Restaurantes hacen frente a la crisis cuidando la calidad del producto que ofrecen

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En épocas de crisis como la que estamos viviendo, que supone mayores dificultades para conseguir nuevos clientes, los negocios tienen que encontrar soluciones no sólo para sobrevivir sino también para atraer a nuevos consumidores.

Muchos negocios del sector gastronómico, uno de los más afectados por las restricciones presupuestarias de los hogares, han recortado sus gastos para hacer frente a la crisis, y han decidido dirigirse a proveedores más baratos, desatendiendo el origen de la materia prima. Sin embargo, ésta es la base de la oferta en este sector, y descuidarla tiene consecuencias.

Las crisis son una auténtica prueba para la competitividad y valor real de los productos.

En BdI hemos podido comprobar que cuidar especialmente el origen de la materia prima, es cuidar la calidad del producto, lo que junto al servicio, son los factores vitales que deben ofrecer hoteles y restaurantes para hacerse más fuertes.

Efectivamente, las crisis traen asociadas una revisión global de los elementos que componen nuestro entorno y en especial, del valor real que nos prestan las empresas. Son momentos de máxima focalización de los esfuerzos y activos con los que contamos, y es cuando nos cuestionamos nuestra relación con los productos y servicios que consumimos.

Cuando muchos de ellos no pasan el filtro de nuestro análisis, desaparecen de nuestras vidas. Pero por el contrario, cuando el producto o servicio ofrecido sigue prestándonos un valor real, seguimos consumiéndolo.

Podemos afirmar, por tanto, que las crisis son una auténtica prueba para la competitividad y valor real de los productos, ya que no entienden de ineficiencias ni dan margen a la incompetencia.

Este filtro de valor que conlleva toda época difícil produce un “corte evolutivo” sobre la economía y los negocios del sector de la restauración. Muchos de ellos no lo superan y desaparecen por culpa de su no adaptación al nuevo entorno y al valor que éste necesita. Ante este nuevo escenario, muchas empresas desaparecen y otras adquieren una mayor dimensión y protagonismo global.

La calidad de los productos permite aumentar el valor real de la oferta

Existen muchos hoteles y restaurantes que si bien notan los efectos de la crisis, parecen inmunes a ellas, porque aportan a través de sus productos y servicios un auténtico valor real a sus clientes. Hoy en día la información se difunde de forma muy rápida gracias a internet y las nuevas tecnologías, y el criterio de los consumidores es por tanto cada vez más maduro, por lo cual los negocios que proponen un producto y un servicio de excelente calidad que destaca por encima de sus competidores, consiguen crecer.

De poco sirve destinar grandes esfuerzos a la investigación, a la comunicación, etc. si no se da prioridad a lo que es realmente importante para los consumidores: la calidad. Los productos y servicios son lo único que permiten estructurar una oferta de valor a largo plazo para los clientes, y sin aporte de valor no hay producto y sin producto no hay negocio.

Apostar por la calidad es una estrategia que funciona muy bien para los negocios de restauración, donde existe poca planificación a largo plazo para formatear nuevos productos y servicios, y cuando una de sus principales ventajas competitivas es la capacidad de reacción y la interpretación del gusto del cliente.

Cuidar la calidad del producto y servicio que ofreces, razón de ser de todos los negocios del sector gastronómico, te permitirá atraer a nuevos clientes que luego se convertirán en prescriptores de tu negocio.

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