Haz un guiño a la tradición

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El bacalao protagoniza la cocina de Cuaresma desde el siglo XVI, pero el comensal no sólo puede disfrutar de este plato: los potajes y las torrijas están también a la  orden del día. Los restaurantes sacan a relucir distintos menús que estos días apuestan por la tradición en su oferta de productos con el fin de hacer un guiño a los clientes.

La tradición católica y su influencia en la cultura occidental han provocado de manera simultánea la celebración de estas solemnidades religiosas con el desarrollo y la consolidación de la gastronomía tradicional. Los restaurantes y bares han aprovechado la oportunidad que suponen este tipo de tradiciones para esforzarse de una manera más notoria en la atención y satisfacción del cliente.

La Cuaresma tiene su propia cocina

El ejemplo de la Cuaresma es cuanto menos significativo, ya que pese a ser un periodo predominado por la abstinencia, el ayuno, la austeridad incluso la prohibición, sirvió para promocionar otros platos que no tuviesen ingredientes como la carne. En culturas donde se estaba muy habituado a comer este tipo de alimento, con motivo de esta época se fomentaron otros menús… algo que utilizó el restaurante para ofrecer al comensal una carta más variada adaptada a todos los gustos y tradiciones.

Las costumbres de la Cuaresma han obligado al sector de la restauración a crear su propia cocina, tratando de cumplir con las vigilias y ayunos para que cualquiera pueda sentirse invitado a degustar alguno de sus platos.

Los sabores propios de estas fechas rompen con el ambiente de austeridad cuaresmal en la cocina, gracias a sabores en su mayor parte se dan en esta época del año como suelen ser los potajes y las torrijas.

Menú Cuaresmal en el restaurante

El primer plato, el más contundente y el más popular, está hecho a base de garbanzos, bacalao y espinacas en su versión más clásica. Cualquier restaurante que se precie ofrecerá en esta época una combinación tan adaptada a las costumbres de estas fechas, como es el potaje.

Seguido del potaje, el bacalao también es un plato muy demandado, puesto que ofrece distintas modalidades de preparación. Este es uno de los recursos más utilizados y son muchos los espacios gastronómicos los que deciden presentarlo acompañado de ingredientes menos tradicionales y más vistosos, aportando así un valor diferenciador respecto a la competencia. El restaurante madrileño  Casa Labra es un ejemplo de tradición y popularidad  por servir un plato tan básico como puede ser el bacalao, con una excelente presentación.

Y para poner la guinda a este menú cuaresmal, cedemos el papel protagonista en materia de postres y dulces a la torrija; es el dulce de Semana Santa por antonomasia, aunque no debemos olvidar a otros dulces tan típicos también como son los pestiños, muy típicos en Andalucía, los bartolillos o los hornazos.

Estos son tan sólo alguno de los muchos platos que pueden aparecer en tu cocina durante este tiempo de Cuaresma. Es difícil, en ocasiones, adaptarse a los gustos de todos los clientes, pero es recomendable que el sector de la restauración sepa anticiparse a lo que el comensal va a demandar, con el fin de poder satisfacer sus necesidades.

Anticípate a sus deseos y ofrece una carta variada y adaptable a todo el mundo, donde los productos estrella, sean los típicos de esas fechas, es una buena estrategia de marketing para incrementar ventas. Crea una cocina en tu restaurante, guiada por el ritmo del calendario estacional.

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