LECTURA RECOMENDADA: "HABÍAMOS PROSTITUIDO TANTO EL PAN,QUE ESTABA QUEDANDO COMO UN ALIMENTO RESIDUAL"No obstante, estamos viviendo un resurgimiento del pan como producto gourmet “más o menos a partir del año 2000 se comienza a notar cierta tendencia a volver a los orígenes”, nos dice Moncho López. “Los panaderos se empezaron a preguntar por qué existía la necesidad de añadir tanta levadura, tantos impulsores y mejorantes a la masa y la respuesta no estaba tanto en la calidad del producto final como en la rentabilidad y la mecanización de los procesos” añade.En la panadería antigua, entendiendo por antigua los años 50, 60 y 70 lo que hacía el panadero era simplificar cada uno de los pasos de su elaboración y utilizar las harinas que mejor le venían a él. “Las panaderías artesanas sin embargo buscan mejorar la calidad del pan a través de materias primas de gran calidad, fermentaciones adecuadas y cocciones con bases de piedra y hornos de leña”, asegura Moncho, y claro eso se nota en el producto final.
Redacción | BarcelonaEn poco más de una década el pan ha pasado de ser un producto básico y hasta algo denostado por su, decían, alto valor energético a convertirse en uno de los productos más de moda en las mesas de restaurantes de todo el mundo. El pan desempeña un papel protagonista en los restaurantes, siendo un alimento indispensable para los comensales, que encuentran en él al mejor complemento de los platos que van a disfrutar. Un alimento que nos acompaña desde hace más de 10.000 años, y que ha sabido mantenerse a pesar de las innovaciones que han ido apareciendo a través de la vanguardia gastronómica.Las panaderías artesanas, las masas trabajadas a mano a base de harinas ecológicas, sin impulsores químicos ni mejorantes, son cada día más populares, pero ¿cuándo empezó el cambio y por qué? El panadero artesano Moncho López de Levadura Madre nos lo cuenta coincidiendo con una efeméride especial: 16 de octubre, Día Internacional del Pan. El pan es uno de los pilares de la dieta mediterránea, su consumo está recomendado por prácticamente todos los nutricionistas del mundo ya que no aporta grasas ni demasiadas calorías y sí mucha fibra, hidratos y vitaminas. Sin embargo un producto tan bueno, tan rico y tan barato no siempre se ha tratado con el cuidado que debería. Durante mucho tiempo el pan nos servía para poco más que para rebañar los últimos restos de salsa.






