robaron)

by Redactor | Ago 22, 2016

plantilla_expertos_seccion-eva-ballarinÉrase una vez los carros que perdieron su papel de protagonistas en la sala: los dejamos de ver paseándose  majestuosamente entre las mesas y los escondimos en trasteros para acumular años de polvo y olvido.Pero para alegría de todos los que amamos el espectáculo en la sala y la interacción en el servicio, ¡vuelven!En un momento en el que los postres han vivido un periodo de demonización por su alto contenido en malignos azúcares y hemos sobrevivido al recorte en el gasto por persona al que nos han llevado tiempos de contención económica, el carro de postres parece una estupenda opción para volver a captar la atención de los comensales, potenciando la venta de los productos expuestos.Definitivamente quieren recuperar su visibilidad y su parte de responsabilidad en la cuenta final de la mesa. Renacen con ganas y van más allá de su función más tradicional al servicio de la pastelería.La imaginación se apodera de estos soportes sobre ruedas para presentar al cliente la oferta de quesos, embutidos o ahumados e incluso para convertirse en una golosa propuesta de helados (remarcable el de Heston Blumenthal en su restaurante Diner en el Mandarin Oriental de Knightsbridge de London) o para dar color y simpatía a una terraza como Candy Bar, con sus tarros de macarons y dulces multicolores con los que pecar alegremente con un café.Trabajar un buen carro con una oferta que encaje en tu restaurante, es una solución buena, bonita y barata con la que seducir y enamorar a tu cliente a primera vista.
Redactor
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