Si no sonríen, les echo

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Recientemente estuvimos en un Kebab de la calle Narváez de Madrid. Comimos por algo menos de 10 €.

La comida, la esperada. El restaurante, lleno. El servicio excelente. Pocos camareros, pero  sonreían tanto y tan bien…, lo que te hace la vida más fácil.  Su alegría era contagiosa.

Nos dirigimos al propietario del restaurante y le preguntamos cómo conseguía que sus camareros conectaran tan bien con el público y generaran tan “buen rollo”.

El propietario, de origen turco, sonrió: “Es muy fácil. Cuando contrato a alguien le explico que para que este negocio sobreviva y vaya bien necesitamos que los clientes vuelvan y se lo recomienden a sus amigos. Y les explico que para ello, deben pasarlo bien, y que ellos, los camareros, tienen que poner todo de su parte: siempre deben sonreír y estar muy alegres. Sé que todos tenemos días malos en los que no nos apetece sonreír, pero nosotros tenemos nuestro teatro y nuestros espectadores que son los clientes. Finalmente les digo: si no sonríes, te echo. Y todo el mundo lo entiende”.

Esto es marketing, esto es una buena idea. El marketing no es otra cosa que descubrir lo que el cliente quiere y ponerse a trabajar en producir ese producto o servicio. En este caso,  darle al cliente lo que quiere es sencillo: una sonrisa… ¡marchando una de alegría!…

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4 comments

  1. Alberto Abreu Herrero 28 junio, 2011 at 17:43 Reply

    Leo Farache tiene la habilidad de percibir la solución más fácil al objetivo más complejo. Hace de lo difícil la receta más simple.

    Para mí un Gurú del Marketing, un EXCEPCIONAL PROFESOR y un antiguo amigo!

    Todo un buffet libre de Sentido Común, Empatía y Clarividencia.

    Un grato recuerdo haber encontrado esta aportación suya!

    Lean Los 10 Pecados Capitales del Jefe! y verán porqué lo digo.

  2. quenasda 1 julio, 2011 at 16:04 Reply

    Pues lo siento, pero para comer a gusto no necesito ni quiero que me sonrían. Lo que quiero es que la cosa esté bien elaborada, el servicio sea correcto, que haya limpieza, que no pongan los dedos en el borde de los vasos y me basta con que me traten con educación.
    Me resulta ya muy desagradable saber que los camareros sonríen por temor a que los despidan. Todo un contrasentido eso de reirse por miedo. No veo donde está “el márquetin” .

    • Leo Farache 4 julio, 2011 at 10:06 Reply

      Gracias por tu comentario.
      La intención no es que se sonría por miedo, sino porque forma parte del producto. Al igual que la comida sabe diferente en función de cómo se presente o el vino no sabe igual en una copa que en un vaso.
      El servicio se percibe de forma diferente si quien nos atiende está alegre, sonriente con ganas de complacer o no.

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