Apostar por la integración de personas de cualquier nacionalidad en el sector.
Invertir en formación y ofrecer unas condiciones dignas de trabajo a los equipos.
Este cocinero es un defensor a ultranza del trato humano y de aquellas personas que se equivocan cuando recorren el camino de la perfección, de intentar ser mejores profesionales. “Nos aprovechamos de la tecnología, está muy bien, la reserva online me parece fenomenal” explica Muñoz-Calero para señalar algunos peros, como la incapacidad de sorprenderse al llegar a un restaurante nuevo porque de manera previa internet nos ha desvelado todos los entresijos a través de imágenes, opiniones, recomendaciones etc., “es como un chiste que ya te cuentan el final”, añade.La firme convicción en la necesidad de una cocina de aprovechamiento.
Muñoz-Calero recuerda una frase que le decía mucho su abuela: “manos que no dais, qué esperáis”, y que él suscribe con fuerza. Tener humanidad, señala, al final tiene su recompensa.



