Nacho Garbayo: cocinero docente

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Alexandra Sumasi| Madrid

Mayo 2013

Nacho Garbayo fue ingeniero de minas antes que cocinero y profesor de cocina. De entonces le queda cierta tendencia al método, aunque reconoce que su vida ha cambiado definitivamente de rumbo. Ahora ejerce de cocinero privado y dirige la escuela de cocina Dismuco, enfocada a un alumnado amateur. Como buen docente no duda en ofrecer su visión de la restauración desde su perspectiva y dar algún que otro consejo para todo aquel cocinero que decida tirar por la enseñanza.

¿Montar una escuela de cocina es una buena salida para un cocinero?

¡No! ¡Más competencia, no! Jajajajajaja. Te contesto en serio. Depende de cómo sea el cocinero. Enseñar es una actividad completamente diferente a cocinar, y requiere otras capacidades. Hay cocineros que las tienen y otros que no. Para quien las tenga, evidentemente puede ser una gran idea. Le acerca más a su clientela, ya que rompe esa barrera entre la cocina y el comensal. Cuando se hace bien, cuando llegas a tus alumnos, es casi más gratificante que cuando les das de comer. Digamos que les llenas el estómago y el espíritu a la vez.

[pullquote]La mejor forma de promocionarse es hacer las cosas bien[/pullquote]

Una escuela de cocina, ¿es un negocio polivalente?

Puede serlo. Showcookings, presentaciones de productos, formaciones de empresa… Hay múltiples opciones que se pueden llevar a cabo en ella. Y las que quedan por descubrir…

¿Cuál crees que es la mejor forma de dar a conocer una escuela de cocina?

El boca a boca. La enseñanza se selecciona principalmente por recomendación y experiencia. Incluso el colegio de nuestros hijos lo elegimos de esa manera. ¿Por qué no aplicarlo en la búsqueda de una escuela de cocina? La mejor forma es hacer las cosas bien.

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