Hoy en día, un restaurante no vende comida. Vende experiencias. Y estas engloban un amplio elenco de factores a tener en cuenta. Nos referimos al trato a la clientela, a la puesta en escena de los platos o a la atmósfera en la que se desenvuelve la magia gastronómica. De todo esto va el Street food, de vender un concepto de cocina y de consumo de alimentos que comienza a ser tendencia. ¿Cómo reconocerlo? Te facilitamos algunos lugares comunes de las propuestas que surgen actualmente: La comida, sabores gourmet en forma de hamburguesa, perritos…, lo que se conoce como comida callejera. El ambiente, desenfadado. La decoración, de vanguardia y cuidada hasta el extremo. La iluminación, eminentemente acogedora.Y para muestra, la de Francisco Segarra y el proyecto hostelero Julieta Burgery, en la ciudad de Castellón de la Plana, donde se percibe ese mimo y apuesta estética. O la de una alternativa tan fresca y espontánea como la de La Fábrica de Hielo, un espacio creativo independiente frente a la Playa del Cabanyal (Valencia), que contribuye a la difusión artística a través de una magnífica agenda cultural donde se puede comer hamburguesas, bocadillos al grill y demás propuestas de Street food en su interior.




