La campaña de Navidad puede ser la mejor o la peor época del año para un restaurante. Todo depende de cómo integres al nuevo personal. Te contamos cómo crear un onboarding express eficaz, realista y humano para sobrevivir —y disfrutar— del pico más intenso del calendario Horeca.
Llegan las reservas, los brindis y el maratón de servicios. En los fogones no hay tregua, y en la sala, las sonrisas se estiran más que los turnos. La campaña de Navidad es, según Hostelería de España, el periodo de mayor contratación temporal del año: se generan más de 90.000 empleos, un 20% más que en cualquier otro momento.
Pero ese volumen trae un reto conocido: la rotación. Según Randstad, uno de cada tres nuevos empleados del sector no llega a superar los tres meses de trabajo. Y no es solo por cansancio o falta de experiencia; muchas veces, el problema es que el aterrizaje se hace sin mapa ni brújula.
En un contexto de alta presión y escasez de personal cualificado, el onboarding express se convierte en una herramienta de supervivencia. No se trata de recitar manuales, sino de conseguir que, en pocos días, una persona sepa cómo trabajar contigo, cómo cuidar a tu cliente y cómo respirar el ritmo del equipo.
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Cinco claves para que tu onboarding exprés no parezca un simulacro
1. Prepara el terreno antes del primer día
Un buen onboarding empieza antes de fichar. Digitaliza contratos, protocolos y fichas de producto. Herramientas como Mapal Workforce o Flow Learning permiten que el nuevo empleado reciba formación básica, normas de servicio y vídeos de bienvenida incluso antes de ponerse el delantal. Según Glassdoor, las empresas que aplican onboarding digital mejoran la retención un 82%.
2. No le sueltes en medio del turno
Sí, hay prisa. Pero dejar que un nuevo camarero aprenda “sobre la marcha” puede salir caro. Dedica una hora del primer día a un recorrido guiado: quién es quién, cómo se organizan los turnos, qué se espera en cada rol. Cegos recomienda asignar un “mentor relámpago”: un veterano que acompañe las primeras jornadas y acelere la curva de aprendizaje.
3. La claridad también motiva
Nada genera más ansiedad que no saber a qué hora terminas. Publicar los turnos con antelación y comunicar expectativas claras reduce la rotación y mejora el clima laboral. La Fundación Laboral de Hostelería insiste en que la transparencia en horarios y descansos es uno de los principales factores de retención en campañas intensivas.
4. Ponle emoción al aprendizaje
La teoría aburre. El mejor onboarding combina formación técnica con experiencia emocional: que prueben los platos, que vivan la atención al cliente desde el otro lado. Avanza Food lo aplica en sus locales con degustaciones internas y dinámicas de rol que generan compromiso y sentido de pertenencia.
5. Mide, escucha y ajusta
No hay onboarding perfecto, pero sí hay equipos que aprenden más rápido porque escuchan. Una encuesta rápida después de la primera semana puede detectar cuellos de botella y mejorar procesos para la siguiente tanda de contrataciones. Lo importante no es que sea “exprés”, sino que sea inteligente.
Contratar en Navidad sin perder el espíritu (ni la cabeza)
La prisa no es excusa para fichar sin criterio. Como recuerda Adecco Hospitality, el 65% de los contratos temporales que se convierten en fijos pertenecen a personas que vivieron una buena primera experiencia laboral. Por eso, incluso en medio del caos navideño, conviene mirar más allá del currículum.
Pregúntate: ¿esta persona encaja con el ritmo y los valores del equipo? ¿Tiene actitud de servicio, flexibilidad y ganas de aprender? En una cocina o sala en pleno diciembre, la técnica se enseña, pero la energía no se finge.
Además, una contratación apresurada sin planificación puede lastrar la operativa. InfoJobs y Hostelería de España recomiendan reforzar los procesos de selección al menos tres semanas antes de la temporada alta, para evitar el temido “efecto paracaidista”: incorporar a alguien el mismo día que llega el grupo de 40.
El secreto está en planificar y cuidar el detalle. Que el onboarding sea corto no significa que sea impersonal. Cada gesto cuenta: un mensaje de bienvenida, un turno bien explicado, un café compartido antes del servicio. Porque en hostelería, la cultura se transmite más por el ejemplo que por el manual.
Cuidar el inicio para no lamentar el final
Un onboarding exprés bien hecho no solo salva una campaña: construye reputación como empleador. Cada persona que pasa por tu restaurante es un embajador potencial de tu marca, dentro y fuera del sector.
La Navidad se acaba, pero la memoria de cómo trataste a tu equipo, no. Si logras que tus nuevos fichajes se sientan acompañados, escuchados y valorados, quizá el próximo año no tengas que volver a empezar desde cero.
Y al final, de eso va todo esto: de que cada nueva incorporación no sea solo una mano más, sino una historia que se queda.




