¿Tienes en tu equipo al próximo Cocinero del Año?

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El Concurso Cocinero del Año (CCA), evento gastronómico del Grupo Caterdata, es un concurso de referencia para el sector gastronómico. Tiene como principal objetivo promocionar y prestigiar la profesión de los cocineros, a través de un evento de ámbito nacional dirigido a profesionales que estén trabajando en España y que tengan una edad mínima de 23 años.

La sexta semifinal correspondiente a las comunidades de Madrid y Castilla-La Mancha, celebrada en el IES Hotel Escuela, fue una verdadera fiesta del marketing gastronómico ya que, además del concurso propiamente dicho, se celebró un completo programa de actividades gastronómicas abiertas a todos los profesionales del sector, que en este caso tuvieron lugar en el Palacio Municipal de Congresos dentro del marco de la feria Madrid Fusión y que sirvió para dar a conocer un poco más a los restaurantes participantes.

Los diez concursantes, provenientes de Madrid y Castilla La Mancha, tenían cinco horas para elaborar un menú equilibrado formado por un entrante, un plato principal y un postre, cuyo coste total no podía exceder 16 euros por persona en cuanto a materia prima, detallando la metodología, los ingredientes y los costes de cada uno de los platos. Paralelamente, la organización solicitó a los concursantes la elaboración de una pieza de aperitivo en forma de tapa, al que llamaran Aperitivo Codorníu por tratarse de una actividad patrocinada por la firma.

El buen marketing de ser un restaurante jurado en el concurso Cocinero del Año

El jurado, presidido por el chef tres estrellas Michelin Martín Berasategui, estaba compuesto por prestigiosos profesionales del ámbito de la hostelería: Juan Pozuelo, Cocinero y presentador en Canal Cocina y Tele Madrid; Alberto Chicote, restaurante Nodo; José Carlos Fuentes, restaurante Tierra del Hotel Valdepalacios; Juan Pablo Felipe, restaurante El Chaflán; Jordi Cruz, restaurantes Abac y L’Angle, y como jueces del Premio Aperitivo Codorníu participaron Pedro Olmedo, Director de la escuela ISAD, y Sacha Hormaechea, restaurante Sacha.

Los miembros del jurado seleccionaron las mejores recetas, valorando la originalidad, la presentación, y la innovación de los platos elaborados, el gusto y el sabor, así como la composición equilibrada. Así mismo, se valoró el abanico de colores y texturas. En cocinas, ejercieron de jurado técnico dos profesores del IES Hotel Escuela, Fernando Arribas y Fernando Sesma, cuya misión fue puntuar la manera de trabajar de los participantes, la manipulación de los productos, la limpieza, el compañerismo en la cocina, así como el correcto uso de herramientas y métodos de preparación.

Si cada uno de los miembros del jurado puntuó a los participantes según unos criterios específicos, además dieron importancia a algunos otros aspectos. Mientras Alberto Chicote resaltaba “el sabor y que esté bien hecho”, Juan Pablo Felipe opinaba que “la presentación y la estética hoy juegan un papel fundamental, y sobretodo la sencillez, la simpleza que transmita con pocos ingredientes y pocos elementos algo interesante”.

Por su parte, Juan Pozuelo nos comentó que le gusta especialmente tratar de ver si el plato es real, si es proyectable a un restaurante: “Creo que los concursos tienen esta particularidad de preparar algo durante mucho tiempo pero creo que los platos en general que se realizan por parte de los cocineros deben ser reales y deben poder realizarse todos los días en un restaurante, sin los medios habituales que uno puede tener en un concurso”.

Paralelamente al concurso se desarrollaron actividades dirigidas a todos los profesionales de la cocina, como el concepto Chef TV, que tuvo lugar durante la feria Madrid Fusión, un escenario con dos cocinas móviles y un “set” de televisión para entrevistas en las que chefs reconocidos y diversos profesionales del sector interactuaron entre ellos y con el público, como si se tratara de un programa de televisión.

Beatriz Sotelo, chef con una estrella Michelin por su restaurante A Estación de Cambre en La Coruña, y ganadora de la segunda edición del concurso, y Jordi Cruz, dos estrellas Michelin y dos soles Repsol por el restaurante Abac, y una estrella por el restaurante L’Angle, vicepresidente del concurso y ganador de la primera edición; quien fue en su momento el chef más joven de España y segundo del mundo en obtener una de estas distinciones de prestigio, fueron los protagonistas de las cocinas del plató Chef TV.

Ser ganador de un concurso, el mejor marketing en restauración

Al final de la jornada, Javier Estévez Ballesteros, del restaurante Mesón de Doña Filo, de Colmenar del Arroyo en Madrid, se convirtió en el sexto y último finalista de la cuarta edición del Concurso Cocinero del Año. En segundo lugar ha quedado clasificado Ángel Aceituno Rodríguez, del restaurante Quixote Hilton Buenavista de Toledo; y en tercer lugar Manuel Domínguez Carrete, del restaurante Lua de Madrid. El chef vencedor de la semifinal cerró la lista de los seis cocineros clasificados para la gran final nacional que tendrá lugar el 29 de marzo durante el transcurso de la feria Alimentaria en Barcelona, quien además de prestigio, reconocimiento profesional y repercusión mediática, se llevará 12.000 euros.

El Concurso Cocinero del Año ya es un concurso de referencia en el sector de la restauración y hostelería. Participar en este tipo de iniciativas es una manera de hacer buen marketing, ya que por la repercusión mediática que tiene, puedes dar a conocer a tu restaurante, convirtiendo a tu jefe de cocina en representante de tu marca y así atraer a nuevos clientes. Además de poder mencionar este título obtenido por el Jefe de cocina en promociones posteriores, ya sea en los portales on line como en la promoción off line del restaurante.

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