Por Susana Andrés Omella | Las mujeres están liderando la transformación rural a través de la tecnología, la gastronomía y la innovación. Desde la inteligencia artificial hasta la gestión de ferias y congresos, el talento femenino está redefiniendo la rentabilidad y el futuro del sector primario en España.
El campo ya no es solo origen ni paisaje. Cada vez más es un lugar de conversación, de cruce y de decisión. En ese desplazamiento —del territorio a los espacios donde se decide— las mujeres están teniendo un papel clave. No como excepción, sino como estructura.
Hablamos de mujeres que producen, investigan, cocinan, comunican y organizan; profesionales que se mueven entre pueblos, ferias y ciudades sin perder la raíz, redefiniendo la relación entre lo rural y los centros de decisión.
La transformación ocurre cuando los proyectos se encuentran
Hoy los cambios reales se activan cuando el campo sale de sí mismo y se cruza con ferias y congresos donde confluyen agricultura, gastronomía, innovación y turismo. Ahí, lo rural deja de ser un relato para ocupar el centro de la conversación. La transformación ya no ocurre solo dentro de los proyectos: ocurre cuando estos se encuentran.
En ferias como Expo AgriTech, se están tejiendo nuevas relaciones entre el sector primario, la tecnología y el mercado. Lo mismo sucede en encuentros como SICAMPO, que se celebrará del 8 al 10 de mayo en el Hipódromo de la Zarzuela. Este escenario ha sido elegido precisamente para dar visibilidad al mundo rural en el corazón de la capital, reforzando su apuesta por el ámbito ecológico, la gastronomía y la innovación con un claro protagonismo femenino.
Desde ese marco, y en conexión con mi labor como delegada de Mujeres en Gastronomía en Aragón y presidenta de Skål International Aragón, impulsar el turismo de interior y las alianzas profesionales desde el territorio no es una tendencia: es una prioridad estratégica.
El sector ecológico deja de ser nicho para convertirse en eje
En este contexto, lo ecológico actúa como eje de articulación. Regina Monsalve, presidenta de INTERECO, lidera redes nacionales que conectan producción y mercado, generando espacios donde los proyectos ganan la profesionalización y visibilidad necesarias para crecer.
Desde Aragón, este movimiento se concreta en mujeres con perfiles diversos pero una misma forma de operar:
- Inma Sarasa: desde Huesca, trabaja la ganadería extensiva con una mirada contemporánea sobre la sostenibilidad.
- Ana y Laura Marcén: al frente de Ecomonegros (Zaragoza), impulsan la agroalimentación ecológica con una clara visión de mercado.
- Cristina San Martín: desarrolla en Zaragoza tecnología aplicada al sector porcino.
- Sara Palacino: desde su agencia La Colmena Creativa, acompaña el posicionamiento y comunicación de proyectos nacionales e internacionales.
Innovación e inteligencia artificial en femenino
La vanguardia tecnológica también tiene nombre de mujer. Destacan figuras como Cristina Aranda, lingüista oscense e impulsora de la IA aplicada al lenguaje a través de MujeresTech, o Rosa Gallardo, quien dirige la única cátedra de inteligencia artificial que conecta el mundo rural y la ingeniería con liderazgo femenino. Asimismo, Alicia Asín, cofundadora de Libelium, demuestra que la tecnología es una herramienta esencial al servicio del territorio.
Turismo de interior y gastronomía como experiencia
El cruce entre producto e innovación se convierte en experiencia a través del turismo de interior. Como bien se percibe en el sector, no se trata solo de visibilizar lo rural, sino de entender que las decisiones relevantes se toman hoy en la intersección entre campo, mercado y conocimiento.
Ejemplos de esta excelencia son María José Meda, en la Hospedería El Batán (Teruel), donde la alta cocina nace desde el interior; Belén Bergos, en el Hotel del Sitjar (Calaceite), donde hospitalidad y territorio construyen destino; o Maribel de Latorre Villagrasa, quien asesora a emprendedoras y dirige el B&B Las Tías.
Esta red de contactos suele confluir en la gastronomía. Espacios como Madrid Fusión, impulsados por figuras como la oscense Lourdes Plana —quien fue presidenta de la Real Academia de Gastronomía—, confirman que la cocina es pensamiento, conexión y proyección.
Una nueva manera de operar
Lo que une a estas profesionales es su capacidad para leer el territorio y conectar mundos que antes no dialogaban. El talento femenino produce, lidera, comunica y emprende. No es una etiqueta, es una realidad estructural.
Muchas de las conexiones que hoy abren mercados y generan alianzas ocurren precisamente ahí: cuando el campo entra en las ferias y se sienta en los congresos. Son esos espacios donde lo rural y lo femenino dejan de explicarse para empezar, definitivamente, a posicionarse.
Experta: Susana Andrés Omella

Susana Andrés Omella es delegada de la asociación Mujeres en Gastronomía (MEG) en Aragón y una figura clave en la dinamización del sector gastronómico desde una perspectiva colaborativa y con arraigo al territorio. Con una sólida trayectoria como growth partner estratégica, Susana trabaja especialmente en entornos rurales, donde impulsa proyectos que conectan tradición, emprendimiento femenino y sostenibilidad. Su papel como facilitadora de redes entre mujeres del sector —productoras, cocineras, gestoras o técnicas— ha contribuido a visibilizar el talento femenino en la gastronomía aragonesa y a fortalecer ecosistemas donde la cooperación y el desarrollo local se dan de forma orgánica. Su enfoque combina visión de negocio con sensibilidad social y cultural, convirtiéndola en una agente de cambio respetada tanto dentro como fuera de la cocina.





