La nueva ley que transformará la gestión del desperdicio alimentario

by Paula Cordero | Jul 6, 2026

El desperdicio alimentario se ha convertido en uno de los grandes retos del sistema alimentario. Se estima que un tercio de los alimentos producidos acaba desechándose, con un importante impacto económico, social y medioambiental.

Para tratar de reducir estas cifras, España ha aprobado una nueva legislación que obligará a bares, restaurantes y supermercados a incorporar medidas para prevenir el desperdicio de alimentos.

Nueva legislación

Los dueños de bares y restaurantes tendrán que cumplir con el nuevo Plan de Prevención de Desperdicio Alimentario aprobado por el Gobierno el pasado mes de abril.

Ahí encontramos la Ley 1/2025, de 1 de abril, de prevención de las pérdidas y el desperdicio alimentario. Esta ley tiene como objeto «la prevención y reducción de las pérdidas y el desperdicio de alimentos por parte de todos los agentes de la cadena alimentaria, estableciendo una jerarquía de prioridades de solución y dando respuesta al objetivo sobre el sistema alimentario de producción y consumo responsables de la Agenda 2030».

Además tiene como fines:

  • Disminuir las pérdidas y el desperdicio de alimentos a lo largo de la cadena agroalimentaria, mediante una gestión más eficiente de los recursos, promoviendo así la economía circular.
  • Fomentar la donación y redistribución de alimentos garantizando la seguridad alimentaria y la trazabilidad.

Para aquellos que no cumplan esta normativa se impondrán multas que oscilan entre los 2.000 y 500.000 euros, dependiendo de la gravedad de la infracción, para los que no cumplan con las normas establecidas.

¿Cómo afecta a la hostelería?

Los bares y restaurantes deberán implementar diversas medidas para cumplir con la nueva normativa.

En primer lugar, aunque no haya una norma estricta sobre ello, las raciones podrían ser más pequeñas evitando así que sobre comida. También, deberán informar a sus clientes de la posibilidad de poder llevarse las sobras en un envase sin coste adicional. Todo ello para evitar el desperdicio alimentario.

«Los agentes de la cadena alimentaria aplicarán cuantas medidas sean posibles y tendrán como primera obligación prevenir las pérdidas y el desperdicio alimentario, incorporando criterios de producción, compra y gestión racionales y basados en las necesidades concretas que impidan la generación de excedentes», dice la ley sobre las obligaciones que tendrán supermercados, bares y restaurantes.

Si los consumidores deciden no llevarse lo que les ha sobrado deberán destinarlo, en primer lugar, a donación o redistribución para el consumo humano. Cuando esta opción no sea posible, los alimentos se utilizarán para la alimentación animal y la fabricación de piensos. Como último recurso, se gestionarán como «residuos, al reciclado y, en particular, a la obtención de compost y digerido de máxima calidad para su uso en los suelos».

El papel de los supermercados

Esta nueva normativa no solo introduce cambios en bares y restaurantes sino también en supermercados.

La nueva ley establece que deben gestionar de forma eficiente sus excedentes, impulsando la comercialización de productos próximos a su fecha de consumo o con imperfecciones estéticas, así como favoreciendo su donación cuando siguen siendo aptos para el consumo.

De esta forma se evita que alimentos en buen estado terminen en la basura y se reducen las posibles sanciones, que pueden alcanzar los 60.000 euros.

Un ejemplo de ello son las neveras antidesperdicio de Carrefour, donde los clientes pueden adquirir estos productos a un precio reducido y prolongan la vida útil de productos que siguen siendo aptos para el consumo.

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Más allá del cumplimiento normativo

El objetivo es avanzar hacia una hostelería más sostenible, donde la reducción del desperdicio alimentario y el aprovechamiento de los recursos formen parte de la gestión diaria.

Con estas iniciativas, España avanza hacia un modelo de consumo más responsable, alineado con los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) y la reducción del desperdicio alimentario.

Pero más allá del cumplimiento normativo, estas medidas obligan al sector a repensar sus procesos, planificar mejor las compras y dar una segunda vida a productos que todavía pueden ser aprovechados.

Paula Cordero
Paula Cordero