El consumo de chocolate en España crece impulsado por la demanda de productos premium, sostenibles y saludables. Las pastelerías artesanas se preparan para una de las campañas más intensas del año, con los bombones como protagonistas absolutos.
Chocolate: el placer que nunca pasa de moda
¿A quién no le gusta el chocolate? Si hay alguien, que levante la mano… pero serán pocos. Con la llegada de la Navidad, los escaparates se llenan de tabletas, trufas y bombones. Y detrás de este dulce ritual hay un mercado que no deja de crecer.
Según el informe de Grand View Research difundido por ASEMPAS (Asociación de Empresarios Artesanos de Pastelería y Panadería de Madrid), el mercado del chocolate premium en España facturó unos 345 millones de dólares (317 millones de euros) en 2024, con previsiones de alcanzar los 387 millones en 2029.
Las razones son claras: el consumidor busca productos más saludables, con ingredientes naturales y elaboraciones sostenibles. Se impone el cacao de origen ético, las opciones sin azúcar y los chocolates veganos o libres de alérgenos. En otras palabras: menos azúcar y más verdad en cada mordisco.
Del obrador a la carta: el cacao se reinventa
El chocolate ya no se queda en la pastelería: ha saltado al plato. Cada vez más chefs lo integran en menús salados y postres de autor. Desde el mole reinterpretado en restaurantes mexicanos de alta cocina hasta emulsiones de cacao que maridan con carnes o verduras asadas.
Como apunta la comunicadora gastronómica Noemí Boza, autora de Por qué lo llaman liderazgo cuando quieren decir comunicación y editora de Barra de Ideas, “el chocolate no solo transforma el sabor, también el estado de ánimo. Es energía, es conexión, es emoción pura”.
No es casualidad que el chocolate premium se haya convertido en un símbolo de hospitalidad en muchos restaurantes. Un pequeño bombón al final del servicio puede ser la última caricia antes del adiós… y la primera razón para volver.
El boom del chocolate artesano
La pastelería artesanal vive una segunda juventud. En Madrid, nombres como Madreamiga o Pastelerías Mallorca encabezan el movimiento de recuperación de recetas tradicionales con técnicas contemporáneas.
Desde ASEMPAS subrayan que la clave está en el respeto por el producto: “la pastelería artesana garantiza calidad y autenticidad porque no utiliza sucedáneos ni grasas vegetales que sustituyan al cacao”. La entidad promueve el Sello de Calidad Artesana, que certifica el uso de materias primas nobles y procesos manuales.
Este reconocimiento cobra especial importancia en diciembre, cuando el consumo de chocolate se dispara. Según datos del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación (MAPA), el chocolate representa el 1,72 % del presupuesto alimentario de los hogares españoles, y un tercio de las ventas del sector del dulce. En total, los españoles consumen más de 14 millones de kilos de bombones al año, un hábito que ha pasado de ser un lujo a formar parte del día a día familiar.
El poder saludable del cacao…
Más allá del placer, el chocolate tiene beneficios reales para la salud. ASEMPAS recuerda que el cacao puro ayuda a regular la presión arterial, mejorar la circulación y estimular la memoria. También favorece la liberación de endorfinas, las llamadas “hormonas de la felicidad”, lo que lo convierte en un antídoto natural contra el estrés navideño.
Eso sí, los expertos insisten: el secreto está en la moderación y en elegir productos de alta pureza, elaborados con manteca de cacao y no con sucedáneos.
… y el sabor de un liderazgo “bombón”
Y entre tanto cacao, hay una metáfora que encaja a la perfección en las cocinas, las barras y las salas. Boza lo resume así: “el líder bombón es aquel que, como el buen chocolate, combina intensidad, sensibilidad y equilibrio”.
En hostelería, esa mezcla no es un capricho: es una herramienta de supervivencia. Un jefe de sala o un chef ejecutivo que sabe templar los ánimos en un pase complicado, escuchar a su equipo y mantener la energía alta sin perder la sonrisa, tiene más poder que cualquier KPI.
Porque un servicio impecable se gana con técnica, sí, pero se fideliza con emoción. Así que esta Navidad, cuando abras una caja de bombones, piensa también en tu brigada: quizá lo que necesiten no sea más azúcar, sino un liderazgo que inspire, motive y deje buen sabor de boca tras cada turno. Y eso con las Formaciones de Barra de Ideas, puedes lograrlo.




