Delirios, una oferta gastronómica regional y rotativa

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El restaurante Delirios está situado junto al monumento más emblemático de la ciudad de León, la Catedral, en una vieja casa de ladrillo que los dueños supieron reconvertir sin quitarle su alma antañona.

Dirigido por el cocinero leonés Javier Rodríguez Martínez y su socio Ignacio Fidalgo Trapote, el equipo de Delirios ofrece una cocina de aire alternativo, con la que se están haciendo un hueco en la gastronomía leonesa: “Mi manera de entender una cocina, explica Javier Rodríguez Martínez, ha sido forjada a partir del aprendizaje y del trabajo realizado en años anteriores a nuestro nacimiento junto a varios maestros de la gastronomía de nuestro país”, y enumera una larga lista de profesionales.

“Carlos D. Cidón, Noé Domínguez o Javier Fernández Sevilla del Restaurante Vivaldi y Restaurante Cidón, en León. Mario Sandoval Huertas, del Restaurante Coque, en Humanes de Madrid. Paco Roncero, del Restaurante la Terraza del Casino, en Madrid. Y una estancia más corta en contacto con la gastronomía del País Vasco”.

La intención del pequeño local, que solamente tiene capacidad para 30 personas, lo que favorece un ambiente íntimo y acogedor, es sorprender con sabores tradicionales, pero dándoles un cambio de estilo. Utilizan principalmente los productos de la región, recurriendo a técnicas modernas para potenciarlos.

El chef explica que quieren “hacer una cocina con personalidad, basada en productos de temporada de máxima calidad aunando tradición y vanguardia, utilizando la técnica únicamente para conseguir los mejores resultados y no por entrar en el rol de la cocina de moda”.

El restaurante apuesta por la variedad de su oferta: La carta es reducida, solo propone 24 platos en total, pero es renovada cada dos meses más o menos. La rotación de sus productos también se refleja en las propuestas del menú degustación que cambia cada 15 días. Además, a todos los clientes que se sientan en sus mesas les obsequian con tres aperitivos, uno para beber, uno seco y uno húmedo.

Su carta de vinos es un buen ejemplo de su pasión por la buena mesa. Ofrece 130 referencias nacionales de distintas denominaciones de origen, incluyendo algunos vinos internacionales, que al igual que su carta, también cambian varias veces al año.

Proponer una carta reducida y renovarla constantemente es una estrategia que permite ampliar la oferta gastronómica de un restaurante, atrayendo a un público nuevo, en busca de una aventura gastronómica, y al mismo tiempo fidelizando a los clientes que no quieren comer siempre lo mismo, y quieren experimentar nuevos sabores.

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