A partir de noviembre de este año se implementará el Sistema de Depósito, Devolución y Retorno (SDDR), lo que obliga a todos los comercios hosteleros a cobrar un importe extra (normalmente de 10 céntimos) por cada botella y lata de plástico de un solo uso vendida en su establecimiento.
Este importe no será un coste extra para el consumidor, sino una fianza que recuperará al devolver el envase en un punto de recogida autorizado.
Esta nueva normativa responde a las exigencias medioambientales de la Unión Europea, las cuales España está obligada a cumplir de forma estricta. Con ello, España empieza el camino hacia un futuro más sostenible.
¿Qué es esta medida?
Esta medida no es un impuesto, sino que funciona como un sistema de depósito. El consumidor abonará una pequeña cantidad adicional al comprar una bebida y la recuperará íntegramente cuando devuelva el envase vacío en uno de los puntos habilitados.
Estos puntos serán máquinas automáticas de reciclaje que se encontraran en algunos establecimientos. Haciendo así que sea más sencillo para el consumidor depositar el recipiente vacío. Los usuarios solo tendrán que escanear el código de barras del envase en buen estado y la máquina se encargará de hacer el reembolso correspondiente.
A esta medida también se suman supermercados y tiendas que también deberán tener las máquinas automáticas y deberán aceptar todos los envases, incluso los que no fueron adquiridos en sus establecimientos.
El problema del reciclaje
Esta nueva normativa busca fomentar el reciclaje, un problema que España acarrea desde hace años. La normativa europea exige que sea recogido un 70% de los residuos plásticos de un solo uso. Una cifra todavía alejada del objetivo fijado por la normativa europea. Pues en 2023 España solo recogió un 41,3% de estos residuos.
Esta lejanía con los objetivos ha despertado las alarmas y han decidido implementar normativas nuevas tras ser insuficiente el uso de los contenedores amarillos. Pues es importante recordar que el incumplimiento continuado de las normativas marcadas por Bruselas puede conllevar sanciones.
¿Qué supondrá para la hostelería?
La implantación del SDDR no solo afectará al consumidor, sino también a la operativa diaria de bares y restaurantes. Los establecimientos deberán incorporar el nuevo depósito en la venta de bebidas, informar a los clientes sobre su funcionamiento y adaptarse a un sistema que requerirá nuevos procesos de gestión de los envases.
Aunque su puesta en marcha supondrá un periodo de adaptación, la medida también representa una oportunidad para que la hostelería refuerce su compromiso con la sostenibilidad. Dejando así de ser una cuestión exclusiva de la producción para convertirse en una responsabilidad compartida por toda la cadena de valor.
Ya existe en otros países
Uno de los motivos que ha impulsado esta medida es ver la eficiencia en otros países europeos donde este sistema ya esta implementado y operativo desde hace varios años.
La experiencia de estos países demuestra que los sistemas de depósito consiguen elevar significativamente las tasas de recuperación de envases, convirtiéndose en una herramienta eficaz para impulsar la economía circular.
España se añade así a la lista de países donde ya existe esta medida como Alemania, Dinamarca, Países Bajos o Portugal, entre otros. La finalidad de todo esto es cumplir con las normativas obligatorias de la Unión Europea.
Para la hostelería, la implantación del SDDR supondrá un periodo de adaptación operativa, tanto en la gestión de los envases como en la comunicación con el cliente. Sin embargo, también representa una oportunidad para reforzar el compromiso del sector con la sostenibilidad y avanzar hacia un modelo de economía circular en el que participan fabricantes, distribuidores, establecimientos y consumidores.




