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Luis San Segundo: “Tenemos que dejar de comprar tecnología y empezar a pensar qué hacer con ella”

por | Nov 29, 2025

En la Gala Horeca Sapiens, Itziar Ortega (Madrid Food Innovation) y Luis San Segundo (Cook Data) compartieron su visión sobre la innovación tecnológica en hostelería: automatizar no basta; el futuro será humano, estratégico y con propósito.

La conversación arrancó con una pregunta que puso en el aire una inquietud común: ¿cómo lograr que la innovación y la automatización en restauración no sean una moda pasajera, sino una revolución duradera?

Itziar Ortega, responsable del hub de la empresa adjudicataria del contrato de Madrid Food Innovation, lo explicó con claridad: “La tecnología tiene una infinidad de posibilidades, y aplicada a un sector como la restauración ayuda a automatizar muchísimos procesos, a centrarse en la excelencia, la calidad o la eficiencia, pero también en dejar espacio a la creatividad”. Para Ortega, el punto de inflexión no está en la herramienta, sino en el propósito: “Esta aplicación de tecnologías tiene que tener un porqué, tiene que responder a una necesidad y, sobre todo, generar valor tanto para quien la implementa como para quien la utiliza”.

“Supone formar equipos, supone que forme parte de la cultura empresarial, supone medirlo y supone que realmente genere valor”, Itziar Ortega

Del exceso digital al desafío humano

Luis San Segundo, CEO y fundador de Cook Data, recogió el testigo con una afirmación que se convirtió en el titular de la noche: “Tenemos que dejar de comprar tecnología y empezar a pensar qué hacer con ella”.

San Segundo advirtió que el sector ha entrado en una fase de saturación tecnológica. “Hoy es difícil imaginar cosas que no estén sucediendo ya. La digitalización nos ha pasado por encima. Estamos viviendo un cambio de era en cuanto al mundo digital”. Sin embargo, matizó que el próximo gran reto no será tecnológico, sino humano: “El desafío de futuro es analógico. Pasa por las personas. Todas las soluciones son muy buenas dando respuestas, pero son muy malas haciéndose preguntas”.

Para él, la clave no está en acumular datos o plataformas, sino en dotar de sentido a lo que ya existe: “El desafío está en planificar, en pensar y en darle un sentido a la digitalización. En entender qué vamos a hacer con las soluciones que implantamos”.

Datos conectados a la estrategia

Cuando la conversación giró hacia el papel del dato como motor de decisiones, San Segundo volvió a insistir en la importancia de la estrategia: “El dato lo tenemos que conectar con la estrategia. Hay mucho más desafío en gestionar la cultura del dato, en integrar todas las soluciones, en entender que el dato forma parte del negocio igual que la experiencia o el servicio”.

Y fue más allá: “Hoy es imposible gestionar la ingente cantidad de información con herramientas tradicionales. Las empresas no son capaces de capitalizarla. El desafío no es hacer una fiesta de datos, sino jerarquizar, transformar y mover las palancas que cambien el negocio”.

En su opinión, el uso inteligente del dato es un proceso cultural que requiere liderazgo: “Tenemos que usar los datos para transformar, y eso es un proceso analógico. Hacen falta líderes para transformar esta nueva era digital”.

Innovación al servicio del valor

Itziar Ortega cerró la conversación con un mensaje en sintonía con el de su compañero de mesa: “Estoy totalmente de acuerdo con Luis. La tecnología tiene que tener un propósito, un porqué. Debemos preguntarnos para qué la estamos utilizando y qué valor queremos extraer”.

Subrayó, además, que el verdadero impacto no está en la cantidad de soluciones, sino en su alineación con los objetivos:

“Soluciones ahí fuera hay muchísimas, pero tenemos que entender cuál es el propósito de esa tecnología para que realmente tenga impacto. Y ese entendimiento, desde luego, es analógico”.

En una gala donde se celebraron las 100 ideas más transformadoras del sector, la intervención de Ortega y San Segundo aportó una mirada crítica y necesaria: la innovación no puede desligarse de la cultura, del talento ni del propósito.

Quizás la verdadera innovación Horeca —la que perdura más allá del hype— no esté en las pantallas, sino en las personas que se atreven a preguntarse para qué las usan.

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