Evita los malos olores en tu negocio de hostelería

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Estamos en un momento en el que el mercado está cambiando, la demanda de los clientes es cada vez más exigente, y debido a la crisis, la oferta es cada vez más competitiva.

Las sensaciones que despiertan el recuerdo neuronal de lo vivido en un entorno, marcan la diferencia entre los lugares que dejan huella y hacen repetir, y los que no. Los negocios que no estén preparados para ese nuevo marco experiencial no podrán competir.

Neuromarketing para la promoción de tu negocio

El olor a comida puede ser bueno o malo, por ejemplo el olor a quemado no es un buen síntoma en un restaurante, y aunque en principio se trate de un olor agradable, el hecho de que se mezcle con otros muchos, no ayuda a que el restaurante quede identificado por un olor concreto si no por una mezcla de olores que puede provocar rechazo en el comensal.

Debido a la Ley Antitabaco el olor a tabaco ha sido eliminado de los negocios de hostelería y restauración, sin embargo, también el olor a comida queda impregnado en nuestra ropa, en el tapizado de los asientos y en las cortinas, dato que hay que tener en cuenta a la hora de planificar la decoración del negocio.

A nadie le gusta salir de un bar con olor a “fritanga” y mucho menos mezclar el olor a comida con otros olores como el del cuarto de baño (donde hay que tener un cuidado especial para evitar que los olores del interior salgan y se esparzan por el exterior), el del sudor de los camareros (no hay visión más dañina que la de un plato que viene del brazo de alguien que ha sudado y se hace obvio en las marcas de su ropa)… Y algunos de ellos se pueden evitar con estrategias tan sencillas como tener un poco de incienso en el baño, o una camisa de repuesto para el personal de sala…

Los propietarios quieren saber si los negocios en los que invierten seguirán siendo rentables en los próximos años… Para ello es fundamental reportar datos que permitan evaluar el impacto que el negocio tiene en los clientes, los lazos que establece el restaurante o el hotel con ellos: el nivel de satisfacción, de confianza…

Gracias al neuromarketing podemos comprobar cómo reacciona el cerebro ante ciertos estímulos olfativos y cómo pueden suplantarse unas sensaciones por otras, lo que es de aplicación a la promoción de un negocio para atraer nuevos clientes y/o contentar a los de siempre.

Motivación neuronal del cliente en restauración

Las reacciones que provocan las experiencias vividas en el negocio son determinantes a la hora de que los recuerdos se asocien a algo positivo o negativo.

Roberto M. Álvarez del Blanco, profesor de marketing del IE Business School y de la Universidad de Nueva York, director general de MarketLink y autor de Tu Marca Personal confirma cómo influyen los olores… “Los aromas también impactan en el cerebro de manera particular. Por ejemplo, el aroma del café se asocia al hogar y genera situaciones y emociones muy placenteras en el individuo”.

Pasear por una calle con olor a azahar despierta sensaciones diferentes a pasear cerca del mar… Detrás de cada acción hay una reacción cerebral que responde a un estímulo. Los responsables de la promoción del negocio deben contar con este nuevo y eficaz medio para “fidelizar” clientes.

La arquitectura, la atmósfera, los olores o el hilo musical… pueden provocar sensación de bienestar mientras uno come o bebe, y puede ser un buen modo de lograr el recuerdo que nos interesa a base de estímulos.

Y tú… ¿con qué sensación querrías asociar el recuerdo de tu negocio?

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