Redacción/Barcelona“Trabajo + pasión + reinversión”: estas son las tres bazas que confluyen en este restaurante cacereño, exponente claro de caso de éxito. Comenzaron con una "cocina de juguete" y un salón de té por si el restaurante no funcionaba. Corrían los años 80. Así se cimentó el sueño de Toño Pérez y José Polo, hecho realidad en Atrio. Décadas más tarde, dos estrellas Michelín y la inclusión como hotel Relais & Châteaux hacen del establecimiento extremeño un emblema, del que ahora se pueden conocer más detalles gracias a la edición de “Atrio: Gastronomía, arquitectura y enología”. Estos pilares fundamentales de Atrio son el eje central del libro de 272 páginas en el que Ferran Adrià, Rafael Moneo y Telmo Rodríguez descifran qué es Atrio y su trascendencia. Además, el libro cuenta con 40 platos icónicos de este referente gastronómico.Con una cocina apegada siempre a la tradición extremeña, en el hotel se despliegan su hospitalidad y una importante colección de arte contemporáneo. Atrio exhibe una sublime arquitectura obra de Luis Moreno Mansilla y Emilio Tuñón Álvarez, maestros del diseño contemporáneo.Como referencia de su propuesta gastronómica, el comensal encuentra, por ejemplo, la careta de cerdo con cigala y jugo cremoso de ave, un "histórico" que lleva más de 20 años en la carta de Atrio porque "marcó una época", explica a Efe Toño Pérez, quien ofrece dos menús degustación: uno basado en el cochino extremeño y otro de mar y campo. Y, ante la pregunta de cuál es el secreto de Atrio, Polo no duda en respondernos: “Quizás, aparte de dar de comer, beber y dormir, hacemos que la gente sea feliz… bueno o lo intentamos”. Trufas extremeñas, pasta y hongos, navaja con loncheja ibérica, manitas de cerdo, ostras tibias y otras creaciones gastronómicas armonizan perfectamente con el magnífico edificio. “Después de más de 32 años de Atrio, los clientes se dejan aconsejar de todo, normalmente”, puntualiza.Y es que el minucioso equipo que conforman, basado, como nos confiesa Polo en “Trabajo +pasión+reinversión”, ha confluido en la Casa Palacio de los Paredes-Saavedra, un edificio protegido del siglo XIII que han salvado de la ruina y que albergará 12 residencias vacacionales de lujo, que contarán con servicio de mayordomía.




